Dieciocho municipios de Badajoz y diez de Cáceres dependen de la diócesis de Toledo

Visitantes en la plaza del Monasterio de Guadalupe. :: hoy/
Visitantes en la plaza del Monasterio de Guadalupe. :: hoy

Más de 21.100 pacenses y más de 6.800 cacereños pertenecen a una provincia eclesiástica que no es extremeña, según la Conferencia Episcopal

Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOCáceres

Cada año, la Real Asociación de Caballeros de Santa María de Guadalupe se encarga de organizar la conocida Fiesta de la Hispanidad en el municipio donde descansa la patrona de los extremeños. En esa cita cientos de caballistas se congregan delante del monasterio para rendir homenaje a una virgen que fue coronada canónicamente hace 90 años. El sonido de cascos sobre las piedras de la plaza resuena más allá de los límites de este pueblo. En él hay voces que reivindican que el Monasterio deje de formar parte de la provincia eclesiástica de Toledo y pase a depender de una diócesis extremeña.

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Aunque en Guadalupe es donde esa petición suena con más fuerza, en la misma situación se encuentran un total de 28 pueblos extremeños.

Según publica la Conferencia Episcopal en su web, la Iglesia se divide en 70 diócesis, 69 territoriales y el arzobispado castrense. Entre ellas destaca la de Toledo, formada por un total de 232 municipios que dependen del arzobispo Braulio Rodríguez Plaza. De ellos 18 son de Badajoz y diez de Cáceres.

En esos pueblos viven 711.516 habitantes y 27.916 son extremeños. En concreto, 21.108 de la provincia pacense y 6.808 de la cacereña.

De las villas que componen la diócesis de Toledo, las que pertenecen a la provincia de Badajoz son Zarza-Capilla, Villarta de los Montes, Valdecaballeros, Tamurejo, Talarrubias, Puebla de Alcocer, Siruela, Risco, Peñalsordo, Garlitos, Garbayuela, Helechosa de los Montes, Herrera del Duque, Fuenlabrada de los Montes, Castilblanco, Casas de Don Pedro, Capilla y Baterno.

Los municipios de la provincia cacereña son Villar del Pedroso, Valdelacasa de Tajo, Peraleda de San Román, Navalvillar de Ibor, Guadalupe, Garvín, Castañar de Ibor, Carrascalejo, Bohonal de Ibor y Alía.

Además, la diócesis de Toledo la componen 273 parroquias y un total de 29 extremeñas forman parte ella. Es una más que el total de municipios porque incluye a la casa parroquial San Antonio Abad, ubicada en Peloche, una pedanía de Herrera del Duque que apenas llega a los 200 habitantes.

«Las divisiones provinciales son del siglo XIX y las eclesiásticas se hicieron mucho antes», apunta Florencio Javier García Mogollón, catedrático de Historia del Arte y delegado de Patrimonio de la diócesis Coria-Cáceres.

Añade que esto no sólo sucede con pueblos extremeños. «Por ejemplo, más de 20 municipios de Salamanca dependen de la diócesis de Plasencia y no por ello van a dejar de ser de Castilla y León».

En plataformas como Guadalupex (Asociación Cívica Extremeña Virgen de Guadalupe), aseveran que «la adscripción del Monasterio de Guadalupe y de las localidades extremeñas a una jurisdicción eclesiástica ajena al territorio civil de la comunidad autónoma supone, desde el punto de vista religioso, una anomalía histórica, que contradice radicalmente el espíritu, la doctrina y las disposiciones de la Santa Sede, recogidas en el Concilio Vaticano II y en los distintos concordatos firmados entre el Estado Español y la Santa Sede, los cuales recomiendan ajustar las circunscripciones eclesiásticas a las divisiones civiles».

El presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, también defiende esa idea. El pasado 12 de septiembre intercambió algunas palabras con el Papa Francisco y dijo que se mostró «muy receptivo» a la petición que le trasladó de que Guadalupe pase a formar parte de la provincia eclesiástica extremeña. En este encuentro, le entregó documentación y el libro que se editó con motivo de los cien años de la declaración de Guadalupe como patrona de la Hispanidad, titulado 'Los oficios de Guadalupe', para mostrarle lo que él califica una «reivindicación ciudadana».

En algunos de los pueblos implicados en este asunto no lo ven del mismo modo. «No nos causa ningún problema pertenecer a la diócesis de Toledo. De hecho, nunca hemos reivindicado un cambio. Los que van a misa nunca se han quejado de ese aspecto», asegura Blas Luis Escudero, alcalde de Bohonal de Ibor.

 

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