«No hubo tren en 2015 porque las empresas querían más perras»

José Antonio Monago en la sede del PP en Mérida. :: J. M. ROMERO/
José Antonio Monago en la sede del PP en Mérida. :: J. M. ROMERO

J. SORIANO MÉRIDA.

La situación del tren en Extremadura ha marcado buena parte de la legislatura. Un asunto en el que Monago y el PP tienen su cuota de responsabilidad.

-¿Qué hay que hacer para atajar el problema del tren?

-Desde luego, salirnos del Pacto por el Ferrocarril, como hemos hecho, porque ha servido de burladero a Fernández Vara. He tenido una decepción muy grande con los dos primeros Presupuestos, pero también con el tren, sobre todo cuando nos escondió en Cáceres. Nos llevó a Madrid contra Rajoy, yo fui, di la cara; pero nos escondió en Cáceres contra Sánchez. Y nos ha vendido un tren el ministro Ábalos que no ha cumplido. Íbamos a traer cinco máquinas y ahora resulta que tienen trece años. Tenemos una cuota de responsabilidad, pero bastante menor que la que tiene el PSOE. Lo que hay que hacer es pedir en el BOE las partidas que hacen falta para arreglar esta situación. Ya no valen ni consejos de ministros, ni cantos de sirena, ni coordinador regional... Ya nadie se cree nada, lo que se cree es lo que se ve. Y lo que se ve es que es una odisea incierta ir a Madrid en tren.

-¿Cree que el Gobierno del PP hizo lo suficiente para mejorar las infraestructuras ferroviarias?

-Mucho más que el del PSOE, como tres veces. El tren es una decisión de Figueira da Foz en 2003. Durao Barroso y José María Aznar, dos centros derecha, acordaron que pase por Badajoz. Y había dudas de que no viniera por Extremadura, porque había un presidente de Castilla y León y se temía que pudiera ir por Salamanca. En 2004 hubo las primeras licitaciones. Llegó Rodríguez Zapatero y las sacó del BOE, en 2005 ya no hubo ninguna. Estuvo dos legislaturas en las que prometió 1.210 millones de euros y escasamente ejecutó poco más de 400. Luego vino Rajoy y en su periodo se licitaron los 1.200 millones, tres veces más. No es suficiente, pero si me echa la responsabilidad será un tercio de la que tiene el PSOE. Y no será suficiente hasta que un extremeño se monte en un tren del siglo XXI. Hay que seguir trabajando en Extremadura y en Castilla-La Mancha.

-Dijo que el tren rápido iba a ser una realidad en 2015 y no se cumplió. ¿Se siente autorizado para hablar del tren?

-Totalmente, y le voy a decir por qué. No hubo tren en 2015 por los modificados que pidieron las empresas. No es que no había perras, es que querían más perras. Sale una licitación a 100, me la quedo a 40, y luego digo que no la puedo hacer y que quiero 100. Hay que darle las gracias a estas empresas, que quisieron un pelotazo. El compromiso era invertir 812 millones en cuatro años y el dinero estaba. Pero algunas empresas sometieron a chantaje al Gobierno. Y a eso no se prestó la ministra de Fomento, Ana Pastor. Hubo que rescindir los contratos y nos retrasamos. Y en 2015 no tuvimos el tren de altas prestaciones, que es el que va a hacer Ábalos. Y no va a salir. En 2019 tenía que estar operativo y no va a salir. Porque hay un gran concurso pendiente y todavía no se ha resuelto.

-¿Cree que se pudo y se puede hacer más desde la Junta?

-Creo que hay que estar todo el santo día insistiendo. Habrá un antes y un después con un tren del siglo XXI, las oportunidades que se abren son infinitas si las sabemos aprovechar. Para el turismo, las comunicaciones, los inversores... En estos momentos a lo mejor no es atractivo venir a Extremadura, no todo el mundo encuentra cómodo hacer cuatro o cinco horas de carretera.

-¿Está dispuesto a volver al Pacto por el Ferrocarril?

-No. No. Ya no. Después de habernos escondido en Cáceres, ya no. Es realmente tierno que lo haya pedido CC OO. No se ha atrevido el PSOE y se lo ha encargado. No tiene ninguna virtualidad ese pacto, está muerto. Estamos más representantes de los extremeños fuera que dentro. Y quien lo ha matado es Fernández Vara, por instrumentalizarlo partidistamente. No tengo ningún remordimiento de conciencia. Y me hubiese gustado que hubiera valido. Ya me dejé engañar una vez, dos veces con los Presupuestos. Pero lo lamento, no cabe ya ningún acuerdo.