La primera vuelta al mundo

JOSÉ LUIS GIL SOTO

VA a cumplirse el V Centenario de la primera vuelta al mundo por la nao Victoria, de la expedición Magallanes-Elcano, y Portugal demanda toda la atención debido al origen del comandante de la flota que consiguió la proeza. Sin embargo, desde que empezaron los preparativos para celebrar la efeméride no ha dejado aflorar la disputa acerca de qué país debe reclamar para sí la autoría de la primera circunnavegación al planeta.

Leoncio González de Gregorio y Álvarez de Toledo, duque de Medina Sidonia y profesor de Historia, lo explicaba, con más palabras de las que dispongo yo aquí pero con menos de las necesarias, el pasado domingo en La Tercera de ABC. Lo hacía con argumentos históricos, que es como debe hacerse, al margen de patriotismos absurdos ni revisionismo histórico después de quinientos años.

Me parece bien, excelente diría, que ambos países, España y Portugal, se unan en la celebración de un hecho de semejante relevancia, no en vano eran los reinos que se repartían el dominio de los mares en aquella época. También parece bonito que se homenajee a Magallanes, a Elcano y a todos los que iban en aquellos cascarones con los que no solo dieron la vuelta al mundo, sino que también abrieron rutas, descubrieron el estrecho que une el Atlántico y el Pacífico y otras muchas cosas más. Hasta ahí, todo perfecto.

Lo que chirría es que Portugal se empeñe en que Magallanes era portugués y por eso toda la mal entendida gloria deba pertenecerles. Con esa forma simple de ver las cosas se está ignorando el hecho principal, y es que Magallanes había renegado de su patria, se había nacionalizado español y su empresa estaba financiada por el rey de España porque Manuel I de Portugal no había querido hacerlo. Pero lo más grueso del asunto, el argumento más poderoso, no es que el país vecino no participase en la expedición, sino que puso todo el empeño en abortarla llegando incluso a perseguir a los barcos españoles con el ánimo de hundirlos y que no pudieran continuar.

Históricamente se entiende todo esto más allá de cualquier interpretación actual. Aquellos tiempos eran así y no hay que verlo con ojos de ahora. Portugal y España se disputaban la hegemonía en el mar, ya está. Por eso no tiene sentido que vengamos a revisar nada. Pero lo que no parece justo es cambiar la Historia. Y es que incluso aceptando que Magallanes era portugués de nacimiento, él no llegó a completar la vuelta al mundo, puesto que murió en Filipinas. Fue Elcano quien lo hizo.

En un gesto de buena voluntad, tomando la hostilidad de Manuel I de Portugal y su empeño por hundir la flota española como algo propio de la época, aceptando que la Historia no debe juzgarse con ojos de hoy, ambos países deberían celebrar juntos este V Centenario, la conmemoración de aquella primera vez en que España dio la vuelta al mundo.