Tres rutas para llegar al mar desde Extremadura

Playa de Isla Canela, la más próxima a Portugal, y desde donde se divisa la desembocadura del Guadiana./JLG
Playa de Isla Canela, la más próxima a Portugal, y desde donde se divisa la desembocadura del Guadiana. / JLG

La opción de ir por Portugal para llegar a las playas onubenses gana adeptos

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGOISLA CANELA

En las primeras líneas de Moby Dick su autor, Herman Melville, explica por qué piensa darse al mar y ver la parte líquida del mundo. Desde Extremadura, un lugar tierra adentro, este viaje hacia el agua se repite cada verano. Las playas más cercanas son las de la costa portuguesa, pero entre los peajes y las bajas temperaturas del mar, la costa de Huelva suele ser la predilecta, sobre todo entre los habitantes de la provincia de Badajoz.

Se tarda entre tres y cuatro horas en llegar a sus playas, dependiendo del punto de origen y del de destino, situado en una línea de llegada que queda delimitada por dos ríos, el Guadiana que desemboca en Ayamonte dejando Portugal a la vista, y Sanlúcar de Barrameda, por donde desagua el Guadalquivir. En todo ese tramo el extremeño tiene para elegir desde Isla Canela y su Punta del Moral hasta las playas de Doñana con Matalascañas como principal destino. Y entre un punto y otro Islantilla, La Antilla, Isla Cristina, Punta Umbría, El Rompido, el Portil, Mazagón ...

Los extremeños que parten de Mérida o Cáceres van por la A-66 y pasan por Sevilla . También existe la opción de la Sierra de Aracena

Pero cuando el extremeño ya ha elegido destino aún le queda decidir por dónde hará el trayecto. Para llegar a las playas de Huelva hay tres posibilidades: Por la autovía pasando por Sevilla, por la Sierra de Aracena y por Portugal. Quienes parten de Mérida o Cáceres suelen usar directamente la A-66 para luego enlazar con la A-49 que pasa por Huelva y acaba en Ayamonte, un trayecto práctico jalonado por un Ikea donde suelen hacer escala las familias extremeñas.

La opción de la Sierra de Aracena viene muy bien sobre todo para los extremeños del sur. Pasa por localidades como Barcarrota, Jerez de los Caballeros y Fregenal de la Sierra a través de una N-435 que en Andalucía recorre pueblos míticos como Jabugo o Valverde del Camino (en realidad este pueblo se rodea) y que ofrece unos paisajes preciosos por un trayecto sinuoso y por tanto poco recomendable para recorrer con niños propensos al mareo en el asiento trasero.

La opción por Portugal

Por ser el menos conocido y el más lioso detallaremos el trayecto por Portugal, cada vez más elegido, sobre todo por quienes parten con el maletero lleno desde Badajoz capital. Si no te despistas en alguna de sus intersecciones, sin duda es la opción más corta para llegar a la zona oeste de las playas onubenses.

Suele decirse que este viaje es por Portugal cuando por el país vecino en realidad solo se recorren 66 kilómetros, la gran mayoría por la N-385. La gente desconfía del estado de la carretera a este lado de la península, lógico si se las compara con las españolas. Aún así, los más veteranos afirman que ahora mismo la red viaria en esta zona del país luso está de dulce si se compara con el estado que presentaba hace una década.

Más playas

Desde Badajoz los primeros pueblos que han de superarse a través de la Ex-107 son Olivenza y Alconchel antes de llegar a Villanueva del Fresno, donde ya sale el cartel hacia Portugal. Ya en el otro país vemos de lejos Mourao y rodeamos su curiosa rotonda que tiene en su interior la réplica de sus murallas. Nuestra dirección es Amareleja y a continuación Safara. Ojo que al superar este pueblo hay que desviarse donde pone una flecha hacia Ficalho. Tras unos veinte minutos conduciendo se gira a la izquierda al llegar a Vilaverde do Ficalho antes de enfilar la carretera que nos mete de nuevo en España a través del municipio andaluz de Rosal de la Frontera. La mitad del camino ya está hecho, pero en este pueblo hay que estar alerta porque a mitad de la travesía aparece a la derecha un cartel que pone Santa Bárbara de Casa. Es por ahí.

Los siguientes pueblos andaluces son Paymogo, donde ya sale el cartel de Ayamonte como referencia evidente y Puebla de Guzmán, donde enfilamos la A-499 que nos conducirá a las playas de Huelva con una última escala en Villablanca. Superada esta localidad el viajero puede optar por incorporarse a la autovía para llegar al pueblito elegido para las vacaciones. Si éste es Isla Canela o Punta del Moral no hace ni falta. Se pasa por debajo de la A-49 y en menos de quince minutos se puede ver el mar, sentir cómo baja la tensión, inspirar y percibir la sal que hay en el ambiente y darse cuenta de que es justo en esos momentos, al bajarse del coche, cuando uno está de vacaciones. O casi.

A mediados del siglo XIX Melville escribió: «Pero ¡miren ustedes! Llega aún más gente. Todos avanzan hacia el agua y parecen resueltos a zambullirse. ¡Qué extraño! Nada los contentaría tanto como el límite extremo de la tierra; no les basta vagabundear a la sombra de los depósitos que rodean el puerto. No. Tienen que acercarse todo lo posible al agua, sin caer en ella. Y ahí se quedan, inmóviles, en una extensión de millas, de leguas. Todos hombres de tierra adentro: afluyen por sendas y callejas, por calles y avenidas... Desde el norte, el este, el sur, el oeste. Y sin embargo, aquí se reúnen todos. Díganme ustedes: ¿acaso los atrae el poder magnético de la aguja de las brújulas de todas esas naves?».