Tres décadas de solidaridad desde el quirófano

El equipo coordinado por el extremeño Miguel Litton ha realizado más de 1.800 operaciones a personas sin recursos

El doctor Miguel Litton con un paciente tras una operación. ::HOY/
El doctor Miguel Litton con un paciente tras una operación. ::HOY
JOSÉ M. MARTÍN

Intervenciones quirúrgicas complejas a personas sin recursos. Esta es la tarea que lleva tres décadas realizando el urólogo extremeño Miguel Litton Muñoz –nacido en Villafranca de los Barros– en varios países de Centroamérica.

Al principio inició esta tarea en solitario, pero con el paso de los años consiguió implicar a más especialistas en el campo de la urología y recaudar fondos para ampliar el número de beneficiarios de esta labor solidaria. Hasta a fecha, más de 300 urólogos de todas las comunidades autónomas españolas han participado en las denominadas 'Brigadas urológicas' y han realizado más de 1.800 operaciones.

Ahora ha creado una fundación que lleva su nombre con dos ideas prioritarias: por un lado, dar a conocer el proyecto altruista que se está realizando y, por otro, implicar a personalidades relevantes de todos los ámbitos sociales que den visibilidad al mismo. De esta forma, se busca ampliar las contribuciones para la causa y garantizar su continuidad.

Litton llegó a Nicaragua en 1989 en un viaje de carácter personal. Allí tuvo la oportunidad de conocer la realidad sanitaria del país. «Me impactó mucho ver las carencias que tenían, fue un choque que me marcó», expone este urólogo que ese mismo año comenzó a ver pacientes y en 1990 ya estaba operando en hospitales públicos. «Me llevaba mi propio material, porque muchos de los aparatos que había allí estaban previstos solo para la enseñanza no para intervenir», añade.

Los viajes continuaron desde aquella primera visita, ya con una clara vocación solidaria y con la intención de contribuir al desarrollo de la urología en Nicaragua. Para ello, además de practicar intervenciones de urgencia, se centró en impartir ponencias y trasladar sus conocimientos a los profesionales sobre el terreno.

En estos primeros años ya se sumaron a Litton algunos especialistas españoles y comenzó la colaboración con médicos locales.

Uno de los hitos en esta relación fue la celebración de un congreso hispanoamericano de urología, que tuvo lugar en 1999. «Fuimos una veintena de urólogos españoles y empezamos a tener un contacto más directo», señala Litton, que destaca como un punto clave que el doctor Jesús Cisneros se sumara a la iniciativa. «Al ser dos ya podíamos hacer cirugías complejas».

Viajes programados

Las operaciones a pacientes nicaragüenses se prolongaron hasta 2004, al igual que las conferencias en distintos puntos del país centroamericano. «Estos casi 15 años supusieron una importante inversión personal», según este urólogo extremeño.

Por su parte, las 'Brigadas urológicas' tuvieron su inicio en 2006. A partir de ese momento, el tándem formado por Litton y Cisneros logró una financiación estable, gracias al apoyo de multinacionales del sector sanitario. Tras una primera experiencia piloto en Nicaragua, su buen funcionamiento propició que los viajes programados con la intención de operar a personas sin recursos se extendieran también a Costa Rica, Guatemala y Honduras.

Una fundación para fomentar la investigación

El pasado lunes, en la Casa de América de Madrid, tuvo lugar el acto de constitución de la Fundación para la cooperación médico-quirúrgica Miguel Litton. Con la creación de esta entidad, el doctor extremeño pretende dar un paso más en su labor solidaria y que a través de la nueva institución se pueda difundir la tarea que realizan, lo que abrirá la posibilidad de «perpetuar la labor que hemos venido realizando», expone el urólogo.

Entre los objetivos que se plantea la fundación destaca el fomento de la investigación. «Hemos identificado lugares en Centroamérica donde hay porcentajes de insuficiencia renal elevados y queremos saber los motivos y qué medidas higiénico-dietéticas se pueden tomar para evitarlo», comenta el doctor, a la vez que añade que también van a trabajar para conceder becas a urólogos de estos países para que completen su formación en España.

Las intervenciones quirúrgicas efectuadas dentro del proyecto solidario tienen en común que se realizan a gente que no podría operarse de otro modo. Esto sucede por dos aspectos, bien porque estas personas están fuera del sistema de salud –por lo que los urólogos locales son quienes realizan la labor de selección– o porque los médicos carecen de la formación o de los equipos necesarios para afrontar los trabajos en quirófano.

Por ello, uno de los objetivos que nunca ha perdido de vista el doctor Litton es el docente y siempre se han realizado acciones formativas en el marco de los viajes. Para incidir en esta idea, con la creación de la fundación se plantea otorgar una o dos becas al año a urólogos centroamericanos para que adquieran mayores conocimientos en los centros adheridos a la recién nacida entidad. «Ya lo hemos hecho con dos doctoras nicaragüenses, que se están especializando en neurourología», apunta.

En 2012 tuvo lugar la primera brigada en Honduras. Allí se realizaron los primeros trasplantes renales en el marco de esta iniciativa. «Fue un éxito que no hemos podido repetir en otros países por falta de coordinación multidisciplinar», lamenta el doctor, que es desde 1990 cónsul honorario de Nicaragua en Madrid, nombramiento que le concedió Violeta Chamorro durante su etapa como presidenta del país.

Más de 300 especialistas de todas las comunidades españolas han participado en algún viaje del proyecto

Este es solo uno de los múltiples reconocimientos que tiene en los países que ha visitado con su acción solidaria. Calles a su nombre, entrega de llaves de municipios y otras distinciones, pero si se tiene que quedar con algo lo hace con el agradecimiento que nota por parte de los pacientes y con ver a la gente feliz al notar su problema resuelto. «Hacemos intervenciones que le cambian la vida a la gente y a sus familiares; hay operaciones que no son complejas pero son vitales», insiste Litton, cuyo equipo ha aplicado técnicas urológicas novedosas en los países que ha visitado.

Por norma general, las misiones quirúrgicas, que tienen un coste cercano a los 40.000 euros, duran una semana y en cada una participan entre ocho y diez doctores. El primer día estudian los casos, algo que también hacen a distancia, durante cuatro jornadas se realizan las operaciones y se reserva un día para las conferencias. «Es una paliza, porque trabajamos muchas horas, pero la mayoría de los participantes quiere volver», afirma Litton, que es el coordinador de la iniciativa.

Los viajes continuarán en 2019. En febrero ya está previsto visitar Honduras para realizar más intervenciones quirúrgicas. En breve se sumarán otros destinos, como Perú o la República Dominicana, cuyas autoridades ya se han interesado en el proyecto.

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