Sindicatos y patronal del campo aparcan la ampliación de la jornada

Las partes se reunieron ayer para avanzar en los aspectos en los que pueden pactar, como la manera de fichar en el trabajo

EFE

mérida. Las organizaciones profesionales agrarias y los sindicatos retomaron ayer la negociación del convenio del campo con una reunión en la que abordaron el control horario en el campo y la tarjeta profesional agraria (TPA), y postergaron el debate sobre el incremento de la jornada laboral.

«Hemos dejado los puntos más difíciles para llegar a acuerdo», entre ellos el aumento de la jornada que reivindica la patronal para compensar el aumento del salario mínimo interprofesional, explicó el presidente de APAG Extremadura Asaja, Juan Metidieri.

Según indicó, hubo voluntad de diálogo entre las partes para seguir avanzando en la negociación, de modo que se pusieron sobre la mesa dos asuntos que les preocupan mucho, entre ellos, la aplicación del control de horarios en el campo y las dificultades que existen para su puesta en marcha en el sector.

El otro ha sido la creación de la tarjeta profesional agraria «para lograr más agilidad a la hora de que los trabajadores puedan realizar sus labores en el campo», señala la organización agraria en una nota.

Para Metidieri, son cuestiones en las que se ha avanzado y que son fundamentales para «hacer la vida más sencilla de los agricultores y ganaderos», atendiendo a la singularidad del trabajo en el campo.

El presidente de APAG llevó además a la reunión un documento condenando la ocupación de su sede de Mérida el pasado junio por miembros de la Asociación 25 de Marzo, al que se sumaron COAG, UPA y Asaja Cáceres «y no UGT y CC OO, algo que me parece lamentable».

Por su parte, el presidente de Asaja Extremadura, Ángel García Blanco, advirtió de que la negociación del convenio del campo sigue bloqueada tras la reunión de ayer.

En este sentido, afirma que las posturas entre Asaja y los sindicatos del sector «siguen completamente alejadas porque las centrales sindicales siguen sin aceptar el incremento de la jornada laboral diaria media hora, que debería de pasar de las seis horas y media -1.768 horas anuales- a las siete para poder recuperar así la productiva perdida».