La recaudación por el impuesto de matriculación crece un 48% en un año

Concesionario de automóviles del grupo Gedauto en Mérida. :: hoy/
Concesionario de automóviles del grupo Gedauto en Mérida. :: hoy

Se matricularon 1.279 vehículos más, un incremento de un 7,7%, por lo que los mayores ingresos llegan por cambios impositivos y coches más caros

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

Crece considerablemente la recaudación por el impuesto que pagan los vehículos nuevos para salir del concesionario. El impuesto de matriculación aumentó de forma apreciable los ingresos de la Administración en 2018. En Extremadura, la recaudación subió un 48,6%, tras pasar de 4 millones en 2017 a casi 6 millones. En el conjunto de España también engordaron los ingresos por este tributo: de 390 a 513 millones (+31%).

El incremento de las ventas de vehículos no explica exclusivamente los mayores ingresos por matriculación, se apunta desde el sector. La caída en las ventas de los diésel en detrimento de los de gasolina, la adquisición de todoterrenos, con más cilindrada, y el nuevo protocolo para medir las emisiones explican este gran incremento recaudatorio.

El dato

Seis millones (exactamente 5.9996.410 euros) ingresó el año pasado la Junta de Extremadura por el impuesto de matriculación. En 2017 fueron 4 millones. Se trata de un tributo transferido por el Gobierno de las comunidades autónomas desde 2008

«Ha sido un buen año en ventas, pero con matices, nada exagerado», apunta a HOY Javier Martín, gerente del concesionario Gedauto en Mérida, con varias marcas automovilísticas en su oferta comercial. El comentario de Martín tiene un reflejo estadístico.

Si bien el aumento por el impuesto de matriculación ha rondado casi un 49% (de 4.035.719 euros en 2017 a 5.996.400 en 2018), el incremento por matriculaciones ha sido bastante más suave, un 7,7%.

De esta forma, si en 2017 se registraron 16.488 vehículos en la comunidad extremeña, en el pasado año fueron 17.767, 1.279 más. De esos 15.855 fueron nuevos y adquiridos en España y 1.630 eran importados.

Si se analiza por tipo de carburante, Extremadura se salió de la tónica española porque el año pasado, por primera vez desde 1998, se vendieron más coches de gasolina que diésel en el país. En la región todavía las compras de diésel fueron superiores a los de gasolina pero la diferencia se estrechó muchísimo al terminar el pasado diciembre.

Casi igualdad

En el año 2015, la diferencia entre los turismos y todoterrenos diésel y los de gasolina era abismal en Extremadura. Había tres veces más (el 75% de las ventas) de diésel que de gasolina.

En el 2017, el porcentaje del diésel ya bajó al 65% respecto al total. 2018 se ha cerrado con 9.627 vehículos matriculados de diésel (54%) y 8.140 de gasolina (46%). Una realidad que explica en parte el aumento tributario antes reseñado.

Así se recalca desde Ganvam, la asociación nacional que agrupa a los vendedores de vehículos a motor. «En Extremadura aumentaron el año pasado en un 48,7% las matriculaciones de vehículos de gasolina y se redujeron en un 16,79% las de vehículos diésel. Eso afecta al tipo impositivo y por lo tanto al aumento de la recaudación», se argumenta desde este colectivo.

Como los tramos del impuesto de matriculación están basados en las emisiones de dióxido de carbono (CO2), mayores en los gasolina en comparación a los de gasóleo, también se ha incrementado lo recaudado por ese gravamen, se concluye desde Ganvam.

«En Extremadura siempre vamos por detrás de lo que se produce en el conjunto de España pero la tendencia de caída del diésel es también aquí constante», remata el gerente de Gedauto en la capital extremeña.

El importe del impuesto de matriculación está en función de cada modelo, la región donde se cobra, su antigüedad y las emisiones de CO2, es decir, lo que contamina.

Su cobro es una competencia traspasada por el Estado a las comunidades autónomas desde 2008 y son las comunidades las que se quedan en su totalidad con lo recaudado. Regiones como Cataluña y Extremadura tienen un tipo impositivo más alto que otras.

Hay cuatro escalas distintas que varían en función de lo que contamine cada vehículo. Los que emiten menos de 120 gramos de CO2 por kilómetro están exentos del impuesto.

El año pasado se matricularon en Extremadura casi 100 vehículos más que el anterior en el tramo de los de mayor cilindrada, los de 2.500 o más centímetros cúbicos. Si en 2017 fueron 427, en 2018 han sido 533 vehículos. Son los que pagan más impuesto.

Nuevo control de emisión

Con todo, no es el aumento de las ventas lo que más ha contribuido al espectacular ascenso de la recaudación. El año pasado tuvieron que tributar más coches. Hasta hace dos años solo uno de cada cuatro estaba gravado. El 75% quedaba exento al emitir menos de 120 gramos de CO2.

Pero el año pasado estas proporciones cambiaron. El 31,6% de los automóviles comercializados en España tuvo que abonar el impuesto. Son seis puntos más que el año anterior.

Detrás de esta variación está el cambio impulsado por la Comisión Europea en el protocolo de emisiones. Un nuevo sistema para medir los consumos y emisiones que está en vigor desde el pasado mes de septiembre. Desde entonces las emisiones de los vehículos nuevos se calculan con una nueva fórmula, con pruebas más exigentes, lo que hace que suba el consumo oficial. Este cálculo es el responsable de que algunos modelos paguen más a partir de su aplicación.

El Gobierno evitó un mayor impacto en el bolsillo de los compradores al aplazar hasta 2021 el grueso impacto fiscal de la nueva ley de emisiones.

A pesar de ellos, la nueva normativa ha aumentado hasta un 5% el impuesto de matriculación. De hecho, la emisión media por vehículo creció el año pasado hasta los 119 gramos de CO2, dos más que el ejercicio precedente.

millones (exactamente, 5.996.410 euros) ingresó el año pasado la Junta de Extremadura por el impuesto de matriculación. En 2017 fueron 4 millones. Se trata de un tributo transferido por el Gobierno a las comunidades autónomas desde 2008.

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