La 'revolução' del pupitre

Niños aprendiendo a leer en un aula de una escuela extremeña. :: HOY/
Niños aprendiendo a leer en un aula de una escuela extremeña. :: HOY

Portugal ha mejorado 30 puntos en el informe PISA en 9 años

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

Ahí al lado, en Portugal, tenemos un ejemplo de revolución educativa del que quizás debiéramos tomar nota. No hay que irse a Finlandia, el milagro está a un paso, solo es preciso cruzar la frontera. ¿Pero qué está sucediendo con la educación en Portugal? Algo muy sencillo, en el año 2000, Portugal ocupaba el puesto 48 del mundo en nivel de Matemáticas en Primaria. Hoy ocupa el puesto 13. En estos 18 años, han reducido el abandono escolar del 41% al 13,7%, mientras que en España alcanza el 19%. En el último informe PISA, Portugal estaba siete puestos por encima de España en Ciencias y tres puestos en Lectura y Matemáticas.

¿Por qué, entre 2006 y 2015, Portugal ha mejorado 30 puntos en el informe PISA? Un dato fundamental: miman la enseñanza primaria. Allí, los primeros años de la educación son fundamentales. En Portugal, durante los cuatro años de Primaria, los alumnos tienen 275 horas anuales de Matemáticas frente a la media de 157 de la OCDE, con alta exigencia tanto a los alumnos en sus resultados como a los profesores en el cumplimiento de sus objetivos.

En Portugal, el 83% de los escolares acude a colegios públicos y solo el 4% va a la concertada. Otro dato significativo es que, a pesar de la dura crisis económica sufrida en el país vecino, resistieron sin hacer excesivos recortes en enseñanza. De hecho, actualmente destinan a este menester el 5,1% del PIB frente al 4,1% de España. También hay que destacar que Portugal es uno de los países del mundo con más enseñanza obligatoria y gratuita pues se recibe desde los 6 a los 18 años.

En el país vecino se cuida mucho que los niños empiecen sin diferencias de partida dependiendo de su extracción social. Para ello, tienen dos años de guardería gratuita. Después, cuentan con tres ciclos: 6-10, 10-12 y 12-15 años. A partir de aquí, se puede elegir entre tres tipos de Bachillerato (general, artístico y tecnológico). Este último está orientado hacia la Formación Profesional, pero no obligatoriamente, si el alumno cambia de opinión antes de los 18, puede ir a la Universidad.

Para evitar que algunos alumnos queden rezagados, se imparten clases de refuerzo desde los 9 años y a los 12 pasan por un examen externo de Matemáticas y de Lengua Portuguesa. Aunque las dos medidas que nos pueden resultar más llamativas e invitar al debate son que mandar deberes para casa no es tan habitual como en España y que no se permite repetir hasta los 12 años para que los alumnos no se desmotiven a temprana edad. A pesar de tener alumnos repetidores en el aula, los resultados PISA mejoran.

Vayamos con los profesores. Empecemos con un dato que dará lugar a muchas discusiones: salvo excepciones, en Portugal no se tutea a los profesores, que, además de ser tratados de usted, cuando empiezan a trabajar, ganan un 20% más que un médico. Han de hacer un máster semejante, en principio, al que se exige en España para ser docente. Los profesores portugueses hacen prácticas habitualmente desde el primer semestre de su carrera. Todos ellos tienen una exigente formación. Los profesores de Primaria, la etapa más mimada, deben hacer exámenes de Lengua y Matemáticas y todos, en general, tienen una formación continua y obligatoria, muy específicamente en metodologías innovadoras.

Los directores de los colegios han de tener una formación específica, no son elegidos por el claustro. Existe cierta autonomía de los centros educativos, que tienen programas de mejora diseñados por cada escuela. Además, los ayuntamientos financian parte del presupuesto anual de las escuelas y pueden contratar a personal no docente.

 

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