Prohibido captar turistas en Guadalupe

Visitantes en la Plaza de Santa María, frente a la fachada del Monasterio de Guadalupe. :: hoy/
Visitantes en la Plaza de Santa María, frente a la fachada del Monasterio de Guadalupe. :: hoy

El Ayuntamiento sancionará a quienes aborden a visitantes con fines comerciales

Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOCáceres

Ya se ha convertido en una imagen habitual. Relaciones públicas repartiendo panfletos con el objetivo de captar clientes. Aunque sobre todo es propio de ciudades grandes y de costa, esa práctica también ha llegado a los destinos de interior y localidades más pequeñas. Una de ellas es Guadalupe, el municipio cacereño que recibe durante todo el año a miles de personas atraídas por su monumental monasterio. Luego aprovechan para conocer el municipio y comer en algunos de los restaurantes de la zona. Es en ese momento donde entran en juego los 'cazaturistas', una figura con la que pretenden acabar en el Ayuntamiento guadalupense.

El Consistorio que dirige Felipe Sánchez Barba acaba de publicar un bando con el que prohíbe abordar a turistas, visitantes, vecinos y cualquier ciudadano que transite por la calle, con fines publicitarios o propagandísticos, con el objetivo de atraerlos hacia terrazas o establecimientos asociados a ellas.

«Los responsables de los establecimientos y sus empleados deberán abstenerse de abordar a los potenciales clientes y les atenderán dentro del espacio autorizado, una vez que estos libremente hayan decidido sentarse en la terraza o estén dentro del local por su propia voluntad y sin ningún tipo de coacción», dice literalmente el bando firmado por el alcalde.

El Consistorio ha publicado un bando en el que detalla que las multas pueden ascender a 1.500 euros

En él hacen alusión de manera explícita a las terrazas ubicadas en la Plaza de Santa María de Guadalupe, que es precisamente la que se sitúa enfrente de la fachada del monasterio. En ella los visitantes suelen aprovechar para comer o tomar un refresco en los restaurantes de la zona y algunos lo hacen inducidos por las buenas palabras de sus empleados.

El bando detalla que han tenido que tomar esa medida urgente «debido a los presuntos acosos a personas que suponen una presunta perturbación relevante de la convivencia».

En concreto, se refiere a hechos que cuentan los vecinos de Guadalupe y los propietarios de restaurantes de la localidad. Prefieren no revelar su identidad porque aseguran que el ambiente es conflictivo. «Incluso ha habido denuncias entre dueños de varios establecimientos», detalla uno de los hosteleros.

Reconocen que el acoso a los viajeros es continuo. «También ha habido reyertas por captar a turistas», comenta una hostelera justo antes de pedir que se cumpla la normativa. «Espero que no se haga la vista gorda», matiza.

En otro establecimiento de la localidad también se posicionan a favor de la medida. «Han tenido que regularlo porque ya era excesivo. No me parece bien que se tenga que llegar a este tipo de situaciones porque Guadalupe tiene suficiente turismo como para que todos puedan vivir de él», destaca la responsable de un restaurante que no está ubicado en la Plaza de Santa María. «Hace diez años teníamos un establecimiento en esa plaza, pero nunca hemos contado con relaciones públicas para captar a turistas. Ninguno de los restaurantes teníamos y nos ayudábamos entre unos y otros. Ahora no es así y la situación se ha descontrolado», añade.

Vecinos y propietarios de bares dicen que el acoso a los viajeros es continuo en la plaza del monasterio

Respecto a las posibles sanciones, el bando se refiere al artículo 140 de la Ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las Bases del Régimen Local, y al artículo 42 de la ordenanza reguladora de la ocupación de la vía pública con terrazas y elementos auxiliares del Ayuntamiento de Guadalupe. En ambos se citan estas prácticas, que pueden ser leves y graves. Para ellas hay establecidas multas de 750 y 1.500 euros.

Según detalla la ordenanza, la realización de actividades no permitidas de publicidad oral en la terraza o su entorno se considera infracción leve, pero será grave si es multado tres veces en el mismo año. Los responsables de esas infracciones serán los titulares de las licencias concedidas. «Incluso podremos cerrar los establecimientos», afirma el alcalde.

Guadalupe es una de las primeras localidades extremeñas que regula esta práctica, aunque en otras ciudades como Cáceres la contratación de relaciones públicas por parte de establecimientos de hostelería de la plaza Mayor también ha generado polémica. Sin embargo, nunca se ha regulado por parte del ayuntamiento.

En capitales como Madrid sí han tomado medidas sobre la publicidad a los viandantes y las multas por estas actuaciones también pueden llegar a 1.500 euros. En otras como Sevilla se prohíben los folletos publicitarios y en Barcelona los relaciones públicas sólo pueden 'abordar' a los potenciales clientes teniendo permiso y en la puerta del establecimiento.