Puebla de Obando renuncia al nombre de El Zángano para su puerto de carretera

Cartel que todavía se mantiene en la carretera EX-100 del puerto que ahora se llama de La Caseta. :: HOY/
Cartel que todavía se mantiene en la carretera EX-100 del puerto que ahora se llama de La Caseta. :: HOY

El Ayuntamiento quiere que se elimine cualquier interpretación peyorativa y lo rebautiza como de La Caseta en homenaje a los peones camineros

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

«Lo de puerto de El Zángano solo lo decían los forasteros y más de uno lo interpretaba de forma peyorativa. En el pueblo siempre nos hemos referido a él como La Caseta». Pausado, sin darle importancia a una decisión administrativa recibida con aplausos pero también con alguna crítica, Juan Manuel Iglesias, alcalde de Puebla de Obando, explica que desde ahora la carretera EX-100 que une Badajoz con Cáceres tendrá un cambio visible. No en su trazado, ni en su asfalto. En la señalización.

El catalogado como puerto a pesar de su escasa elevación (436 metros) situado junto al municipio cambia de nombre. Han tenido que pasar dieciséis años para que se concrete esa petición recibida con aplausos pero también con alguna crítica en la localidad (1.860 vecinos). Un pueblo que tiene su origen en tierras de una marquesa. «Siempre se ha dicho que la marquesa se acercó a ver cómo iba construyéndose el pueblo pero vio a los trabajadores echados en el suelo, sin hacer nada, y soltó lo de zánganos. Supongo que es una leyenda sin más», relata Ramón González, el anterior alcalde.

«No creo que lo del puerto de El Zángano venga por eso. Al menos no está documentado. Tampoco porque aquí tengamos muchas abejas y panales», agrega Iglesias. El gentilicio oficial de los vecinos de Puebla de Obando es el de obandinos; el coloquial es el de zanganeros.

«Es cierto que eliminamos cualquier interpretación negativa sobre el pueblo pero lo realmente importante es que le ponemos el nombre con el que siempre se ha conocido, aunque en los papeles pusiera otro, y se rinde homenaje a los antiguos camineros que arreglaban los caminos públicos y la carretera y tenían una caseta en ese punto», aclara Iglesias, del PSOE, regidor desde 2015.

Otra Corporación, la de 2002, con alcalde socialista, fue la que inició el expediente ante la Dirección General del Instituto Geográfico Nacional, dependiente del Ministerio de Fomento, para que El Zángano dejara de serlo. Hasta el año pasado no se supo nada de la solicitud.

«Me da igual. No estoy en contra del cambio pero es verdad que tampoco nos movimos para que tuviera el puerto otro cuando gobernábamos», confirma González (de IU, con apoyo del PP) en la legislatura pasada. IU votó a favor de sustituir la denominación del puerto este febrero, cuando el Instituto Geográfico preguntó al Consistorio si seguía en pie con su idea de 2002.

«Lo apoyamos, aunque no hubiera estado mal hacer una consulta no a todo el pueblo pero si a las asociaciones principales», apostilla González. Una de ellas, la asociación juvenil, se llama El Zanganillo Obandino.

«Lo llevamos a pleno y siete de los nueve ediles apoyaron quitar El Zángano. Solo se opusieron los dos del PP. No creo que nadie se pueda sentir ofendido por ello. Sobre todo porque lo que se quiere poner en valor es un nombre antiguo, La Caseta, y el trabajo de los camineros que han estado ahí durante muchos años», finaliza Juan Manuel Iglesias.