San Tarsicio, el 'Messi' del santoral

Francisco Delgado, el párroco de Castuera, junto a los niños a los que prepara para la Comunión y la Confirmación. :: francisco vázquez/
Francisco Delgado, el párroco de Castuera, junto a los niños a los que prepara para la Comunión y la Confirmación. :: francisco vázquez

El párroco de Castuera crea un álbum de cromos para enseñarles la vida de los santos a los niños

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

A Tarsicio se le considera el mártir de la Eucaristía y el patrón de los monaguillos. Vivió y murió en el siglo III, cuando fue descubierto llevándole la comunión a los cristianos que el emperador Valeriano tenía encerrados en las catacumbas de Roma. Su hazaña le llevó a ser santificado.

Para los niños de Castuera, San Tarsicio es el 'Messi' del santoral católico. Lo dice el párroco de este pueblo de La Serena, Francisco Delgado, que ha creado un álbum de cromos para enseñarles la vida de los hombres y mujeres que el Vaticano ha canonizado.

«San Tarsicio es el más representativo para los niños porque era normal y humilde y les llama mucho la atención su historia. Igual que Messi o Cristiano Ronaldo son sus favoritos en el álbum de fútbol, aquí también hay personas influyentes para descubrir», dice el párroco.

«El cromo es una excusa para que los muchachos vengan a verme y me cuenten cómo están»

El pequeño monaguillo es solo uno de los 39 santos que personalmente ha elegido a conciencia, ha dibujado y, con ayuda de un diseñador gráfico, ha convertido en pegatinas que, semanalmente, entrega a los niños que está preparando para la Confirmación, el sacramento de la llamada madurez cristiana.

El álbum de cromos se llama 'Dios salió a su encuentro... y los envió' y curiosamente empieza por Eva. Detrás viene Adán. A partir de ahí inicia con imágenes un recorrido por el Antiguo y Nuevo Testamento hasta llegar al siglo XX a través de las historias de santidad de Abraham, Moisés, Isaac, San Pedro, San Pablo, Santa Clara, San Francisco de Asís o los más conocidos, Juan Pablo II y Teresa de Calcuta.

A cada cromo acompaña en el álbum un pequeño texto con la vida de cada santo, ejemplos de los que se vale el párroco para enseñarle a los niños lo que significa ser un buen cristiano utilizando para ello su mismo idioma. «Es más cómodo y más atractivo para ellos descubrir a los santos a través de los cromos que leyendo los textos sagrados».

Los coleccionables son la herramienta de trabajo que utiliza para preparar a los que van a recibir la Comunión y la Confirmación

Dice, además, que con este trabajo pone al día la santidad. «Hay cientos de santos y cada día hay nuevos. Esto no es una cosa del pasado ni de viejos, al contrario son un ejemplo a seguir siempre», añade.

Este es de hecho el propósito que persigue el párroco con este curioso trabajo. «El cromo sirve para crear una relación personal entre los niños y yo. A mí me interesa mucho cuidarlos». Ya sabe que le funciona porque no es la primera vez que recurre a los coleccionables para hablarle a los niños de Dios y de la Iglesia.

Francisco Delgado ha creado casi un género propio a través de sus álbumes de cromos. Empezó cuando daba misas en Aceuchal, donde fue párroco durante ocho años, y desde entonces ha creado uno específico para explicar el ritual de la misa y otro para contar cada uno de los elementos que hay en las iglesias.

«Lo que consigo es que sepan que la Iglesia es su casa y que el cura es un tipo normal al que acercarse»

A sus 73 años ha sido capaz de salvar el enorme salto generacional que le separa de los niños a través de los cromos. «Lo que consigo es que ellos sepan que la Iglesia es su casa y el cura es un tipo normal al que pueden acercarse».

Normalmente, los guarda en la sacristía de la iglesia de Castuera. Y los niños acuden semanalmente a por una pegatina nueva para su álbum después de la misa. A los que faltan, no los castiga porque, como explica: «No quiero que asocien misa y cromo. El cromo es la excusa para que venga a verme y me cuenten cómo están».

Su misión evangelizadora llega más allá de los niños. Él mismo reconoce que los álbumes están en las casas de muchos vecinos de Castuera y «cualquiera lo puede leer».

Le gusta complicarse la vida

Francisco Delgado es de Puebla de la Reina, estuvo en Ruanda de misionero, se doctoró en Sagrada Teología en la Universidad de Navarra y ha sido el párroco de Valdivia, Aceuchal, Fuente del Maestre y ahora de Castuera, donde ya espera jubilarse.

Pese a su edad y a su intensa trayectoria, reconoce que «le gusta complicarse la vida». La prueba es que no deja de inventar álbumes con los que ya ha enseñado los fundamentos de la religión católica a más de un centenar de niños de Castuera.