Próxima estación: convergencia

¿Está la UEx preparada para atraer talento ofreciendo grados en Analítica Avanzada, Ciberseguridad, Inteligencia Artificial, campos profesionales con cero tasa de desempleo? ¿están los principales sectores productivos regionales –agrario, industrial y servicios– reorientando sus estrategias empresariales hacia la digitalización, big data y experiencia del cliente?

LEOPOLDO PARIASSocio director de Deloitte en Extremadura y Andalucía

UN tren que solo pasa una vez» es, lamentablemente, algo más que una expresión en Extremadura, es una realidad. Los extremeños llevan años reclamando a las diferentes administraciones competentes la mejora del transporte ferroviario con Madrid, una comunicación vital para el tránsito de viajeros y trabajadores que obstaculiza el desarrollo económico diario de la comunidad con cada retraso o avería, ninguno de ellos infrecuente.

Pero al tren de alta velocidad, que a pesar de los últimos avances se antoja lejano, no se le puede culpar de todos los males que sufre Extremadura. Según la EPA de junio, es la tercera comunidad autónoma con más paro con un 20,46% – solo superada por Andalucía (21,04%) y Canarias (21%)–; y la que registra una menor renta per cápita: 18.174 euros anuales por extremeño, lejos de la media española (26.000 euros), o de la europea, que alcanza los 30.500 euros. Asimismo, el millón de habitantes de la comunidad se concentra en Badajoz, Cáceres y Mérida, dejando tras de sí una densidad de población de 26 habitantes por kilómetro cuadrado en el territorio, también de las más bajas de nuestro país.

A pesar del lento y a veces tortuoso avance por las vías del desarrollo económico, Extremadura empieza a vislumbrar de lejos su próxima estación: la convergencia. Convergencia con el resto de las regiones de España y Europa, ambicionando abandonar los vagones de cola y acercarse a la locomotora madrileña. Este año, por ejemplo, hasta mayo se han creado 526 empresas extremeñas, según datos de Axesor. A pesar de suponer una caída del 1,6% respecto al mismo periodo del año pasado, el descenso es menor si se compara con la caída del 2,7% de media nacional. La autonomía resiste mejor que la media el embiste del cambio de ciclo económico que ya empieza a hacerse notar. Además, los concursos de acreedores en la comunidad han bajado un 39,13%.

Desde que Javier de Burgos definiera en 1833 el primitivo mapa provincial de España, la logística ha sido una aliada de Extremadura. Dos horas en coche separan la capital portuguesa de la pacense, y cuatro a la española, siendo necesario el paso por Badajoz de una a otra. El tejido empresarial debe aprovecharlo y captar la atención de los grandes grupos de distribución y logística para que se instalen en territorio extremeño, pero antes deben crecer en tamaño y volumen de negocio. El 90% de las empresas de la autonomía tiene menos de 10 trabajadores, por lo que la capacidad de concentración de estas microempresas, aumentando así sus cuotas de mercado, es a día de hoy enorme. Lograría así la empresa extremeña el músculo suficiente para poder competir con otros grandes grupos empresariales, patrios y ajenos, y atraer talento. En este sentido, la disponibilidad actual de liquidez tanto bancaria como no bancaria representa una oportunidad única para hacer operaciones corporativas que permitan esa concentración para construir líderes locales o nacionales. No se puede desaprovechar esta oportunidad.

Según se desprende del estudio sobre tendencias en RR.HH. de Deloitte, los millennials serán el 75% de la población activa total, convirtiéndoles en el objeto de deseo de las empresas. Buscan retos profesionales constantes en empresas innovadoras, contar con flexibilidad laboral, un plan de carrera definido y libertad de movilidad geográfica. Desde nuestro punto de vista, la lucha por el talento se va a convertir en un factor crítico de competitividad en los próximos años.

En Jerez de los Caballeros, punta de lanza del empresariado regional, viven apenas 9.000 vecinos, pero se facturan al año 400 millones de euros. Allí se asientan el Grupo Gallardo Balboa e Industrias Cristian Lay, exponentes de la industria más local y dos de los motores económicos regionales. Ambas comparten no solo localización geográfica y el liderazgo en forma de empresario reconocido –Alfonso Gallardo y Ricardo Leal–, también les une su apuesta por la innovación y la diversificación. Así, ambos grupos han invertido en los últimos años millones de euros en la renovación de sus plantas para equiparlas con las últimas tecnologías que les permitan seguir siendo competitivos, y en la compra de nuevos negocios con los que diversificar sus carteras de activos, ganar tamaño y entrar en nuevos mercados.

Por ello, el conjunto de la sociedad y empresarios de Extremadura debe hacer una reflexión profunda de sus modelos educativos y económicos: ¿está la Universidad de Extremadura preparada para atraer talento ofreciendo grados en Analítica Avanzada, Ciberseguridad, Inteligencia Artificial, campos profesionales con cero tasa de desempleo? ¿están los principales sectores productivos regionales –agrario, industrial y servicios– reorientando sus estrategias empresariales hacia la digitalización, big data y experiencia del cliente? ¿Debe la Junta de Extremadura implementar rebajas fiscales a jóvenes y empresas, para abordar la crisis demográfica y evitar la deslocalización empresarial? Y la pregunta más importante: ¿podrá subirse Extremadura, por fin, al tren de la convergencia?