El preconcurso de la frutícola Naturcrex lleva al paro a cientos de temporeros

Operarias trabajando en la central frutícola Crex de Valdivia. :: c. c./
Operarias trabajando en la central frutícola Crex de Valdivia. :: c. c.

La deuda acumulada por la cooperativa de Fruta de Valdivia ya era de 14 millones de euros en 2016 y temen que se haya incrementado

Fran Horrillo
FRAN HORRILLO

El grupo Naturcrex, en el que está integrada la Cooperativa de Regantes de Extremadura (Crex) con sede en Valdivia, solicitó hace aproximadamente un mes el preconcurso de acreedores.

Con esta fórmula Naturcrex, una de las compañías dedicadas a la producción de fruta más importantes de la región -el año pasado procesó 21 millones de kilos de fruta aglutinando unas 1.200 hectáreas- quiere ganar tiempo para solucionar sus problemas de tesorería.

Varios socios y exsocios que reclaman el pago de su fruta de varias campañas han indicado que en junio de 2017 se celebró una asamblea donde se reconoció una deuda acumulada de 14 millones de euros a 31 de diciembre de 2016. Se arrastraba de los últimos seis años. Es el último dato oficial conocido.

Desde la dirección de la compañía se indica que en estos momentos están buscando la mejor salida jurídica y económica para Crex y Naturcrex. De hecho, podría haber posibles compradores interesados en adquirir las instalaciones de la empresa.

En la actualidad, la moderna central frutícola se encuentra sin actividad. Se abrió el pasado 10 de julio y estaba preparada para empezar a recepcionar la fruta de los socios, con todos los recursos humanos y económicos. Sin embargo, la fuga de socios, que eran 66 y que se ha reducido a prácticamente la mitad, ha hecho que el volumen de fruta que ha entrado en estos primeros días de julio hiciera insostenible el mantener abierta la central. Un cierre que ha llevado a destruir cientos de empleos temporales que se generaban en plena campaña en la central para el tratamiento, manipulación y envasado del producto.

El 3 de agosto ha sido convocada una asamblea general para la aprobación de cuentas y ese día se pretende dar a conocer a los pocos socios que quedan la situación real de la empresa.

En los últimos días, varios socios y exsocios de Naturcrex se han concentrado en las puertas de la central, reclamando a la dirección de la entidad la justificación del destino de millones de kilos de fruta de varias campañas, pues no tienen constancia de ello. Solicitan diversa documentación, como el número de socios actual, que nadie les facilita.

Luis Delgado es el portavoz de estos socios que han decidido levantar la voz ante «el secretismo» que, según denuncian, existe en la cúpula de Naturcrex. «La dirección actual quiere vender nuestra central y ponerla en manos de especuladores, sin darnos explicaciones ni las cuentas. Aunque la cooperativa esté mal y la hayan llevado hasta donde está los dirigentes que han estado estos años, queremos salvarla y por eso pedimos a la Administración que actúe para que nos den la opción a los socios de que podamos coger las riendas y sacarla a flote», señala Delgado.

Además, es contundente al afirmar que «Crex está como estuvo Caval y Acorex en su día». Y en este sentido apunta que «una cosa es que hayamos tenidos malos gestores que no hayan sabido vender nuestra fruta, pero otra cosa bien distinta es que faltan millones de kilos de fruta que no se han justificado y eso es robar».

«Un palo para todos»

Según Delgado, los problemas empezaron en 2006, poco después de constituirse como organización de productores (OPFH). «En 2013 observamos que faltaban kilos, que no se justificaban; en 2015 fueron tres millones de kilos, y en 2016 un millón y medio de kilos. Luego, los 21 millones de kilos que entregamos el año pasado ni siquiera nos los han pagado».

Eso ha hecho que un grupo de socios estén preparando una demanda que presentarán en el juzgado para esclarecer el destino de esos millones de kilos de fruta.

Creen que la situación afecta directamente a la población donde está radicada la empresa. «Valdivia es un pueblo triste. Lo que ha pasado en la Crex ha sido un palo para todos», concluye Delgado.

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