Renfe endosa al fabricante CAF los fallos de los trenes extremeños

Isaías Táboas, de Renfe; e Isabel Pardo de Vera, de Adif, tras la reunión del Pacto por el Ferrocarril. /BRÍGIDO
Isaías Táboas, de Renfe; e Isabel Pardo de Vera, de Adif, tras la reunión del Pacto por el Ferrocarril. / BRÍGIDO

La empresa que hace los modelos 598 y 599 guarda silencio sobre las averías y se limita a decir que «la relación con la compañía es de hace muchos años y seguirá»

ÁLVARO RUBIO

En Extremadura circulan tres modelos de trenes. El fabricado por Talgo y los denominados 598 y 599 de la multinacional CAF. Ellos protagonizaron el pasado año unas 900 incidencias. Sólo en la primera quincena de enero de 2019 registraron una veintena. Con esos datos desgranados por Renfe y teniendo en cuenta las averías de las últimas semanas, la compañía ferroviaria ha puesto al fabricante CAF en el punto de mira. Le pide que «depure responsabilidades por los continuos fallos».

El pasado lunes se celebró una nueva reunión del Pacto por el Ferrocarril en Mérida. En ella participaron los máximos responsables de Renfe, Isaías Táboas, y de Adif, Isabel Pardo de Vera, para concretar las medidas a tomar en los próximos meses. Esa misma noche, a través de un comunicado, Renfe lamentaba profundamente la situación y exigía a CAF que actúe con urgencia para garantizar un servicio digno y fiable a los extremeños. En el escrito, la compañía decía literalmente que considera «inadmisible la reiteración de fallos mecánicos en los trenes de CAF».

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Por eso Táboas exige, con carácter inmediato, que la empresa designe a una persona con todos los poderes de CAF para dirigir en Extremadura la supervisión del funcionamiento de sus trenes. Además, apunta a que deberán presentar a Renfe «un plan de acción que logre un salto importante en la calidad y fiabilidad del servicio».

Tras endosar al fabricante los fallos en los trenes extremeños, la multinacional con sede social en Beasáin (Guipúzcoa) ha optado por guardar silencio. Iñaki Escrig, del departamento de comunicación de CAF, dijo este martes a HOY que no van a hacer comentarios sobre dicho asunto. Sólo apuntó que «la relación entre Renfe y CAF es desde hace muchos años y seguirá». A la pregunta de si la compañía ferroviaria se ha puesto en contacto con ellos para hablar de las incidencias en el servicio de Extremadura, no entró en detalles, aunque lo dejó entrever. «Hemos hablado de muchos temas y posiblemente de estos también, pero no vamos a hacer ningún comentario en concreto», reiteró.

Su principal planta de fabricación está en Beasáin (Guipúzcoa) y factura al año más de 1.370 millones

Esas fueron las únicas palabras que pusieron de manifiesto desde la empresa CAF después de que Renfe dejara la pelota sobre su tejado tras las incidencias de los últimos días en los trenes de las series 598 y 599. Ambas pueden alcanzar una velocidad de 160 kilómetros por hora, pero en el caso de Extremadura la antigüedad de las traviesas obliga a marcar limitaciones de hasta 30 kilómetros por hora.

La serie 598 está integrada por 21 unidades y fue fabricada por CAF en su factoría de Beasáin. Comenzó a prestar servicio en 2004. La 599, que es una evolución de la 598, está compuesta por 50 trenes, y entró en funcionamiento en el año 2008.

Sobre ella habló Táboas el pasado lunes para anunciar la llegada de tres nuevos trenes de la serie 599 en el mes de febrero, así como la licitación en abril de ferrocarriles híbridos que podrían entrar en servicio en Extremadura dos años después de su adjudicación.

En los cinco continentes

Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles, más conocida como CAF, es un grupo con más de cien años de historia en el sector ferroviario. Es fabricante de trenes de alta velocidad, convoyes regionales y de cercanías (diesel y eléctricos), metros, tranvías, locomotoras, así como ejes y componentes. En la localidad vasca de Beasáin está su principal fábrica. También tiene plantas productivas en Francia, Reino Unido, Brasil, Estados Unidos y México.

A ello se suman instalaciones de mantenimiento distribuidas por Europa, Asia y América. Tal y como especifica CAF en su página web, «se encargan del mantenimiento de vehículos y componentes, modernización y rehabilitación de los mismos, asistencia técnica y equipamiento de talleres y vehículos auxiliares». Fuentes de Renfe aclaran que «el mantenimiento del servicio ferroviario lo hace Renfe pero que el fabricante es siempre responsable del material».

La lista de lugares con fabricaciones de CAF es extensa. En su cartera se incluyen los cinco continentes. Por ejemplo, ha fabricado gran parte del material móvil del Metro de Madrid, Roma, Hong Kong y Ciudad de México. Países como Finlandia, Reino Unido y Nueva Zelanda también se equipan con sus vehículos. Entre sus exponentes destaca Oaris, una plataforma de trenes con capacidad de 500 plazas que puede alcanzar 350 kilómetros por hora.

La facturación de CAF a 30 de septiembre de 2018 se situó en 1.372 millones y su Ebitda (beneficio bruto de explotación antes de deducirse los gastos financieros) alcanzó los 136 millones de euros.