Tostas con vistas en Marvão

Tosta o emparedado de pan alentejano, en el Natural Bar. :: E. R./
Tosta o emparedado de pan alentejano, en el Natural Bar. :: E. R.

Natural Bar, local de rollo alternativo situado en lo alto del castillo

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

Las ocho de la tarde-noche, la hora maldita en que estallan todas las neurosis y sobrevienen todos los agobios. Sin embargo, en casa estamos muy tranquilos. Sentados en mi estudio, mi suegra, mi mujer y un servidor. Cuando digo 'mi' estudio, me estoy mintiendo a mí mismo. Cuando me trajeron a vivir frente a mi suegra, me engañaron. Me prometieron que derribarían un tabique y me harían un estudio grande con dos ventanales para que yo pudiera trabajar a gusto. Y es verdad, así hicieron, pero lo que no me dijeron es que acabarían okupando mi habitación. Así que son las ocho y aquí estamos: mi suegra leyendo una novela de amor y lujo en una tableta, mi mujer viendo una serie en otra tableta y servidor escribiendo este artículo en una tercera tableta, los tres en 'mi' espacio privado, los tres en silencio, los tres espantando la tristeza del anochecer.

Desde antes de Navidad, no puedo salir de viaje por razones, digamos, sanitarias y, por lo tanto, tampoco puedo contarles visitas a nuevos restaurantes. Me quedan algunos en reserva, pero creo que no merecen la pena y de lo que me parece deficiente, prefiero no escribir. Hay, sin embargo, un establecimiento que no sé si calificar de bar, cafetería o local de comida rápida. Ellos se autodenominan Natural Bar.

Dudaba si reseñarlo en esta página pues no es restaurante y tampoco tiene una oferta de tapas para tirar cohetes. Sin embargo, el lugar tiene su gracia y, sobre todo, regala al cliente unas vistas formidables. El Natural Bar, en fin, está en Marvão, en lo alto, dentro del castillo, por encima de la plaza principal donde se suele aparcar.

No vayan por allí buscando un bacalao dorado ni un arroz de marisco, pero sí es un buen sitio para una comida rápida o para esos viajeros que prefieren algo sencillo y sano a un banquete copioso y tradicional. Por resumir, Natural Bar sería un bar de ambiente alternativo con una terraza desde la que se ve media provincia de Cáceres y medio Alentejo septentrional.

Dentro, solo hay un mesa amplia y una barra muy bonita. La decoración es curiosa: un tapiz de inspiración hindú, bancos de madera, azulejos blancos de los de toda la vida en la barra, sillas diferentes, ni una igual, tendencia que arrasa en la moderna decoración hostelera, y un aparador como el de las abuelas. Sobre una mesa de corcho, se ofrecen quesitos y dulces y tienen un ordenador del Real Madrid. Venden galletas de castañas, mantequilla de cacahuete sin conservantes elaborada en la costa vicentina y quesos de oveja curados de Marvão.

En la carta, ya digo, ofrecen pocas cosas, pero ricas y naturales. Por ejemplo, zumos hechos al momento de naranja (3 euros) o de naranja y piña, naranja y sandía, naranja con remolacha y jengibre o melón con jengibre (3,50). Para comer, la carta recoge una sopa de verduras (,90) que entona el cuerpo: sopita caliente con un chorrito de buen aceite de oliva. Se puede tomar gazpacho de tomate, pimiento y pepino (4,90) y ensaladas (6) de lechuga, tomate y mozzarella o de frutas con yogur biológico y miel (5). Aunque la especialidad son las tostas (4-4,.70), en realidad unos magníficos bocadillos confeccionados con grandes rebanadas de pan alentejano y rellenos de jamón, tomate, queso, atún, fiambre...

La gracia del Natural Bar está en, como indica su nombre, la naturalidad: te sientas, te levantas, curioseas, charlas con los jóvenes que atienden el local o te asomas a la terraza a extasiarse un rato mirando el paisaje al tiempo que bebes un batido de melón (3,80). Después, vuelves a entrar y puedes pedir una tabla de jamón y quesos regionales (12) o un quesito de Marvão (4), un plato de conserva de atún de las Azores al curry o con patata dulce más ensalada (8,90) o un postre rico elaborado con castañas de la zona: riquezas de castanha (1,30). Para rematar, una bica (0,70), otro rato de paisaje y culmina así un tentempié natural en un ambiente muy agradable.