El rastro de un cometa que pasa cada 135 años

No es un cuerpo celeste muy conocido, pero al cometa Swift-Tuttle le debemos la 'lluvia de estrellas' que todos los años se produce en el mes de agosto. Completa su órbita cada 135 años y, debido al aumento de temperatura al acercarse al sol, deja un rastro de partículas. «Esa estela de polvo es la que la Tierra atraviesa una vez al año», explica el astrofísico José Luis Quiñones.

El brillo en la bóveda celeste que puede verse desde la Tierra se debe a que las partículas se incendian debido al roce con la atmósfera terrestre y a la velocidad con la que penetran, en ocasiones superiores a los 40.000 kilómetros por hora. «Tienen un tamaño de menos de un milímetro», dice María José Prieto, guía de astroturismo.

 

Fotos

Vídeos