Los salarios en Extremadura siguen en crisis

Los salarios en Extremadura siguen en crisisGráfico

Extremadura es la comunidad con los sueldos más bajos del país y una de las tres que aún no ha recuperado los niveles de 2010

Juan Soriano
JUAN SORIANO

Con la recuperación económica ya asentada, es el momento de que los sueldos empiecen a subir. Así lo estima la nueva ministra de Trabajo, la extremeña Magdalena Valerio, quien en sus primeras comparecencias como integrante del Gobierno de Pedro Sánchez ha abogado por terminar con la contención salarial. Sería una buena noticia para Extremadura, que no sólo es la comunidad con las nóminas más modestas de España, sino que sus trabajadores, con los de Aragón y Baleares, son los únicos que aún no han recuperado los niveles de ingresos anteriores a la crisis.

Según la Encuesta anual de estructura salarial que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), el salario medio de Extremadura fue de 19.475,20 euros en 2016, último ejercicio con datos oficiales. Esta cifra abarca el sueldo bruto, sin contar con las cotizaciones sociales ni las retenciones del IRPF. La región tiene el promedio más bajo del país y es, junto con Canarias, la única que se mantiene por debajo de 20.000 euros. Y muy lejos de los casi 27.500 euros del País Vasco, la región mejor colocada.

Pero la comparativa con otras comunidades es aún peor si se echa la vista atrás. Tomando como referencia 2010, año en el que la crisis empezó a hacerse notar, la comunidad mostraba entonces un salario medio de 19.480 euros. Actualmente apenas hay un retroceso de 5 euros, pero evidencia que en los últimos años, en los que la economía ha llegado a crecer al 3%, los salarios ni siquiera han logrado recuperar los niveles de los años previos a la desaceleración.

La Encuesta de estructura salarial, a diferencia de otros estudios que elabora el INE, permite adentrarse en las particularidades del trabajador, lo que facilita las comparaciones desde distintos puntos de vista. Uno de los más llamativos es el que ofrece la perspectiva de género en Extremadura. Por un lado, por las diferencias de sueldo entre los hombres, que pasaron de 21.500 euros de media en 2016, y las mujeres, que se quedaron en 17.360. Pero la diferencia es más notable al remontarse al periodo anterior a la crisis. En 2010 ellos tenían un salario medio de 20.800 y ellas de cerca de 17.900. Es decir, el retroceso de los últimos años ya se ha recuperado en el empleo masculino, pero no en el femenino.

La rebaja salarial afecta principalmente a las mujeres, a los jóvenes y al sector servicios debido a los contratos precarios de baja duración

Para Alberto Franco, responsable de la sección de Acción Sindical de CCOO Extremadura, estos datos ponen de manifiesto el deterioro del mercado laboral extremeño. La caída de salarios en los últimos años obedece a que han proliferado contratos precarios, de baja duración y de peor sueldo, incluso por debajo de los 735,90 euros del salario mínimo interprofesional. Y en ese panorama las mujeres salen perdiendo.

Así se aprecia también en la evolución de los salarios por grupos de edad. Los menores de 25 años, principales protagonistas de los contratos temporales, tenían en 2010 un sueldo medio de 11.100 euros, según los datos del INE. En 2016 pasaba por poco de 8.100. Y el grupo de 25 a 34 años contaba hace ocho años con casi 17.000 euros. En el último ejercicio con datos rondaba los 14.100 euros. El resto de grupos también se mantiene por debajo de la etapa anterior a la crisis, pero la diferencia no llega en ningún caso a 400 euros.

Es decir, son las mujeres y los jóvenes los que más notan la caída salarial en la región. Y no sólo aquellos que acceden a su primer empleo, sino los del colectivo de 25 a 34 años, que deberían estar en plena fase de consolidación de su carrera profesional y ante la toma de decisiones como la compra de una vivienda o la formación de una familia.

Daño al sistema

Para Teodoro Casares, secretario de Formación y Empleo de UGT Extremadura, estos datos guardan una estrecha relación con la caída de la natalidad en la región. Como indica, un salario bajo «no permite establecer cierta perspectiva de futuro». Aesto se añaden los perjuicios causados al conjunto de la sociedad mediante la caída de los ingresos por impuestos o cotizaciones sociales, con el consiguiente problema para el mantenimiento de servicios esenciales o el pago de las pensiones.

