Los toros no son de derechas

Corrida de toros de la última feria de Cáceres con el graderío casi lleno. :: Armando Méndez/
Corrida de toros de la última feria de Cáceres con el graderío casi lleno. :: Armando Méndez

La caza, la bandera, el feminismo, el franquismo o el cambio climático no tienen ideología

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

¿Cómo se imaginan ustedes a un caballero de ultraderecha? Seguro que montado a caballo, cazando, fumando un puro en los toros, con la bandera de España como pulsera, riéndose de los feministas, de los luchadores contra el cambio climático y defendiendo el recuerdo de Franco. Esa es la imagen del buen caballero de derecha extrema e incluso de derecha sin extremos. Y es una pena porque ese retrato está lleno de conceptos, prácticas y posturas que no deberían ser de derechas ni de izquierdas.

Pero resulta que, por un lado, las nuevas fuerzas de la derecha se han apropiado de símbolos, costumbres y aficiones transversales españolas y por otro, la izquierda ha dejado por simpleza y por torpeza que algunos elementos culturales y simbólicos se conviertan en emblemas ideológicos en lugar de ser elementos de consenso.

¿Por qué los toros son de derechas? Culturalmente, serían hasta de izquierdas. No hace falta recurrir a Sánchez Mejías, a Alberti, a Lorca ni a la larga lista de escritores, pintores y artistas que han convertido la fiesta taurina en motivo de creación y exaltación artística. Pero más allá de esto, si buscan en su entorno, descubrirán amigos, parientes y conocidos de ideología izquierdista que aman los toros.

El hecho de que Morante de la Puebla presuma de ser de Vox y que este partido lo utilice para identificarse con la fiesta y autoproclamarse su defensor exclusivo no tiene nada que ver con una realidad en la que hay toreros de todos los colores e ideologías. Y no digamos el público. ¿O es que estos días en Plasencia y dentro de un par de semanas en Badajoz los cosos se van a llenar de ultraderechistas? No seamos simples y, sobre todo, no dejemos que nadie se apropie de una fiesta española que gusta o no gusta, punto.

Es muy grave que la izquierda no defienda estas opciones personales y no diga en voz alta que montar a caballo es simplemente eso, trotar o galopar, no votar a Vox. En Extremadura, tenemos una afición popular a los caballos que demuestra su transversalidad en Torrejoncillo y Arroyo de La Luz, en Ceclavín, Zarza la Mayor o Navalvillar de Pela.

Con la caza sucede otro tanto. No asociemos la caza con la riqueza. Cazar es algo más que pagar 6.000 euros por un puesto en una montería. Se trata de una afición milenaria enraizada en las capas humildes de la sociedad española, que la han convertido en una pasión sin connotaciones. En España, hay regiones donde hay más afición o menos y quizás no sea entendible en las grandes ciudades está emoción rural de salir de caza, pero el hecho de que no la comprendan no quiere decir que sea de derechas, conservadora y antigua. Es caza, simplemente.

La izquierda ha cometido el error de mirar para otro lado cuando se habla de caballos, caza o toros, avergonzándose aunque luego monte a caballo si le gusta, cace si le emociona y vaya a los toros si le entusiasma. Y si miras para otro lado, vienen otros y se apropian de lo tuyo. Con la bandera de España ha sucedido lo mismo. Solo el fútbol, que, afortunadamente, ha dejado de ser de derechas para ser universal, ha permitido recuperar la bandera como símbolo colectivo. Pero fuera de los estadios, la izquierda no acaba de asumir que no es malo demostrar lo que ya siente por dentro: pasión por España y por sus símbolos.

En la derecha, han cometido el mismo error con otros conceptos como feminismo, franquismo en su más amplia acepción o cambio climático. En cualquier país moderno y democrático, estas tres cuestiones no admitirían ni un pero: la defensa sin fisuras de la igualdad entre el hombre y la mujer y de la eliminación de la brecha salarial, el rechazo sin matices de la dictadura y el apoyo a la recuperación de los familiares desaparecidos y la defensa de las medidas que frenen el cambio climático. Pero no, en esos tres puntos, la derecha ha dejado el camino libre a la izquierda: por ese flanco sangran votos y seguimos enredados en peleas sin sentido.

La caza, los toros, los caballos, la bandera, el feminismo, la superación del franquismo o la lucha contra el cambio climático son universales. La izquierda y la derecha son otra cosa.