No habrá 'Sábadu Gordu'

Escena del auténtico 'Carnaval Jurdanu'. :: Cedida/
Escena del auténtico 'Carnaval Jurdanu'. :: Cedida

El 'Carnaval Jurdanu' no se celebrará por primera vez en 25 años

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

El 'Carnaval Jurdanu' es una de las fiestas más singulares y antiguas del repertorio lúdico español. Entre La Encamisá de Torrejoncillo y el Peropalo de Villanueva de la Vera, Extremadura vive casi tres meses de fiestas ancestrales sin parangón en el panorama europeo por la variedad, la autenticidad y la cantidad. Entre las fiestas de finales del invierno y premonición de la primavera, brilla incandescente el 'Carnaval Jurdanu', que no tiene nada que ver con las modas carnavaleras venecianas o gaditanas, sino que entronca con el rito en su acepción primigenia y secular.

Pero el 'Carnaval Jurdanu' se moría. La modernidad amenazaba acabar con él. Sus personajes, estampas y tradiciones parecían a punto de ser borradas del mapa por los disfraces de gran superficie comercial y las fiestas discotequeras del'antroido impostado. Sin embargo, hace 25 años, sucedió el milagro.

A finales de la década de los 80 del pasado siglo, el grupo Estampas Jurdanas empezó a rescatar el carnaval y, tras un esfuerzo de divulgación, salvaguarda, transmisión y organización, recuperó la fiesta, le dio un sentido antropológico, obró con rigor en la búsqueda de las tradiciones hurdanas y el resultado fue un auténtico 'Carnaval Jurdanu', que se celebraba cada 'Sábadu Gordu del Entrueju', es decir, el sábado anterior al Miércoles de Ceniza, o sea, en la fecha en la que se celebran todos los carnavales del mundo.

El éxito de la iniciativa ha sido tremendo a lo largo de estos 25 años, la participación, creciente, la organización, modélica, y todo ello ha culminado en la declaración del 'Carnaval Jurdanu' como Fiesta de Interés Turístico el pasado 23 de octubre por la Junta de Extremadura. Es decir, este Carnaval de 2018 iba a ser el primero que se celebrara en Las Hurdes bajo el amparo de esta declaración. Pero va a ser que no.

El 'Carnaval Jurdanu', según los proyectos presentados en 1991, certificando su recuperación, y el pasado año, para aspirar a ser Fiesta de Interés Turístico, se debe celebrar, como es lógico, el sábado anterior al miércoles de ceniza. Ese es el 'Sábadu Gordu del Entrueju', que solo se ha pospuesto en dos ocasiones para el siguiente sábado por culpa de un temporal de lluvias que lo hacía inviable en su fecha natural. Otra característica de esta fiesta hurdana desde su recuperación es que rota por las alquerías y pueblos de la comarca: una año aquí, al otro allí.

En 2018, el primer 'Carnaval Jurdanu' con título de Fiesta de Interés Turístico se iba a celebrar en la alquería El Robledo de Casares del municipio de Casares de Hurdes. La fiesta, dentro de la lógica, tendría lugar el sábado carnavalero 10 de febrero. Pero he aquí que ha saltado la sorpresa. El equipo de gobierno del PP en Casares de Hurdes, con los concejales de la oposición en contra, ha decidido celebrar el 'Sábadu Gordu del Antrueju' el sábado 3 de febrero. Es una decisión tan inexplicable como si un ayuntamiento decidiera celebrar la Nochebuena el 17 de diciembre.

En el caso hurdano, la unilateralidad caprichosa tiene más delito porque el sábado 3 de febrero es San Blas, fiesta mayor en Nuñomoral, a ocho kilómetros, y en otras 46 localidades de la provincia de Cáceres, además de competir con los cercanos Negritos de Montehermoso. Si a esto unimos que los jóvenes hurdanos que estudian fuera no están de puente, como sí sucedería el sábado 10, tendremos dibujado un panorama sin pies ni cabeza.

El asunto se ha intentado reconducir de buena manera por medio de negociaciones y mediadores, pero no ha sido posible. El Carnaval oficial de las Hurdes de 2018 se celebrará el sábado 3 de febrero en El Robledo de Casares; el 'Carnaval Jurdanu', joya antropológica del mundo hispano, no se celebrará este año, pero retornará el 2 de marzo de 2019 ('Sábadu Gordu del Antrueju') a la alquería de El Cabezo y el primer Antroido Hurdano amparado por la declaración de Fiesta de Interés Turístico corre peligro de convertirse en un fracaso acaecido en San Blas.