Montes Juntos, un rincón salvaje del lago

La playa fluvial de Montes Juntos, con una equipación mínima e indispensable para preservar el encanto del lugar.:: J.L.G./
La playa fluvial de Montes Juntos, con una equipación mínima e indispensable para preservar el encanto del lugar.:: J.L.G.
J. LÓPEZ-LAGO

Con la llegada de las aguas de Alqueva se solucionó un gran problema como el riego en un entorno agrícola como es el Alentejo y Extremadura. Después de transformar cientos de fincas en regadío y de sumar otro punto clave en generación de energía con una potente central en la presa, faltaba aprovechar el otro gran regalo que nos trae semejante masa de agua, las actividades fluviales.

Turísticamente este embalse ha sido denominado Gran Lago de Alqueva. Casi paralelamente a la transformación de la agricultura, portugueses y españoles han ido buscando playas de agua dulce para su esparcimiento. En el país vecino llevan ventaja en equipamiento de estos lugares y el ejemplo más evidente es la playa fluvial de Monsaraz, cuyo aspecto que se acerca más a una piscina que a un pantano natural.

A no mucha distancia -apenas quince minutos en coche- está la playa de Mourao, con un aspecto mucho más natural y con una pasarela de madera que imprime una personalidad especial al lugar. Ambas están vigiladas por socorristas en verano.

En la orilla de enfrente, los españoles han ido buscando los mejores lugares para apañar un lugar de baño, ya se sabe, que tenga un acceso apropiado para vehículos y que la pendiente de acceso hasta el agua no sea tan acusada ni el terreno tan salvaje como para hacerla intransitable descalzo por culpa de piedras y lodos que causen molestias a los bañistas.

En la Marina de Villarreal hay un pantalán desde el que saltar para bañarse, a la altura de Villanueva del Fresno se puede llegar hasta el agua siguiendo indicaciones, pero si hay una playa con todas las dotaciones y probablemente la más popular de toda la costa española del Gran Lago de Alqueva esa es la de Cheles, que este verano ha estrenado además su bandera azul.

J.L.G.

Precisamente un vecino de esta localidad y principal promotor particular de esa playa hace tiempo que le ha echado el ojo a otro lugar mágico. Se trata de José Manuel Troca y sus continuos paseos en barca por la zona le han llevado hasta ese lugar donde los portugueses ya hace varios veranos que disfrutan del baño y los cócteles sin preocupaciones. Justo donde la orografía se ha dejado y ha abierto un hueco en la orilla han montado una pequeña infraestructura para echar las jornadas de ocio medianamente asistidos pero sin renunciar al aspecto silvestre de una dehesa que se asoma al agua.

Aquí no hay socorrista. Un chiringuito mínimo, un par de baños, media docena de sombrillas y mesas de madera son todo el equipamiento, lo que confiere al lugar un aspecto salvaje muy atractivo que en cuanto fondea algún barco enfrente recuerda a algunas calas del Mediterráneo. También tiene un pequeño amarre para el que llega navegando. Pero sin lugar a dudas lo más valioso, sobre todo en esta estación del año, son los siete alcornoques que regalan sombra a los visitantes y que evitan tener que acondicionar el lugar con carpas, lonas y otro tipo de elementos artificiales que rebajarían el encanto de este paraje.

A esta playa se puede llegar por carretera o por barca desde la playa de Cheles, que está prácticamente enfrente.: J.L.G.
A esta playa se puede llegar por carretera o por barca desde la playa de Cheles, que está prácticamente enfrente.: J.L.G.

Por agua o por carretera

Desde la playa de Montes Juntos se divisa la de Cheles perfectamente y lo más práctico es acercarse por agua contactando previamente con Troca en la playa española mencionada, donde Troca pasa prácticamente todo el verano.

Por carretera también se llega, pero hay que hacer más kilómetros y solo si se está conociendo esta zona del Alentejo puede ser un buen plan terminar un día caluroso en esta playita semiescondida. Basta poner la población de Montes Juntos en el navegador del teléfono y a partir de este pueblo seguir las indicaciones que van apareciendo para escoger el camino (está asfaltado) correcto. Este último trayecto es unos diez minutos.

El logotipo que va indicando cómo llegar a esta orilla es el mismo que te lleva a las playas de Caparica. Aunque las diferencias sean evidentes y el lector no debe dejarse llevar por unas elevadas expectativas -todo lo natural y salvaje conlleva incomodidades más o menos soportables según la persona- se puede decir que Troia es a Setúbal o Isla Cristina es a Punta del Moral lo mismo que Cheles a Montes Juntos, la combinación perfecta, en este caso de agua dulce, para romper la rutina playera estival, en este caso.

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