Rosa Morena tiene un ángel

José Ruiz, policía retirado por motivos de salud, evitó que tres delincuentes asaltaran la vivienda de la artista

Rosa Morena, en su vivienda, junto a José Ruiz Romo, el agente que evitó el asalto. / J. V. Arnelas
Evaristo Fdez. de Vega
EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

Rosa Morena siempre ha sido una mujer valiente. Cuando en 1975 voló a la capital del Sáhara español para participar en un festival que pretendía levantar la moral de los 12.000 militares desplazados para contener la Marcha Verde, no le tembló la voz a pesar de que, como ella dice, mientras iba en el avión no paraban de caer bombas. «A mí no me daba miedo, cuando eres joven no piensas en esas cosas».

Pero el tiempo pasa, las experiencias marcan y ahora que se sabe víctima de un robo «que casi me deja muerta» siente como nunca antes que incluso las artistas más grandes pueden verse atenazadas por el miedo. «Cuando esa noche me eché en el sofá para dormir, porque en la habitación casi no podía entrar, no podía borrar de mi cabeza el destornillador que vi en comisaría: José es para mí un ángel».

Ese 'estilete' del que habla –asegura que medía más 30 centímetros– es uno de los que intervino la Policía Nacional cuando detuvo en su domicilio a tres mujeres de origen balcánico que estaban siendo buscadas en media Europa.

Los investigadores creen que ese mismo día habían actuado en otro domicilio de la avenida Carolina Coronado de Badajoz y, pocos días antes, en la ciudad de Huelva.

En Italia ya las habían identificado y se había dictado contra ellas una orden de detención, pero las fuerzas de seguridad europeas no lograron dar con su paradero hasta que el pasado viernes 2 de noviembre, a las 12.30 horas, se disponían a salir con varios bolsos en los que ocultaban las pertenencias de mayor valor del piso que Rosa Morena tiene en Pardaleras.

No sabían esas tres delincuentes de entre 18 y 29 años de edad que en ese mismo bloque, justo una planta por debajo, vive José Ruiz Romo, un policía nacional de 45 años que aunque tuvo que abandonar su profesión «por problemas de corazón» se sigue sintiendo policía. «Yo estaba en casa cuando comencé a escuchar golpes fuertes. Pensé que mi vecina estaba moviendo muebles. Pero al rato escuché bajar a varias personas y al acercarme a la mirilla vi a tres chicas hablando bajito. No me quedé tranquilo y al oír nuevos golpes le dije a mi mujer que iba a subir».

Al llegar al piso de su vecina vio la cerradura en el suelo y a una chica en la entrada con un destornillador en la mano.

«'¿Qué hacéis?', les pregunté. 'Estamos limpiando el piso', respondieron. 'Por supuesto que lo estáis limpiando, suelta ahora mismo el destornillador y salid despacio, ¡Soy policía, estáis detenidas!', les grité».

Cuando José cuenta ese episodio no puede evitar pensar que en cierto modo se la jugó. No sabía si iban armadas ni si se escondía en el interior alguna otra persona. «Las saqué al descansillo y les dije que se sentaran con las piernas hacia adelante para evitar que pudieran huir. Dos obedecieron, pero la tercera se venía hacia mí».

El exagente logró retener a una banda que estaba siendo buscada en media Europa cuando estaban a punto de irse con el botín

En ese momento, la esposa de José ya había telefoneado a la comisaría para alertar de lo que estaba sucediendo y unos minutos después llegaron los agentes uniformados, que detuvieron a las delincuentes y las llevaron a comisaría.

Antes, la esposa de José ya había entrado en la vivienda para ver si dentro estaba Rosa Morena, a la que conocen en el bloque como Otilia Pulgarín por ser su verdadero nombre. «Temíamos que le hubieran hecho algo, nos asustamos mucho».

Pero Rosa Morena no estaba allí. Unos 45 minutos antes había salido de casa y justo cuando volvía recibió una llamada de la comisaría: «Me dijeron que estaban robando en mi casa o algo así. Se me vino el mundo encima, con el nervio que tenemos las artistas imagina cómo me puse».

Todo estaba revuelto

Un par de minutos después subió las escaleras y al atravesar la puerta comprobó que todo estaba revuelto. «Yo las joyas de valor no las tengo en casa, pero sí la bisutería que he lucido en los mejores escenarios del mundo. Me habría dado una pena terrible que se la llevaran. En esas joyas está mi vida», confiesa afectada.

Eso sucedió hace hoy ocho días y todavía no ha logrado dormir una sola noche completa. «Desde que comencé a pisar los escenarios con 15 años siempre me he sentido muy protegida. He tenido seguridad privada, me han escoltado por medio mundo, pero nunca hasta ahora había sentido tanto miedo como ahora. José ha sido para mí un verdadero ángel».

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