La región acoge a ocho menores extranjeros no acompañados aunque tiene plaza para otros 26

Menores desembarcan en Motril tras ser rescatados en alta mar /HOY
Menores desembarcan en Motril tras ser rescatados en alta mar / HOY

Desde la Junta reconocen que reciben «poca demanda de protección internacional»

Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOCáceres

Extremadura acoge actualmente a ocho menores extranjeros no acompañados aunque tiene plaza para otros 26. Así lo puso de manifiesto ayer Carmen Núñez, directora general de Políticas Sociales, Infancia y Familia de la Junta, que participó en la quinta edición del seminario 'Teoría e Historia de la Educación'.

Se trata de una jornada a la que asistieron unas 60 personas y que continúa hoy en la Facultad de Formación del Profesorado de Cáceres. En esta ocasión pretende ofrecer pautas de intervención educativa con menores extranjeros en contextos de riesgo.

Antes de su inauguración, Núñez destacó que «Extremadura es una región que recibe poca demanda de protección internacional o de asistencia a menores extranjeros no acompañados». Sin embargo, la Junta anunció el pasado mes de octubre que se ofrecía a acoger a 34 menores, algo que sigue manteniendo. En este caso serían 26 más los ocho que viven ahora en esta comunidad autónoma. «El objetivo es ayudar a otras regiones que están desbordadas», aclaran desde la Junta. Se refieren, por ejemplo, a Andalucía, donde viven más de 4.000 menores extranjeros no acompañados de los 10.000 que hay en España.

Núñez detalló que en su mayoría proceden de Marruecos y de África subsahariana. Sus edades oscilan entre los 14 y los 17 años y por el momento comparten espacio con otros menores no extranjeros que están en situación de protección.

«Tenemos que empezar a plantearnos que los programas de intervención deben ser individualizados y con recursos específicos porque necesitan una atención diferente en la que prima la enseñanza de un nuevo idioma y la empleabilidad», matizó Núñez. «Hay que abordar esa situación de manera específica porque no tiene absolutamente nada que ver con el trabajo que se realiza con los menores que están en los centros por una situación de desamparo y que son también parte del sistema de protección», concluye.