El Chíviri congrega a 12.000 personas en Trujillo

Vecinos, ataviados con el traje típico, bailando los temas tradicionales. / J. S. P

La plaza Mayor se llenó de colorido este domingo para celebrar esta fiesta de Interés Turístico

JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

'¡Ay Chíviri, Chíviri, Chíviri, ay, chviri chiviri chon!' Fue uno de los sones más repetidos este domingo en la ciudad trujillana, no solo por vecinos, sino también por forasteros, 'que se cuelan como peces', como sigue esa misma la canción. Y fue realmente así. Con una temperatura primaveral, unas 12.000 personas, según fuentes policiales, llenaron la plaza Mayor de Trujillo y sus alrededores para celebrar una de las fiestas más características de esta ciudad cacereña, como es el Domingo de Resurrección, conocida popularmente por El Chíviri, declarada de Interés Turístico regional.

Se trata de una cita marcada en rojo por muchos trujillanos y de otras localidades de la región. También cuenta con numerosos adeptos de otras comunidades. Durante la jornada reinó el buen ambiente. Así lo reflejó una vecina de La línea de la Concepción, Pilar González, que ha pasado estos días en Extremadura y aprovechó el domingo para visitar Trujillo. «Nos hemos encontrado esta fiesta por casualidad y destaca, sobre todo, el ambiente, la gente y esa tradición», señalaba sorprendida.

El guión de la jornada salió según lo previsto. A las 12.30 horas, la orquesta Pizarro comenzó a interpretar las canciones típicas de esta fiesta y no paró hasta las 17.30 horas, salvo algunos descansos. Mientras, la plaza Mayor, poco a poco, se llenaba de colorido protagonizado por las mujeres y niñas, algunas de ellas recién nacidas, ataviadas de pastora, con el traje tradicional. «Hay menos gente vestida de pastora este año». Así opinaba un vecino. Se trata de un comentario que se suele repetir cada año. Hombres y pequeños, en menor medida, también acudieron a esta cita con sus chambras. Lo que no faltó fue el tradicional pañuelo rojo atacado al cuello. Al son de la música, algunos grupos de amigos y familiares bailaron formando corros, una tradición que cada vez se ve menos durante este día.

La jornada también contó con las viandas típicas, como productos derivados del cerdo, junto al queso y a la bota de vino. Todo ello fue portado bien en alforjas, bien en mochilas o en simples bolsas de plástico e, incluso, en neveras portátiles. Jóvenes también acudieron con sus botellones, llenando la zona de las escaleras de la plaza.

Para que la jornada transcurriese con total normalidad, el Ayuntamiento, junto con otras administraciones, puso en marcha un dispositivo de seguridad especial. De hecho, agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil estuvieron muy presentes en la plaza. Al cierre de esta edición, no hubo que lamentar incidentes de consideración, según fuentes policiales. Un año más, ha estado prohibido la entrada de vidrio a la fiesta.

La orquesta Pizarro finalizó con el Chíviri en la plaza Mayor, como estaba previsto, a las 17.30 horas. Su última canción fue 'Trujillo de mis amores', mientras vecinos seguían la canción con los pañuelos rojos en alto. A partir de ahí, las cientos de personas se repartieron por diferentes establecimientos de la ciudad para continuar con la jornada festiva. Este lunes es fiesta local.