Las dos caras de la Semana Santa

Costaleros de la cofradía del Descendimiento./
Costaleros de la cofradía del Descendimiento.

REDACCIÓNANDY SOLÉ

Un sol radiante acompañó ayer la salida en procesión de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y el Santo Sepulcro, que paseó a sus dos tallas por el centro histórico, por unas calles llenas de público.

Quien no pudo hacer su estación de penitencia el Viernes Santo fue la Cofradía del Santísimo Crucifijo y Descendimiento de la Cruz. A las nueve de la noche, hora a la que debía comenzar la procesión, no llovía en la ciudad, por lo que la Cofradía decidió salir. Lo hizo el primero de sus tres pasos, el del Cristo de la Agonía, que este año estrenaba andas y faldones, pero cuando solo había cubierto unos metros de su recorrido, comenzó a chispear, lo que obligó a los costaleros a girar sobre sus pasos y regresar a Santo Domingo, donde el Cristo entró de espaldas, es decir, mirando en todo momento de frente al público que había esperado para contemplarle y solo le pudo ver brevemente.

Allí esperaban su turno para salir las otras dos tallas (el monumental Descendimiento, una de las más grandes y apreciadas de la Semana Santa placentina, y la Virgen de las Angustias o La Piedad), que no pudieron hacerlo. Es el segundo año consecutivo que la Cofradía del Descendimiento no puede hacer su estación de penitencia por culpa de la lluvia.