El sector agrario propició 31.000 contratos en mayo, casi la mitad de los firmados

Recolección de paraguayo en una finca de la central El Escobar en Mérida. :: brígido/
Recolección de paraguayo en una finca de la central El Escobar en Mérida. :: brígido

El de la fruta es, de largo, el subsector que más mano de obra sigue necesitando frente a la mecanización de otros cultivos

C. J. VINAGREMÉRIDA.

El 80% del empleo agrario que se genera cada año en Extremadura es gracias a la fruticultura. Esa realidad, lejos de mitigarse, crece cada año. Frente a otros tipos de cultivos en los que la mecanización avanza de forma imparable como el del olivar, con los sistemas intensivo y superintensivo ganando terreno, o el del viñedo, incrementando las vides en espaldera año tras año, el subsector de la fruta exige una demanda de mano de obra altísima. La estadística así lo corrobora.

«40.000 personas trabajan en Extremadura en la fruticultura cada campaña, en muchos casos con contratos que rozan el año completo porque no se trata solo de enlazar la recogida de distinta fruta sino de realizar otras labores imprescindibles como las podas o el entresaque», recuerda Miguel Ángel Gómez, gerente de Afruex.

«A eso hay que sumarles los miles de empleos que generan también la manipulación y tratamiento de la fruta en las centrales hortofrutícolas. Supone otro volumen muy importante de mano de obra año tras año y, al final, es una forma de mantenimiento de la población en la región ahora que empieza a ser tan noticioso el problema de la despoblación», remata Gómez.

En mayo pasado se firmaron 6.600 contratos agrarios más que hace un añoExtremadura cuenta con algo más de 25.000 hectáreas dedicadas a frutales

«Necesito a gente desde febrero y hasta final de año para llevar con normalidad las parcelas en las que tengo frutales. El trabajo no se limita solo a la recolección de las variedades de fruta entre mayo y septiembre. Y son tareas que una máquina no las puede realizar», agrega el agricultor villanovense Francisco Plaza.

«La recogida de la cereza son tres meses de trabajo más o menos pero luego enlazamos otros cultivos como la ciruela o el higo. La necesidad de trabajadores no es solo para cosa de un mes. Se requieren para bastantes meses», enfatiza Emilio Sánchez.

Es el presidente de la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte. Sus agricultores asociados trabajan unas 7.000 de las 14.000 hectáreas de cerezos que en total existen en el noreste extremeño.

Contratos

El análisis del mercado laboral extremeño, que realiza mes a mes el Sexpe a través de su Observatorio de Empleo, revela datos muy significativos sobre el peso que presenta la agricultura y la ganadería regional en la generación de trabajo básicamente a partir de la primavera.

El último informe, el del recién terminado mes de mayo, concluye que en la comunidad autónoma se firmaron un total de 71.922 contratos en el conjunto de los sectores económicos. De ellos, casi la mitad, 31.056 fueron en la gricultura, 19.428 suscritos por hombres y 11.628 por mujeres.

Hace justo un año los datos fueron peores en Extremadura. Se firmaron en total 65.268, es decir, 6.600 menos que ahora. Y en el sector agrícola fueron entonces 25.288, también 6.000 menos que en mayo pasado.

Otro análisis a destacar de ese informe del Observatorio del Empleo es que en el mes pasado solo el sector servicios (34.029) logró generar más contratos de trabajo que el agrícola y ganadero (esos 31.056).

Otro aspecto de esos contratos de trabajo vinculados a la actividad agraria es que los firmados en la provincia de Badajoz son tres veces más que los registrados en la cacereña en el sector de la fruta. En el territorio provincial de Cáceres se concentran básicamente en las comarcas del Jerte y La Vera por la cereza, mientras en la pacense abarca la totalidad de las Vegas del Guadiana y comarcas agrarias limítrofes. La región cuenta en total con 25.000 hectáreas de frutales.

«Muchos agricultores están teniendo problemas para encontrar cuadrillas para recoger la fruta, y eso que la inmensa mayoría de las explotaciones son familiares, pero tampoco encontramos personal para las cooperativas frutícolas a pesar de los datos de paro de nuestra región», lamenta Sánchez, de la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte.

«Solo hay que imaginar qué pasaría si no hubiera fruta para valorar realmente lo que supone para el trabajo en Extremadura tener explotaciones de frutales», concluye Plaza.