No todos los proyectos están asegurados

El régimen retribuido específico permite a una empresa asegurar una rentabilidad a su inversión, de ahí que las subastas sean tan atractivas para el sector. Pero también implican operaciones muy ajustadas que no siempre están garantizadas. Por un lado, están los condicionantes de los plazos, ya que muchas empresas deberán correr para obtener los permisos necesarios para entrar en operación antes de que termine 2019, como exige el Gobierno. Por otro, las propias condiciones de la subasta. Las empresas pueden aumentar a su cargo hasta un 50% la potencia asignada, lo que hará que muchos proyectos estén por encima del tope retribuido. Pero, por el mismo motivo, las compañías manejan una cartera holgada para, si se complican, renunciar a proyectos sin perder cupo asignado.