Los hombres ganan700 euros más queen 2016 y las mujeres 500 euros menos

Benito Román, secretario autonómico de CSIF, destaca además que la caída salarial no se ha limitado al periodo de la crisis. Como explica, en el sector público la reducción se produjo en 2010 y 2011 con la congelación del sueldo. Pero en el sector privado se ha hecho notar más tarde, en 2012 y 2013. Después se ha recuperado pero, como recogen las estadísticas del INE, en 2016 se vivió un nuevo retraso.

En su opinión, esto puede deberse a que las medidas aplicadas por las empresas durante la crisis no han tenido efectos hasta años después. De esa forma, la precarización no sólo ha llegado a los nuevos empleos, sino también a los contratos en vigor mediante la reforma a la baja de los convenios colectivos.

Teodoro Casares, de UGT, recuerda que la reforma laboral permitió a las empresas modificar sus condiciones de trabajo en caso de pérdidas. Y Alberto Franco, de CCOO, destaca que también fomentó los convenios de centros de trabajo en detrimento de los sectoriales, más amplios y por lo general más beneficiosos. En sectores como la dependencia se perdió el convenio estatal, lo que abrió la puerta a pequeños centros a empeorar sus condiciones de trabajo. Un área en el que salen perdiendo las mujeres, lo que también explica en parte por qué el colectivo femenino tiene peores salarios.

Aesto se suma, como indica Benito Román, las dificultades que tienen las mujeres para acceder a puestos de responsabilidad. Los altos cargos y los directivos siguen siendo mayoritariamente hombres. Sin olvidar que las mujeres copan la gran mayoría de las bajas y excedencias por cuidados de niños y mayores.

Los sindicatos piden que el salario se vincule al IPC para recuperar poder adquisitivo

Peor en sector servicios

Pero el análisis de la evolución de los salarios evidencia que hay diferencias notables por sectores. Mientras que en construcción, con casi 1.000 euros más, y en industria, la única actividad que pasa de un salario medio de 20.000 euros, ya se han mejorado los datos anteriores a la crisis, servicios se mantiene por debajo. En concreto, en 2010 mostraba un sueldo medio de 19.730 euros y en 2016 se quedaba en 19.450 (agricultura forma parte de otro estudio estadístico).

A simple vista la diferencia parece poco importante, pero hay que tener en cuenta que es el sector que agrupa al mayor número de trabajadores y donde se encuentran el grueso del fraude y los contratos precarios. Y pone en evidencia que la región no aprovecha la pujanza de industria y construcción.

Es más, en el año 2010 los mejores sueldos medios se encontraban en el sector servicios. Pero desde entonces han perdido terreno y en la actualidad se ve superado por la industria, con la construcción muy cerca. Otra evidencia de los efectos de la precarización.

Con estos datos sobre la mesa, los responsables sindicales consideran que ha llegado el momento de que suban los salarios en la región para dar por cerrados los efectos de la crisis económica y sentar las bases de una dinamización más duradera.

Benito Román, de CSIF, reclama «recuperar el poder adquisitivo perdido durante los tiempos de crisis». Como destaca, los datos evidencian que los salarios de 2017 son menores que los de 2009. Si además se aplica la evolución de los precios, el resultado es que un trabajador hoy dispone de menos dinero para consumir que hace ocho o nueve años.

Por su parte, Teodoro Casares, de UGT, recalca que el IPC está subiendo en promedio nacional más de medio punto que los salarios. La consecuencia es que «la gente cada vez se hace más pobre». Pero, al mismo tiempo, el crecimiento económico ronda el 3%. De ahí que estime que «hay un trasvase de las rentas de los asalariados a las empresas».

Para Alberto Franco, de CCOO, las empresas «deben poner de su parte» y renunciar a ganar dinero. Si durante la crisis se aprobaron convenios sin subida salarial, considera que ahora deben aplicarse mejoras del 2% y cláusulas de garantía que vinculen los sueldos al IPC y permitan una revisión automática con efecto retroactivo y pago de atrasos.

 

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