La sequía, en datos

La falta de lluvias tiene efectos que pueden cuantificarse: pérdidas económicas, problemas de salud en parte de la población, montante de las indemnizaciones de los seguros, etc

CELESTINO J. VINAGRE
Vuelven los camiones
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Vuelven los camiones

La imagen de camiones cisternas de nuevo en pueblos extremeños para asegurar el abastecimiento humano ha regresado. En pleno diciembre, un municipio de una de las comarcas con mayor pluviometría de Extremadura, Talaveruela de la Vera, sigue recibiendo el auxilio de cisternas para que puedan beber sus algo más de 330 vecinos censados. La Junta envía dos vehículos cinco veces al día . Uno, de 90.000 litros y otro de 15.000. En total, 165 metros cúbicos que se vierten en el depósito y, de ahí, se distribuye entre los talaveruelenses. Desde octubre están así porque la pequeña presa de la que se normalmente se abastecen está seca. Los problemas también se dan en Santiago de Alcántara (660 habitantes). Lo habitual desde 1970 es beber de un pequeño embalse ubicado sobre un arroyo de la localidad pero el descenso brusco del agua ha hecho que la que la que hay ahora no sea apta para el consumo. A Santiago de Alcántara también se han estado mandado camiones cisternas durante unas semanas. En concreto, un vehículo con capacidad de doce metros cúbicos dos veces al día. Ya no va porque se han vuelto a utilizar pozos de sondeos existentes. A finales de agosto, tres municipios, El Torno, Barrado y Gargüera , todos en el norte cacereño, tuvieron que disponer de camiones para beber y en la localidad de Jerte se cortó el agua durante la noche.

40 millones en seguros
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40 millones en seguros

Las organizaciones profesionales agrarias ya han hecho un primer balance de costes del impacto de la sequía. Son estimaciones pero la única cifra oficial conocida es la aportada hasta ahora por Agroseguros , la entidad en la que participan 22 aseguradoras y es básica para el sistema de seguros agrarios en España. Agroseguros va a pagar en indemnizaciones casi 40 millones de euros a agricultores y ganaderos extremeños y 728 millones a nivel nacional por las pérdidas hasta ahora cuantificadas en cultivos y explotaciones. Mientras, Apag Asaja Extremadura señala que la sequía había provocado pérdidas que rondan los 450 millones en Extremadura en una previsión realizada a principios de noviembre. UPA-UCE hablaba de 270 millones de pérdidas a principios de octubre. Los principales perjudicados son los cereales de invierno y las explotaciones ganaderas en extensivo , que no solo han perdido pastos sino que en bastantes casos tienen limitaciones de acceso a agua potable. El olivar también se ha visto muy afectado. La cosecha, que se preveía buena, está dando aceitunas de pequeño calibre. Se ha producido una reducción de más del 65% de la producción de aceituna de mesa o aderezo y la de aceite bajará bastante en cuanto a rendimiento. La montanera también está padeciendo la falta de agua a pesar de que en esta campaña hay bastante bellota.

Daño para los asmáticos
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Daño para los asmáticos

La sequía afecta a la salud. Una breve visita a la información que suministra los CDC lo atestigua. Son los centros para el control y prevención de enfermedades del Departamento de Recursos Humanos y Salud del Gobierno de los Estados Unidos . La ‘meca’ de la epidemiología. Durante las sequías, hay un riesgo mayor, por ejemplo, de incendios forestales. Y la materia suspendida en el aire que dejan puede irritar los conductos bronquiales y los pulmones. Esto empeora las enfermedades respiratorias crónicas y aumentar el riesgo de infecciones respiratorias como la bronquitis y la neumonía. Pero el daño de la sequedad en el ambiente afecta singularmente los que sufren asma bronquial durante todo el año. Son entre 50.000 y 70.000 en Extremadura . El aumento de la contaminación que conlleva la ausencia de lluvias tiene efectos sobre la salud de este tipo de personas. Lo recuerda Jesús García Menaya, alergólogo del Complejo Hospitalario de Badajoz . El facultativo recuerda que la ausencia de precipitaciones, en cambio, es positivo para una reducción de ácaros y hongos y también para reducir los efectos de una polinización muy abundante en primavera. Menaya incide además en el impacto muy negativo para la salud que tiene el cambio climático con un aumento del dióxido de carbono como gas de efecto invernadero. El incremento de la temperatura media y del nivel de la radiación ultraviolenta son inquietantes.

Menos ropa de abrigo
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Menos ropa de abrigo

Menos lluvia y menos frío, menos compras en las tiendas. Es el resumen del sector textil extremeño ante un tiempo cálido (solo apareció el frío a partir de finales de noviembre) y seco. Félix Retamar , presidente de la asociación de comerciantes de la calle pacense de Menacho, pone una cifra concreta. Desde mitad de agosto, cuando se abre la temporada de otoño, y lo que llevamos de diciembre, las ventas han caído entre un 11% y un 12% respecto al mismo periodo del año pasado. «No es solo por la sequía, pero influye bastante», apunta Retamar. «Con menos agua hay menos producciones agrarias, menos jornales y, por tanto, menos posibilidad de ganancias para los potenciales clientes. Y, claro, no se acercan tanto a comprar ropas de abrigo, calzados o complementos», indica. Para el representante de la principal calle comercial de Badajoz, ese descenso de casi un 12% de las ventas hubiera sido peor si no hubiera sido positivo el Black Friday (viernes negro, con el que se inaugura oficiosamente la temporada de compras navideñas) de este año. «En este Black Friday se ha vendido un 28% más que el año pasado y gracias a eso el mes ha terminado con subida de ventas en el sector de entre un 10-12%. Menos mal porque si no hubiera sido un mes muy malo. De todas formas sigue habiendo mucha inquietud en el cliente, mucha incertidumbre. Esto no acaba de arrancar».

