El Martes Santo se viste de humildad y solemnidad

Costaleras de la Hermandad de Jesús de la Humildad y las Lágrimas.

BRÍGIDO FERNÁNDEZ: M. Á. M. MÉRIDA.

La gente que abarrotaba ayer las calles de Mérida para presenciar las dos procesiones del Martes Santo pudieron disfrutar plenamente de ellas sin tener que preocuparse por si llovía o no. A partir de hoy, quizás haya que mirar más al cielo y rezar a Santa Eulalia para que la lluvia respete, al menos, la hora de las procesiones.

En imágenes

Las Lágrimas, con la gente de su San Juan querido. El Calvario, procesionando por la calle que le da nombre dejando estampas dignas de fotografiar. Las dos cofradías realizaron su estación de penitencia saboreando las miradas de unos fieles que esperaban ansiosos ver los pasos un año más.

La Humildad hizo su travesía por toda la ciudad. Sin prisa pero sin pausa, despacio y humilde como la mirada de su Cristo. El Calvario con un acompañamiento musical que ponía los pelos de punta con melodías inspiradoras hicieron el resto. Las dos hicieron grande y solemne la noche del Martes Santo.