El trabajo de opositar

Opositores de Pedagogía Terapeútica en la academia Torrente Ballester de Badajoz. :: pakopí/
Opositores de Pedagogía Terapeútica en la academia Torrente Ballester de Badajoz. :: pakopí

Los futuros maestros apuran las últimas semanas de estudio antes de las pruebas, que se celebrarán a partir del 22 de junio en Cáceres

José M. Martín
JOSÉ M. MARTÍN

El sábado 22 de junio está señalado, subrayado o marcado de color llamativo en los calendarios y agendas de los opositores a maestro. La fecha exacta se confirmó hace un par de meses, pero los veteranos que no obtuvieron plaza en la anterior convocatoria llevan dos años con el mes de junio de 2019 en la mente.

Ese día las pruebas de selección para las diferentes especialidades de Educación Primaria e Infantil se celebrarán en Cáceres. Hay un total de 710 plazas en juego y 6.851 solicitudes validadas, según datos de la Dirección General de Personal Docente. Eso quiere decir que una de cada nueve personas obtendrán un destino definitivo en la región.

Incluso esa ratio puede ser más ventajosa para los futuros maestros, ya que no todos los opositores que cumplimentaron la solicitud se presentarán a los exámenes.

«Si saco plaza, traspaso la tienda», dice Jonathan, que es autónomo y tiene un negocio en Badajoz

A poco más de un mes de las pruebas de selección, las academias están a pleno rendimiento y los alumnos apuran las últimas semanas para preparar las programaciones, repasar los temas o practicar los supuestos con la ayuda de sus formadores.

Sin embargo, a pesar de este último impulso, estudiar una oposición es una carrera de fondo y hay muchos opositores que se toman la preparación como un trabajo y realizan jornadas superiores a las de una jornada laboral media. «Dedico cinco horas por las mañanas, de siete a doce, y otras tres o cuatro por las tardes», expone Paco Montero, aunque reconoce que los fines de semana no suele seguir ese horario.

Él tiene 22 años, hace menos de doce meses que acabó el grado en la Universidad de Extremadura y es la primera vez que se presenta a la oposición. Su falta de experiencia no le impide repetir mantras extendidos entre los opositores. «Espero que no me toque leer a las tres de la tarde, porque a esa hora ya está todo decidido», comenta con seguridad.

Especialidades

Una de las pocas veteranas que hay en este aula es Teresa Díaz, aunque debuta en la especialidad de Pedagogía Terapéutica. «Es más fácil obtener plaza y entrar en las listas», reconoce. Ya se examinó por Primaria en Andalucía, pero cree que está mucho mejor preparada en esta ocasión.

Otra novata es Laura Antolín, que a sus 22 años no ha hecho nunca una oposición. Se desplaza todos los viernes desde Mérida, donde reside, a Badajoz para ir a la academia. «Hacemos supuestos y nos orientan sobre la mejor forma de redactar la programación», señala expectante porque admite que no sabe qué se va a encontrar en los exámenes.

Ella se dedica en exclusiva a preparar las pruebas, pero también hay 'pluriempleados'. Es el caso de Raquel Bazo, de 27 años, que compatibiliza el estudio con un trabajo en una empresa que presta servicios de atención telefónica a compañías de telefonía. Quizá por tener que dividir su tiempo, considera que hubiera necesitado más meses para que su preparación fuera la idónea. «Empecé a estudiar en septiembre del año pasado y creo que hace falta más tiempo para llevar todo bien», dice esta pacense, que ve en la parte práctica las mayores dificultades.

Su elección de la especialidad de Pedagogía Terapéutica se debe a que se siente atraída por la Educación Especial. «Creo que es un trabajo más gratificante», señala, a la vez que admite que estaría satisfecha con aprobar los exámenes y entrar en listas.

Con ese objetivo acude a las pruebas de selección otro 'pluriempleado'. Jonathan Soisa es autónomo y tiene junto a su pareja una tienda en Las Vaguadas. Lo más complicado para él es el temario, que está compuesto por 25 temas. «Si apruebo traspaso el negocio», ríe. Y es que su novia también está preparando la oposición. «Los dos en la misma especialidad», vuelve a reír.

En Pedagogía Terapéutica se repite la ratio del global. Hay 702 solicitudes admitidas y 78 plazas. La estadística dice que de los compañeros de clase habituales en la academia solo uno obtendrá plaza.

Más 'rivales' tendrán quienes se presentan en Educación Primaria, donde hay una plaza por cada más de doce solicitudes, y en Educación Infantil, con más de once opositores inscritos para las pruebas por cada plaza. En el lado contrario, la especialidad de Música tiene 58 plazas disponibles para 218 alumnos e Idioma Extranjero, con 106 plazas que disputarán 630 personas.

Si en algo coinciden todos estos opositores es en su queja hacia el formato de las pruebas. «Acaba siendo muy subjetivo», comenta Bazo, mientras Montero asiente con la cabeza. «Sobre todo en los supuestos», apostilla las palabras de su compañera.

La presentación de las personas que van a hacer la oposición coincidirá con el inicio de las pruebas. Aun así, los opositores que vayan completando todas las fases deberán acudir varias veces al lugar en el que se celebran los exámenes. «Al final tienes que ir en tres o cuatro ocasiones hasta Cáceres; se debería cambiar el sistema», indica Montero, que, pese a ello, tiene la esperanza de ir todos los días que sean necesarios para lograr una plaza.