El tren no vale como alternativa a la huelga de Leda

Pasajeros saliendo ayer de la estación de Mérida poco antes de las ocho de la mañana. :: Brígido

Algunos empleados públicos sortean el parón con Renfe, pero el enlace resulta imposible para el Tercer Milenio

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Entre las siete y media y las ocho de la mañana para en los andenes de Mérida algún convoy cada pocos minutos. Pasajeros de Almendralejo, Don Benito, Villanueva o Badajoz suben las escaleras y enfilan el centro.

Los servicios públicos de la capital están muy diversificados. Morerías y Sexpe en el centro, Tercer Milenio y juzgados en la periferia de San Lázaro o Agricultura y SES en el polígono Nueva Ciudad.

Entre los usuarios habituales de Renfe Andrés Sierra y José Juan. «Aquí venimos más o menos los mismo. El tren solo interesa si trabajas por el centro, ni con la huelga se nota».

Los usuarios habituales apenas han notado un aumento de ocupación con el conflicto

María José y María del Carmen Fuentes son hermanas, viven en Badajoz y trabajan en Mérida. Tienen plaza en los servicios centrales del Servicio Extremeño de Salud. El Leda es para ellas la solución ideal a su movilidad. Barato, cercano a casa y con parada próxima a la sede del SES.

El primer día sin servicio probaron la conexión ferroviaria. Se subieron al Media Distancia que parte a las 6.52 del barrio de San Fernando pacense y para a las 7.37 en la estación de Mérida. Llegaron con tiempo para cruzar el río, pero casi pierden el Regional Express de las tres y media de vuelta a casa. Ahora tiran de coche compartido con otra compañera. «No merece la pena. Tienes que madrugar más y andar mucho».

Miguel Ángel de la Calle ejerce de termómetro para calibrar la influencia de la huelga en los vagones. Lleva años subiéndose en el Media Distancia de las siete y diecisiete que cubre el trayecto Mérida-Badajoz en 36 minutos. Para alguien que pasa del metro noventa el Leda es un suplicio. «No hay espacio, vas con las rodillas pegadas al respaldo del otro».

En el vagón no se ocupan todos los sitios y puede sentarse en modo biplaza. El bono mensual de Renfe le vale 104 euros.

Viajeros del Media Distancia Badajoz-Mérida de las 7.53.
Viajeros del Media Distancia Badajoz-Mérida de las 7.53. / Brígido

Esta semana ha notado algo más de ocupación, pero nada significativo. «Muchos de los que trabajamos en el centro nos pasamos al tren hace años cuando mejoraron los horarios. El resto no puede. Es una pena».

Miguel Ángel recuerda ahora el debate que se abrió entonces con el traslado al Tercer Milenio. La Junta se llevó parte de su entramado administrativo a San Lázaro para combatir la degradación del barrio y ahorrarse alquileres en el centro. Algunos de los afectados por la mudanza que se movían con la conexión ferroviaria desistieron porque el paseo les desajustaba los horarios.

María Isabel Antonio trabaja precisamente en el Tercer Milenio. También con un ojo en Badajoz y otro en Mérida. Abonada al Leda desde que firmó su primer contrato de interina. Ha tirado de coche propio por el conflicto laboral -«voy y vengo sola porque supongo que serán pocos días»-. Ayer pudo aprovechar el tren porque a primera hora tenía una reunión cerca de la Plaza de España.

Para cuadrar pidió permiso para salir antes y no perder el enlace de vuelta. «De Tercer Milenio viene muy poca gente en tren. No es operativo». Se ha percatado del uso que hacen algunos compañeros del patinete eléctrico plegable para llegar hasta San Lázaro, pero todavía resulta muy minoritario.

Antonio Villasanz es de los pocos que ha podido sortear la huelga con Renfe. Abonado desde hace más de una década al Leda, a las ocho menos cinco se bajó ayer del convoy que cogió veinte minutos antes en Almendralejo. 4,80 euros pagó por el billete. Habla de un trayecto cómodo, puntual y rápido. No le desvela el conflicto de la empresa de autobuses. «No me genera mucho trastorno teniendo esta opción».

José Javier Espinar también ha cambiado al ferrocarril. Madruga más porque coge en Badajoz el Media Distancia de las 6.52 para llegar con tiempo. De momento, no le importa. Más complicado lo tiene su hermano que igualmente vive en Badajoz y trabaja en la Consejería de Agricultura. «Allí nadie se plantea lo del tren. O Leda o coche propio». Su hermano sí espera el fin de la huelga.

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