Traslados selectivos

PEDRO DEL PINO

GRAN medida la adoptada por el Gobierno el pasado 'viernes social'. La elocuente vicepresidenta del Ejecutivo anunció, tras el habitual Consejo de Ministros, que la exhumación de los restos de Franco de su actual tumba en el Valle de los Caídos se llevará a cabo el próximo 10 de junio. Tal vez esperan que tal acuerdo produzca grandes beneficios a los sectores más desfavorecidos de nuestra sociedad, especialmente a los parados de larga duración, a los jóvenes que buscan su primer empleo, a los que carecen de una vivienda digna y a los inmigrantes sin papeles, por poner algunos ejemplos. De todas formas, cada uno es muy libre de determinar el grado social que puede tener tal o cual medida. Que le pregunten sino cualquier líder de esta gran izquierda social española. Sí, a alguno de esos que igual dicen que en Venezuela se come tres veces al día, que se compran un chalet de 600.000 euros, se gastan el dinero de los parados en los burdeles de Sevilla, van en helicóptero a la boda de un cuñado, o contratan a sus cuidadores sin darles de alta en la Seguridad Social. Sin duda, ellos saben mucho del tema.

Con su acostumbrada verborrea, Doña Carmen explicó que es urgente trasladar los restos por la perturbación que suponen en un lugar que ha de ser de «respeto, reposo y recuerdo» para las 33.000 víctimas de ambos bandos que allí yacen. La verdad es que muchos podríamos estar de acuerdo con este planteamiento, incluido el propio cadáver –si no hubiera adquirido tal condición hace ya 44 años– pues al parecer nunca mostró interés alguno en tener ese lugar como última morada.

Pero hay algunos aspectos que mosquean: el Gobierno no ha sopesado que el Tribunal Supremo tiene aún que pronunciarse al respecto. Tampoco parece haber tenido en cuenta el plazo que deberá transcurrir desde una hipotética autorización judicial, hasta disponer de la preceptiva licencia municipal para abrir la tumba. No, a ellos les da igual: exhumarán los restos el 10 de junio porque son el Gobierno, aunque en esa fecha ya no lo sean porque las urnas los hayan puesto de patitas en la calle. Llama la atención que tengan tanta prisa.

No quisiera ni pensar que tanta urgencia se debe a que el PSOE pretende utilizar los restos del general para que le presten un postrero servicio. Vamos, que el anuncio de este traslado no sea más que una maniobra electoralista. Pues en tal caso, lo que hoy presentan como un acto de respeto sería la mayor falta de respeto que pudiera cometerse. Y no ya contra Franco, sino contra todos y cada uno de los muertos que allí deberían descansar y sus respectivas familias.

Mientras todo esto ocurre, en el cementerio de Galdácano el nicho de 'Thierry' –Javier López Peña– jefe de ETA militar, luce el siguiente texto a modo de despedida: «En víspera del Estado vasco, mira, Xabi, porque estarás con nosotros». A escasos metros descansa el que fuera alcalde del pueblo, Víctor Legorburu Ibarreche, vilmente asesinado por la banda terrorista. No sé por qué en estos casos el Gobierno ni siquiera habla de traslados.