La Rabaza: el baño más escondido

La cascada de Cabroeira es espectacular pero el acceso es complicado y hay que moverse con cuidado para aproximarse./J. L. G.
La cascada de Cabroeira es espectacular pero el acceso es complicado y hay que moverse con cuidado para aproximarse. / J. L. G.
J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Este lugar es seguramente el menos accesible de todas la entregas de esta serie veraniega. Precisamente por eso multiplica su encanto, ya que es un enclave tan escondido que no basta con un par de indicaciones vagas.

En un entorno cuyo ecosistema fluvial es único, donde los nombres de los arroyos y afluentes se suceden uno detrás de otro: Gévora, Gevorete, Pedrera, Codosero, ... solo faltaba algo de roca y un fuerte desnivel para generar una gran cascada donde el agua cayendo durante siglos haya cavado una poza. La cascada da Cabroeira es casi secreta, un lugar conocido por gentes de la zona que hasta la llegada de 'Google maps' apenas tenía reseñas públicas ni un solo cartel o indicio para aproximarse.

Además, debido a las innumerables sendas de contrabandistas que hay en el entorno, es fácil escoger la equivocada y empezar a vagar sin rumbo por cualquier ladera de la Sierra de San Mamede, un parque natural que se extiende por Portugal.

pPara llegar hasta la cascada hace falta conocer la ruta y caminar un rato entre pinos
pPara llegar hasta la cascada hace falta conocer la ruta y caminar un rato entre pinos / J. L. G.

De hecho, este lugar con encanto está en suelo luso, siendo la población más cercana la Rabaza. Hay que coger la BA-053 para cruzar la frontera. La Rabaça portuguesa se deja a mano derecha y se sube por una pista asfaltada tan estrecha que tiene apartaderos para cuando se cruzan dos vehículos. Llegados a las coordenadas que aparecen en la parte superior de la página se puede dejar el vehículo. Ahí empieza una pista forestal que en apenas un par de minutos andando se bifurca. Hay que tomar el desvío a la derecha y avanzar por un pinar, primero ascendiendo y luego descendiendo. Al cabo de unos diez minutos aparecen de frente unos canchos de cuarcita que rompen el paisaje vegetal. Ya se oye el rumor del agua y solo hay que seguirlo abriéndose paso entre juncos y zarzas.

No es recomendable ir con niños pequeños y mejor estar en forma pues hay que destrepar con mucho cuidado un tramo de roca antes de llegar a un lugar mágico que tiene varias pozas donde conviene moverse con mucho cuidado para evitar accidentes. No hace falta decir que el lugar no necesita nada de lo que traigan las personas y que el camión de la basura no llega hasta allí.

uHay varias pozas y el entorno es especial, por lo que conviene no hacer ruido.
uHay varias pozas y el entorno es especial, por lo que conviene no hacer ruido. / J. L. G.