Políticos en campaña

Son capaces de cualquier cosa. Cual estrellas de Broadway, lo mismo cantan que bailan. Nuestros políticos regionales se esfuerzan para que esta tierra no pierda también el tren de las campañas electorales que los nuevos tiempos exigen

Políticos en campaña
IRENE SÁNCHEZ CARRÓN

Por si alguien no se había percatado, estamos en campaña electoral otra vez. Volvemos a ese tiempo extraño en el que los potenciales votantes podemos toparnos con un político en cualquier parte y, lo que es peor, haciendo cualquier cosa. Hoy, sin ir más lejos, yo misma, buscando en Youtube una receta de cocina, me he encontrado con Cayetano Polo, candidato de Ciudadanos en Extremadura, exprimiendo naranjas en un vídeo que resultó ser de propaganda electoral. Lo he tenido que ver dos veces. Qué puesta en escena, qué naranjas, oiga, qué tabla de cortar, qué aplomo el de Polo para hablar y, a la vez, cortar en dos mitades las naranjas. La cocina, de diseño y limpia como la patena, digna de Arguiñano. El exprimidor, de líneas futuristas, tan 'cool' que me ha hecho mirar el mío, que ya tiene unos años, de reojo. ¿Que qué decía Polo? Esperen, tendría que ver el vídeo una tercera vez. O quizá lo de menos es lo que diga.

Los políticos en campaña son capaces de cualquier cosa. Cual estrellas de Broadway, lo mismo cantan que bailan. Entre los casos más llamativos en suelo patrio está la reciente incursión musical de la candidata a la alcaldía de Barcelona y actual alcaldesa Ada Colau. A ritmo de reguetón y acudiendo a una torre de babel idiomática, la dirigente de Barcelona en Comú ha lanzado un vídeo que se ha hecho viral. La verdad es que el vídeo es audaz y no deja de tener su gracia.

Lo de darle al cante y al baile en campaña electoral ha sido una constante en muchas formaciones políticas. Tardaremos tiempo en olvidar las cabriolas descontroladas al ritmo de Queen del ahora no-senador Miquel Iceta en las elecciones catalanas de 2015. El mismísimo Pedro Sánchez no dudó en «saltar» con Tequila, y Rosa Díez y Cristina Almeida movieron las caderas al compás de la bachata. Trillo se lanzó a la pista por rumbitas, Alicia Sánchez Camacho por sevillanas y Cospedal por pasodobles. La imagen de Soraya Sáenz de Santamaría cual DJ ha vuelto a los memes estos días tras la derrota de Casado. Decir que Mariano Rajoy se arrancó a bailar con 'Mi gran noche' de Raphael sería demasiado benévolo. Habría que inventar otra palabra más próxima a un intento de coordinación corporal. Algún ocurrente internauta calificó dicha incursión en la danza del expresidente como 'estilo playmobil'.

Tampoco han dudado nuestros políticos en dar el cante allí donde ha hecho falta. Esperanza Aguirre se atrevió con un chotis y Pablo Iglesias ofreció su personal tributo a Javier Krahe. La verdad es que no lo hicieron del todo mal ninguno de los dos. Más extraño resulta ver a Aguirre montar en bici en otro vídeo electoral, acompañada de Mariano Rajoy, con Cristina Cifuentes a la derecha y en un segundo plano el tránsfuga Ángel Garrido. Menudo pelotón para 'Verano Azul'.

Pero bueno, muchas de estas intervenciones, aunque atenten contra la estética, no dejan de resultar simpáticas. Ver a los candidatos en trances poco habituales sin duda los acerca y los humaniza. El problema está en decidir dónde termina lo apropiado y comienza el gusto dudoso. Así, por ejemplo, algunos recordarán a Juan Soler, alcalde del PP en Getafe, regalando preservativos en las elecciones municipales de 2015, o al líder nacional de Ciudadanos en la campaña a las elecciones catalanas de 2006, con un atrevido estriptis en el que se tapaba sus partes íntimas con un cruzado de manos. También Luis Alberto Nicolás, candidato del PSOE a la alcaldía de Meruelo, en Cantabria, para las elecciones municipales de 2015, ofreció a sus vecinos dos fotos, una frontal y otra trasera, en las que se tapaba sus partes nobles con el símbolo socialista de la rosa. Como sucede en el ámbito cinematográfico, cabe preguntarse si estos desnudos estaban justificados por el guion o eran meras exhibiciones innecesarias.

A la fibra sensible del votante se dirigen los vídeos de campaña de este año en Extremadura. El PSOE no duda en recurrir a la manida consigna de «que viene la derecha» y al cauteloso «virgencita, que me quede como estoy», que poco lejos suele llevarnos, así como al chantaje emocional de las pensiones y los medicamentos en boca de personas mayores. El PP nos presenta a autónomos con cara de desesperación que aguardan la llegada del maná conservador. Al menos a mí, el vídeo de Ciudadanos, en plan en tu casa o en la mía de Osborne, presentando una cocina de alto nivel, me parece desafortunado por excluyente. Mayor interés puede despertar la propuesta de Unidas Podemos, con su recorrido por las preocupaciones de una sociedad diversa como lo es la extremeña en pleno siglo XXI.

No hay nada como una campaña electoral para sacudir la modorra. Tenemos otra semana por delante en la que conviene estar prevenidos, porque en estos días puede que no ganemos para sustos. Yo ya tuve el mío con Cayetano Polo, pero cuidado, que lo mismo puede abordarnos José Antonio Monago a ritmo de rap, que nos tenemos que santiguar al ver a Guillermo Fernández Vara a los mandos de una avioneta. Está claro que nuestros políticos regionales se esfuerzan para que esta tierra no pierda también el tren de las campañas electorales que los nuevos tiempos exigen.