«Vengo al examen a echar la quiniela»

Llamamiento de opositores este domingo por la mañana en el campus de Cáceres. :: jorge rey/J.M. ROMERO
Llamamiento de opositores este domingo por la mañana en el campus de Cáceres. :: jorge rey / J.M. ROMERO

Las oposiciones de celador reúnen a más de 15.000 opositores en Badajoz, Cáceres y Mérida

M. M. NÚÑEZ/E. F. DE VEGA

Hasta 33.204 nombres fueron pronunciados este domingo en las oposiciones de celador que se celebraron en Extremadura. Uno por cada candidato que aspira a las 396 plazas convocadas por el SESpara cubrir vacantes en sus servicios.

Esos 33.204 opositores serían suficientes para dar vida a una ciudad del tamaño de Almendralejo, que en el censo de población de 2018 contabilizó 33.468 habitantes. También llenarían hasta la bandera los estadios donde cada fin de semana juegan equipos del potencial de la Real Sociedad (32.076 espectadores), el Zaragoza (34.596) o el Málaga (30.044).

Pero aunque el número de inscritos a esta prueba sobrepasaba la barrera de los 33.000, finalmente sólo acudieron al examen 15.009 aspirantes, confirmó Roberto Rico, delegado sindical de Sanidad en UGT. Los menos previsores, tuvieron ciertas dificultades para llegar a tiempo a la prueba. En el campus universitario de Badajoz, a las 9.00 de la mañana la fila de coches ya taponaba el acceso al Hospital Universitario.

Aspirantes que se confundieron de hora, candidatos sin DNI y el deseo de conseguir plaza fija marcaron una jornada de nervios e ilusión

En Cáceres, la Policía Local montó un dispositivo especial que evitó los atascos. Tuvieron en cuenta que ayer también se celebraba el campeonato de España de campo a través en el complejo deportivo del Cuartillo, a pocos metros del campus. La entrada a las dependencias de la UEx en la capital cacereña se produjo de forma escalonada.

Este año, a diferencia de lo ocurre en otras comunidades autónomas, donde todos los aspirantes han realizado la prueba a la misma hora, se fijó en Extremadura un horario de mañana y otro de tarde, cada uno con un examen distinto. «Ese puede beneficiarte o perjudicarte», confirmaba una opositora en Badajoz.

Más de 15.000 candidatos

En conjunto, participaron en las pruebas selectivas 15.009 candidatos. En el turno de mañana, de los 16.117 convocados por libre, se presentaron 7.143, lo que representa un 44,32 %, y de los 1.133 aspirantes a plaza de discapacidad acudieron 468, el 41,3 %.

El turno de promoción interna concluyó por la mañana con la participación de 38 aspirantes de los 52 convocados, un 73,07%.

Por la tarde, 14.887 personas estaban admitidas para el turno libre y se presentaron 6.877, el 46,19 %. En cuanto a las plazas para discapacidad, asistieron 483 opositores de los 1.067 convocados, el 45,3%.

Entre los aspirantes que hicieron la prueba en Cáceres se encontraba Isabel María Hernández. Llegó desde Torrejoncillo acompañada por Emilio, su pareja, y su hijo. Su esperanza era obtener una de las 312 plazas del turno libre.

Interior de una de las aulas en IFEME, en Mérida. :: J.M. ROMERO
Interior de una de las aulas en IFEME, en Mérida. :: J.M. ROMERO

«Ha transcurrido todo con normalidad. Pequeñas anécdotas resueltas, como una madre que tenía que dar el pecho a su bebé; alguien al que colocaron los apellidos al revés; y alguno más que se examinaba por la tarde y se presentó por la mañana», reseñaba una de las observadoras sindicales de CSIF.

Eso le ocurrió en Badajoz a Fernanda Pantoja, de Villafranca de los Barros, que después de subir al aula que tenía asignada en la Facultad de Económicas comprobó que no la incluían en el llamamiento. «Se pasan muchos nervios», reconocía aliviada tras comprobar que su examen era por la tarde.

Ángel Benito, secretario general de la Federación de Sanidad de CC OO, explicaba la baja participación en la prueba por lo lejano de la convocatoria inicial, que se realizó en 2017. A ello pudo contribuir también el hecho de que la inscripción en la prueba fuese gratuita.

Tres de una misma familia

La primera llamada a los aspirantes para comenzar a distribuirse por las aulas se produjo a las 9.40 horas. En Cáceres estaban Ana y su hija política, Ángeles. La primera se examinaba por la mañana y la segunda, por la tarde. También acudía David, el hijo de Ana, David. Tres aspirantes en la misma familia aunque el optimismo no era la tónica dominante. «Estoy trabajando y tengo dos mayores a mi cargo. No he podido prepararme mucho el examen así que no tengo esperanzas», confesaba Ana.

Jorge Blasco venía de la Sierra de Gata. «Es una oportunidad pero no lo tengo muy claro». Su compañera María José Cervigón llegó desde Palomero, aunque tampoco estaba especialmente animada. «Voy a probar suerte».

Enrique Campos salió del examen sin la menor esperanza de haber aprobado. «He estado el tiempo mínimo de 15 minutos. Eran 70 preguntas más siete. Tipo test, pero penalizaba mucho el error. Me ha llamado la atención que eran muchas preguntas relativas a igualdad de género y situaciones de discriminación por razón de sexo o violencia de género», incidió.

«Tengo claro que no aprobaré. Esto ha sido como echar la quiniela», relataba con humor otro opositor a la salida del campus a media mañana.

Eloísa, llegada desde San Vicente de Alcántara al campus de Badajoz, cifraba en 2.500 euros el dinero invertido en academias durante los últimos tres años. «Si se estudia a fondo yo creo que se puede aprobar», decía animada.

Aspirantes que se han presentado en las pruebas de Badajoz:: C.MORENO
Aspirantes que se han presentado en las pruebas de Badajoz:: C.MORENO

La mayoría de los aspirantes acudieron a la cita animados por el sueldo. «Se ganan mil ciento y pico euros y es un trabajo para toda la vida», reflexionaba un grupo de opositores en Badajoz. «Con cuarenta y pocos años ya ni te llaman como dependienta, las salidas son pocas».

Jorge Cáceres, que trabaja en Sanidad en el Ejército, también acudía a probar suerte. «Yo creo que viene tanta gente porque se exige una titulación muy baja (el graduado escolar). En mi caso tengo experiencia y formación y eso puede ayudar».