La caza crece un 7% y ya mueve en la región 385 millones al año

De izquierda a derecha, Manuel Gallardo (vicepresidente de la Federación Extremeña de Caza), Fernando Gª Nicolás (diputado de Infraestructuras) y José María Gallardo (presidente de la Federación)./ARMANDO MÉNDEZ
De izquierda a derecha, Manuel Gallardo (vicepresidente de la Federación Extremeña de Caza), Fernando Gª Nicolás (diputado de Infraestructuras) y José María Gallardo (presidente de la Federación). / ARMANDO MÉNDEZ

El número de conejos abatidos cae un 63% en cinco años y la Federación alerta de que este animal ha desaparecido en gran parte de la comunidad

Antonio J. Armero
ANTONIO J. ARMEROCáceres

La caza le da a Extremadura lo mismo que el Estado. 385 millones de euros suman las inversiones que el Gobierno central contempla para la región en sus presupuestos generales para este año. Y 385 millones es lo que movió el sector cinegético en la comunidad durante la temporada 2016-2017.

Este último dato figura en el informe titulado 'Situación de la caza en Extremadura', un documento de 234 páginas. Lo elaboran entre la Federación Extremeña de Caza y la Diputación de Cáceres, y es lo más parecido que existe a la biblia actualizada sobre este sector en la región, pues no hay otro que recopile tal cantidad de datos. El estudio, que se publica por segundo año consecutivo, aclara que esa cifra es casi un siete por ciento superior a la del ejercicio anterior.

Si esos 385 millones fueran un pastel, la porción más generosa sería para las monterías, que aportan 76 millones, o sea, casi una quinta parte del total. También se llevarían un trozo grande los aficionados a la caza menor, que generan un flujo económico superior a los 69 millones de euros, frente a los 37 de quienes prefieren la mayor. En Extremadura, históricamente son más los primeros que los segundos, pero el informe constata que se está produciendo un trasvase. El motivo, explican los autores, es claro: cada vez hay menos caza menor, lo que empuja a muchos hacia la mayor.

De hecho, una de las conclusiones del estudio es que la mayor está al alza y la menor en declive. Entre los varios factores que explican esto último está el retroceso en la población de conejos, uno de los pilares de este tipo de caza. Un dato despeja dudas: el número de conejos abatidos ha caído un 63 por ciento en cinco años (de casi 156.000 en la temporada 2012/13 a poco más de 57.000 en la 2016/17). Otro dato deja clara la situación: en la provincia de Cáceres se matan más ciervos que conejos.

La Federación califica el panorama como «realmente alarmante», cree que se trata de «un drama ecológico» y destaca la «importancia vital» de esta especie para nuestro ecosistema, al tratarse de una pieza fundamental en la cadena trófica de los hábitats mediterráneos. «Su casi desaparición en muchas partes de Extremadura –advierte el informe–no solo afecta a los animales que dependen de ellos para su supervivencia, como linces, búhos u otras rapaces, sino que además tiene un grave efecto colateral sobre otras especies cinegéticas y no cinegéticas, ya que los animales antes citados se han visto obligados a cambiar sus hábitos alimenticios dirigiendo su acción predadora sobre ellas».

Recuperar la caza menor

Ayer, durante la presentación del informe en Cáceres, Manuel Gallardo, vicepresidente de la Federación, dejó claro que es urgente poner en marcha un plan para recuperar la caza menor. Y remarcó que los datos del estudio dejan claro la importancia del sector cinegético, que además, tiene en el turismo asociado a él «un nicho de mercado aún por explotar», añadió Gallardo. «En la región tenemos grandes profesionales de la caza y grandes profesionales del turismo, pero faltan operadores que enlacen los dos ámbitos».

El foco está puesto en atraer cazadores de otras regiones. Omejor: en que vengan más de los que vienen. Según el Registro Oficial, son más de 28.000 los que dan rienda suelta a su afición en Extremadura pese a no vivir en ella, la mayoría madrileños. Sus gastos cuando viajan a la región superaron los 56 millones de euros en la última temporada, que en el capítulo de capturas dejó luces y sombras.

Las buenas nuevas son para la caza mayor, al aumentar el número de ejemplares abatidos en todas las especies excepto el corzo. En jabalí, el crecimiento es de un 14 por ciento en la provincia de Cáceres y un 19 en la de Badajoz. En ciervo, un seis en Badajoz y un 12 en Cáceres. En gamo, el diez por ciento a escala regional. Y en muflón, un 50 por ciento más en suelo pacense y un 16 en Cáceres.

Las malas noticias se ceban con la caza menor. Suben las capturas de especies acuáticas y codornices, pero bajan en las demás especies, con la excepción de las palomas, que viven una situación diferente en cada provincia. En Badajoz, disminuyen las piezas abatidas en las modalidades de al salto y puesto fijo, y aumentan las sueltas. Yen Cáceres, crecen las capturas al salto, se mantienen las sueltas y bajan las de puesto fijo. La tórtola no termina de recuperarse (descensos del 16 por ciento en Cáceres y el seis en Badajoz), sí lo hacen zorzales (un dos por ciento más de capturas en la última temporada) y perdices, pero quedan las dos grandes preocupaciones: conejos y liebres. De esta última, el número de capturas ha caído un 32 por ciento en cinco años.

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