Nuestro tren

Hoy, que todo se contabiliza, ¿alguien ha tenido la ocurrencia de elaborar un informe sobre las turbulencias y sustos que llevan los usuarios?

Nuestro tren
JUAN A. BERNÁLDEZ

LA actividad decae en verano; de ahí que el tema de nuestro tren haya estado con sordina en esta época. No obstante barrunto que este comentario llevará como sonajero muchos interrogantes. ¿Qué aromas nos traerá el otoño sobre este tema? ¿Qué señuelos nos irán colgando por nuestros encinares para engatusar de acá para allá, a la Plataforma ciudadana 'Milana Bonita' y de allá para acá a otros tortolitos que, como yo, andamos revoloteando con la ilusión de ver terminado este proyecto de una vez por todas? ¿Desde cuándo nos vienen diciendo que estamos en la cuenta atrás? A Extremadura le está exprimiendo la paciencia. Y por muy maqueadas que aparezcan las noticias no le veo el punto final a esta aventura.

De cara a semejante panorama ¿quién sabrá palpar el fondo para, de una vez por todas, marcar la pauta acertada? El conjunto de los hechos que se vienen sucediendo, si no fuera por las consecuencias que acarrean, tienen suficiente argumento para una comedia chunga. Hoy, que todo se contabiliza, ¿alguien ha tenido la ocurrencia de elaborar un informe sobre las turbulencias y sustos que llevan pasados los usuarios del trayecto Badajoz-Madrid o viceversa?

El agobio queda para los usuarios. ¿Cómo poder aguantar en silencio tanto rechifle e improcedencia? Varapalo tras varapalo, los días se suceden y las legislaturas pasan. ¿Por qué están impidiendo a Extremadura su avance y su despegue? ¿No habría fiscales, ante tales circunstancias, repetidas tantas veces, que pudieran contemplarlas como delito social?

¿Por qué ese error de bulto de ir dejando abandonada a la España interior? Problema mayúsculo que no sólo nos pasa a los extremeños pues no son pocas las zonas interiores de España que lentamente, pero con insistencia, primero irán acallándose para después, si no llega la solución, terminarán muriendo. Ya se conocen casos.

Desde cuándo un proyecto como solución se haya convertido en . ¿Paradoja? ¿Malentendido? ¿Sordera? ¿Errores? ¿Desde cuándo llevamos esperando en Extremadura solución al problema de nuestro ferrocarril? Y digo 'nuestro' sin eufemismo, porque no hay otro como él.

Y hablando de aventura. De la arqueta de mis recuerdos la memoria saca aquel mi primer viaje en tren desde Badajoz a Madrid. Era yo estudiante y fue en septiembre de 1950. ¿Cuántas horas se tardaba entonces para llegar a Delicia, estación de Madrid, en aquellos trenes con locomotoras de vapor? Aquellas locomotoras; negras ellas; pero negras, negras como el carbón que consumían. Escupían bocanadas de humo que llenaban los cielos; de ahí la precaución de tener que cerrar las ventanas por mucho calor que pudiera hacer en esa época. En aquellos trenes, nada de aire acondicionado. La fiambrera reemplazaba al vagón restaurante. En tercera llevaban alargados asientos de madera donde su dureza, después de muchas horas bien se notaba. Podría seguir recordando y comparando el panorama, pero no lo haré. Ahora la danza tiene otra música pero, a pesar del tiempo transcurrido, ¿sería muy exagerado decir que los pasos de la danza al cruzarse no dejan de tener su parecido?