Los pueblos se quedan sin mujeres

Presentación del estudio sobre reto demográfico este martes en Mérida./Brígido
Presentación del estudio sobre reto demográfico este martes en Mérida. / Brígido

El éxodo de las jóvenes a las ciudades amenaza el futuro de las zonas rurales

Juan Soriano
JUAN SORIANO

Extremadura no tiene un problema de despoblación, sino de concentración urbana, lo que está provocando un progresivo envejecimiento y una reducción de mujeres en zonas rurales, con el consiguiente riesgo para su subsistencia. Es una de las conclusiones del informe 'Reto demográfico y equilibrio territorial en Extremadura', elaborado por el Consejo Económico y Social (CES).

La entidad presentó este martes este trabajo, en el que se compendian estadísticas públicas y estudios recientes para reunir en un solo libro los datos a tener en cuenta para el análisis del presente y futuro de la población en Extremadura.

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El trabajo señala que la región no tiene actualmente un problema de despoblación, ya que en las últimas décadas el número de habitantes se ha mantenido, con ligeras subidas y bajadas, en torno al millón de habitantes. De ahí que concluya que aún es pronto para sacar conclusiones sobre la pérdida de residentes en los últimos años, sobre todo si se tiene en cuenta que entre los años 50 y 80 del pasado siglo se produjo un verdadero éxodo de extremeños debido a la emigración.

Para el CES, el fenómeno más destacado de los últimos años es el de concentración urbana, hasta el punto de que en 2017 cerca del 40% de los extremeños residía en menos del 2% de los municipios, que son aquellos que tienen más de 30.000 habitantes. Apenas seis de 388: Badajoz, Cáceres, Mérida, Plasencia, Don Benito y Almendralejo.

Estas localidades son las que mantienen desde el año 2000 un crecimiento vegetativo positivo (más nacimientos que defunciones) y un incremento en el número de habitantes. Pero el estudio recalca que hay otras poblaciones, más modestas, que también muestran una evolución positiva. El CES recurre al trabajo del Instituto universitario de investigación territorial sostenible (Interra), de la Universidad de Extremadura, que señala que hay 19 núcleos urbanos que funcionan como centros de servicios por tratarse de capitales o cabeceras de comarca. Además de las seis ciudades citadas, se trata de Azuaga, Coria, Jaraíz de la Vera, Jerez de los Caballeros, Miajadas, Montijo, Moraleja, Navalmoral de la Mata, Trujillo, Valencia de Alcántara, Villafranca de los Barros, Villanueva de la Serena y Zafra.

El estudio concluye que es necesario revitalizar las comarcas más alejadas de núcleos urbanos

Siguiendo los datos recopilados por el Interra, desde 1950 la población de Extremadura se ha concentrado en estos núcleos urbanos, mientras que en el resto de localidades ha descendido en función de la distancia a las poblaciones de referencia, de forma menos acusada para las que están a menos de 10 kilómetros y más pronunciada para las que están a más de 30 kilómetros. Sobre todo el norte y el este de la región.

Esto produce dos efectos en estas poblaciones, que condicionan su futuro. Por un lado, el envejecimiento, más notable en aquellos territorios que quedan fuera de los núcleos urbanos y sus áreas de influencia.

Por otro, la masculinización del mundo rural. El estudio cita el índice de masculinidad (número de hombres dividido entre el de mujeres y multiplicado por cien) en edades comprendidas entre 16 y 64 años. Este parámetro es inferior a cien en las ciudades o ligeramente superior en los 19 núcleos urbanos, mientras que en las poblaciones más alejadas de estas áreas llega a pasar de 200 y acercarse a 300. Es decir, hay una mujer por cada tres hombres. Esto condiciona la natalidad y la capacidad de los pueblos de mantener su población.

El CES señala que la población femenina se concentra en los núcleos urbanos, donde se localiza el empleo en los sectores terciario e industrial, «que permiten el desarrollo de trayectorias formativas y profesionales con mejores expectativas para la mujer que los núcleos rurales tradicionales, afectados por el envejecimiento» y la asignación a las mujeres del cuidado de las personas mayores, lo que para la entidad es una causa de expulsión.

Redes secundarias

Pese a todo, el estudio destaca que la región aún no ha perdido ninguno de sus municipios y que mantiene una alta tasa de población rural, muy por encima de la media nacional. Para el CES, mantener las comarcas que han quedado al margen de los núcleos urbanos requiere reactivar las localidades de cabecera mediante la mejora de la producción agraria, la industria transformadora y el sistema de servicios.

En concreto, plantea medidas de incentivo fiscal y políticas de estímulo económico, así como el desarrollo de infraestructuras de transporte, telecomunicacoines y abastecimiento de agua adecuadas. «Difícilmente podremos mantener habitado un pueblo donde no exista sector terciario o no sea posible acceder a él en tiempos inferiores a treinta minutos», afirma.

 

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