Recibo de la luz más caro
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Recibo de la luz más caro

Los embalses extremeños generaron el año pasado una quinta parte de la producción hidroeléctrica española . Fue un mal año pero este será peor salvo cambio radical. Los datos de Red Eléctrica hasta octubre mostraban que la ausencia de lluvias en Extremadura había propiciado un descenso de casi un 44% de la producción de electricidad. El dato de ese mes del año pasado fue de 2,23 millones de megavatios-hora (MWh). El de este año, 1,25 millones. En el pasado 2016 se produjeron al final un total de 2,5 millones de megavatios, la quinta parte de los generados en España. Iberdrola y Endesa cuentan con 14 centrales (siete de cada compañía) distribuidas por toda la región. Extremadura dispone de una potencia instalada de 2.278 Mw, la cuarta de España. Iberdrola cuenta con siete centrales hidroeléctricas, todas en la provincia de Cáceres. Suman una potencia instalada de 1.971 megavatios, es decir, la inmensa mayoría extremeña. La principal es la de José María de Oriol (presa de Alcántara), de 933 MW. Según informa Iberdrola a HOY, a 15 de noviembre, la producción en las presas extremeñas fue de 1.223.047 MWh. El total de 2016 fue de 2,4 millones. Mientras, entre las siete centrales de Endesa (todas en Badajoz) totalizan 266,23 MW de potencia. A menor producción hidráulica más caro resulta el recibo de la luz para el consumidor al tenerse que utilizar tecnologías más caras como el carbón y el gas.

Presas: un 23,5% menos que la media de la última década
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Presas: un 23,5% menos que la media de la última década

Extremadura es la principal región de España en cuanto a agua embalsada. Todas sus presas, las de titularidad estatal y autonómica, pueden llegar a acumular hasta 14.219 hectómetros cúbicos (hm3). Un auténtico océano de agua que ahora se encuentra a menos de la mitad: 6.358 hm3 (44,7%) de su capacidad. La proliferación de presas y el hecho de que las más grandes de España se encuentren en nuestro territorio hace que, porcentualmente, Extremadura presente siete puntos más de agua embalsada respecto a la media nacional. Es el dato positivo, prácticamente el único porque la realidad de nuestro sistema hidráulico es que se encuentra en registros como menos inquietantes. De hecho, las dos confederaciones hidrográficas, la del Tajo y la del Guadiana , tiene activados niveles de prealerta por el descenso del agua embalsada y han empezado a realizar llamamientos para un mayor uso racional del líquido elemento.Los 6.358 hectómetros cúbicos totales ahora embalsados son casi 1.800 menos de los que había por estas mismas fechas el año pasado. Eran exactamente 8.159 hm3 (57.3% del total). Más llama la atención si se compara con la media histórica en la última década en Extremadura, donde también se han producido periodos secos. Esa media es de 8.536 hm3 embalsados, un 60% de la cantidad máxima posible. Por tanto, el agua total embalsada ahora en la región supone un 23,5% menos que la media de los últimos diez años. Entre los grandes embalses es el de Gabriel y Galán , en el norte cacereño, quien presenta peor estado. Con una capacidad para 911 hm3 se halla ahora al 20,9%. Mientras, Cijara acoge ahora 527 de los 1.505 hm3 posibles (35%). El gigante de La Serena , el mayor embalse de España y el segundo de Europa, se encuentra al 37,8% de su capacidad. El segundo más grande extremeño es el de Alcántara . Presenta mejor situación. Está al 49,3% . Mientras, el de Valdecañas está al 47%. Otras dos presas relevantes, la de Alange y García de Sola , presentan niveles muy similares. La primera, al 38%. La segunda, al 38,9%. Entre los grandes embalses de la región quien presenta mejor cara es el de Orellana , interconectado con el de La Serena. Se halla al 64,9% de su capacidad. Si miramos a las presas dependientes de la Junta, de bastante menor capacidad para embalsar, el de Piedra Aguda , en Valverde deLeganés, se encuentra al 31% de su capacidad. Mientras, otro importante, el de Valuengo (Jerez), se halla al 44% . Por su parte, el pantano de Guadiloba , del que abastece la ciudad de Cáceres, se halla al 40% lo que obliga a que la capital cacereña siga recibiendo agua gracias a la activación del trasvase desde el río Almonte. Del pantano de Villar de Rey se abastece Badajoz. Presenta una imagen razonable. Se encuentra al 52% de su capacidad, aunque el año pasado por estas fechas estaba mejor, al 61%. Desde finales de agosto 18 pueblos de la Campiña Sur pacense reciben 8.000 metros cúbicos de agua desde el embalse de Los Molinos , en Hornachos, para hacer frente al estado que presenta la presa de Llerena, de la que habitualmente beben.

 

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