La Borriquita se luce en el soleado arranque placentino

Bailando a la Borriquita en la Plaza Mayor./
Bailando a la Borriquita en la Plaza Mayor.

Fue una procesión breve, la más corta de la Semana Santa, pero muy seguida por los miles de personas

C. M. ANDY SOLÉ PLASENCIA.

Un sol esplendoroso saludó ayer el arranque de la Semana Santa placentina, que se estrenó como viene ocurriendo desde el año 2003 con la procesion de La Borriquita o, para ser más oficiales, de Nuestro Señor Jesucristo en su Entrada Triunfal en Jerusalén. Los niños fueron los grandes protagonistas de un desfile que otra vez volvió a comenzar muy pasadas las 13.00 horas, ya que no sale hasta que termina la misa solemne que oficia a las 12.00 el obispo, Amadeo Rodríguez Magro, en la catedral, y se bendicen las palmas en el exterior del templo. Ataviados con el atuendo blanco y azul característico de esta hermandad, los niños de la cofradía desfilaron junto a los del colegio Madre Matilde vestidos con el uniforme de ese centro educativo, algo ya habitual durante los últimos años. Los había de todas las edades, incluso de tan solo algunos meses.

Fue una procesión breve, la más corta de la Semana Santa, pero muy seguida por los miles de personas que el buen tiempo sacó ayer a las calles del centro de Plasencia, muchas de ellas para hacerse también con los ramos que lucirán los balcones de los creyentes durante estos días, tal y como dicta la tradición.

La Borriquita estuvo acompañada por primera vez en su recorrido por la Banda de Música Municipal en un cortejo que iba cerrado por el alcalde, Fernando Pizarro, y los concejales del PP (la hermandad recuerda que invita a toda la corporación), además de representantes de las demás cofradías.

La procesión La Borriquita ostenta una curiosa plusmarca desde que comenzó a salir en el año 2003, y es que nunca ha tenido que ser suspendida a causa de la lluvia. El año pasado estuvo apunto, pero el agua cesó de caer justo minutos antes de que comenzara el desfile, y en años anteriores en los que ha habido mal tiempo, siempre ha encontrado su hueco para poder procesionar y no tener que quedarse en la catedral. La suerte en este sentido les ha vuelto a acompañar.