¿Por qué no el PSOE con Ciudadanos?

¿Por qué no el PSOE con Ciudadanos?
JESÚS GALAVÍS

La noche del parto de las urnas, viajando en el coche, alternaba en la radio a la Cope con la Ser. Ambas me parecieron algo tendenciosas, la una minimizando el batacazo del PP y la otra exagerando el triunfo del PSOE. Estaban volcadas, supongo, en conectar con lo que estas emisoras consideren que piensan y sienten sus radioyentes más fieles. Quizá se llevó la palma de esta parcialidad la locutora que dirigía el programa en la SER: repetía cada pocos minutos una especie de consigna que más o menos venía a decir: «...desastre del PP y fracaso de Ciudadanos por una estrategia catastrófica». Me dije para mis adentros: pues si obtener casi el doble de diputados que en los anteriores comicios es fruto de una estrategia equivocada, con una acertada Rivera ahora estaría formando gobierno en solitario.

Al final no sé si ha ganado el PSOE, Rivera, los de ERC, la Democracia o el diputado cántabro. Como ya es una práctica habitual, los partidos arriman el carbón ígneo a su plateado pez (¡qué cursilada!) y aquí maquillan, allá exageran, en medio simplifican y acullá le echan unos polvos mágicos a los resultados, de tal forma que no hay formación política que no haya obtenido algo positivo. Incluso los que claramente han perdido, como PP y Podemos, se refugiaban en un optimismo de pura alquimia: el PP porque en realidad esto no es sino el inicio de una recuperación que está a la vuelta de la esquina. Y en Podemos se consolaban porque no se había perdido todo lo que los agoreros les pronosticaban. Hermoso.

En mi opinión -y no hace falta ser un lince para concluir así- ha habido un claro ganador, el Partido Socialista, unas fuerzas con resultados bastante positivos (Ciudadanos, Vox y algunos partidos 'periféricos') y tres con malos resultados: PP, Podemos y PDeCAT. Y la afirmación, muy repetida afortunadamente, de que quien más ganó fue nuestra democracia, creo que hay que compartirla y celebrarla.

Tampoco hay que ser un lumbreras para entender que esta España es variopinta en sus opciones políticas y que, por fin, tiene que llegar el momento de los pactos y de los gobiernos transaccionales. La cuestión es con quién.

¿Y por qué no un gobierno del PSOE con Ciudadanos? Sería una forma de ser europeos también a la hora de hacer política. Una manera de moderar al PSOE en algunas aventuras peligrosas, pero de apoyarle en todas esas reformas que de verdad esperamos, de una vez, en Educación, Sanidad, Pensiones y mucho más. Y una magnífica ocasión para acallar y difuminar a quienes se esfuerzan, todavía, en sembrar aires de frentes, banderas y enemigos.

Le comentaba el lunes a una amiga periodista que la aguardaban unas semanas muy interesantes. «A todos», me corrigió muy sagazmente la jefa de Opinión de este diario. Pues eso, que a todos nos esperan unas semanas de mucho ver, oír y... votar otra vez.