El SES probará en 3.000 pacientes el proyecto de medicina personalizada

Equipo del Centro de Investigación Clínica de Badajoz (Cicab) encargado del proyecto. :: J. V. ARNELAS/
Equipo del Centro de Investigación Clínica de Badajoz (Cicab) encargado del proyecto. :: J. V. ARNELAS

La aplicación de la genética en la prescripción de medicamentos despierta el interés de 43 empresas de once países

Juan Soriano
JUAN SORIANO

Una persona acude a una consulta de un centro de salud de la región. Ante los síntomas que relata, el médico decide prescribirle un medicamento. Pero antes consulta en la pantalla el perfil genético del paciente. El programa Jara alerta de que tiene alterado un gen, por lo que puede sufrir efectos adversos. Por ese motivo, receta otro fármaco.

Parece ciencia-ficción, pero podría ser real a medio plazo. Para ello, el Servicio Extremeño de Salud (SES) trabaja en el proyecto Medea, un ambicioso plan para implantar la medicina personalizada en la región que podría cambiar la atención a los pacientes y ayudar a la sostenibilidad del sistema sanitario.

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Adrián Llerena, catedrático de la Facultad de Medicina, y Agustín Pijierro, del servicio de Medicina Interna, dirigen el proyecto Medea, del que se encarga el equipo del Centro de Investigación Clínica del Área de Salud de Badajoz (Cicab). Como explica Llerena, se trata de contar con la información genética de los pacientes y ponerla a disposición de los médicos en una herramienta de consulta que contenga además los análisis y los antecedentes del usuario. De esa forma, el profesional tendrá todos los datos para decidir sobre la prescripción de medicamentos.

Dicho así, parece fácil, pero el equipo del Cicab lleva desde 2013 trabajando en un proyecto que sitúa a la región en la vanguardia. Para ello, cuenta con una financiación de 5,5 millones de euros, en su mayor parte de fondos europeos destinados a fomentar la innovación.

El proyecto está cerca de iniciar su ejecución práctica. El SES ha lanzado un procedimiento de compra pública innovadora, una modalidad de licitación que persigue fomentar la innovación. En este caso, se trata de elaborar una nueva herramienta con fines sanitarios.

Tras presentar el proyecto por todo el mundo, se ha invitado a las empresas interesadas a plantear soluciones para distintos retos, como la forma de realizar análisis genéticos y la creación de un motor de inteligencia artificial que permita la utilización de los datos obtenidos.

Según indica Llerena, se han recibido 83 propuestas de 43 empresas de países como Suiza, India, Estados Unidos, Irlanda, Finlandia, Holanda, Alemania, Bélgica, Canadá, Grecia y España. Un comité científico internacional será el encargado de evaluar las ofertas y seleccionar las más adecuadas.

Junto a esto, el SES ya ha iniciado las obras y dotación de mobiliario para la oficina científica del proyecto, que estará en el hospital Universitario de Badajoz; así como la contratación de una oficina técnica que se encargará de dar apoyo a la labor investigadora.

Asimismo, Llerena señala que en las próximas semanas se prevé iniciar un procedimiento de selección de profesionales cualificados para que se encarguen del desarrollo del proyecto durante los dos próximos años. Serían el embrión de una oficina de investigación destinada a nuevas actuaciones en el futuro.

Cuando estas actuaciones concluyan, la previsión es iniciar a finales de este año o comienzos del próximo la fase clínica del proyecto. Adrián Llerena señala que se trabajará con 3.000 pacientes de toda la región, para lo que espera contar con la implicación de los profesionales del SES. Especialmente de los médicos de familia, que son los que tienen una relación más directa con el usuario y prescriben la mayor parte de los medicamentos.

En esta fase los trabajos se centrarán en pacientes con cáncer (hay fármacos que curan pero también dañan), casos de problemas psiquiátricos (no todos responden igual a los antidepresivos) y enfermedades que requieren la toma de anticoagulantes. La intención es conocer qué genes intervienen en la metabolización de los medicamentos de estas patologías para elaborar protocolos que sirvan para toda la población y presentar una serie de recomendaciones que se extenderían a todos los pacientes del SES a partir de los años 2021 o 2022.

Reducir la prescripción

El director del Cicab explica que el objetivo es mejorar la atención al paciente a través de una herramienta que permita evitar la prescripción de medicamentos con efectos adversos. Pero recalca que esto redundará en la sostenibilidad del sistema sanitario, ya que reducirá el gasto en fármacos.

Como indica, se estima que en más del 50% de los fármacos autorizados hay un gen implicado en la respuesta del paciente. Depende de quién lo tome, puede que no tenga efecto alguno o incluso ser más dañino que beneficioso.

Llerena destaca este último caso, ya que el ahorro para el SES no vendría solo de un menor consumo de medicamentos, sino al evitar las consultas posteriores que se generan por los efectos adversos. Según indica, en torno al 20% de los ingresos hospitalarios se deben a una mala respuesta a los fármacos. Conocer previamente la disposición del paciente a sufrir estos problemas evitaría esas reacciones negativas, con el consiguiente beneficio para el usuario y para el sistema.

El director del Cicab señala que Extremadura es el lugar idóneo para este proyecto y que por eso ha recibido fondos europeos. Por un lado, cuenta con un número de habitantes suficientemente representativo, en torno a un millón. Además, se trata de una población sin grandes diferencias genéticas y sin enfermedades endémicas. Prácticamente el 100% está atendida en el SES, que tiene como gran ventaja disponer del sistema Jara, donde se facilita a través de una red interna el acceso a una historia médica única con todos los datos del usuario.

Pero Jara funciona como un archivador donde se encuentra esa información. El objetivo es incorporar los datos genéticos y elaborar una herramienta que facilite su consulta, como si se tratara de una analítica en la que cualquiera puede conocer si sus valores son correctos o están alterados. El futuro se llama medicina personalizada.