«Cuando entré en la Policía se extrañaban al vernos patrullando»

Tras cumplirse 40 años de su entrada en el cuerpo, solo 80 de los 1.000 agentes en activo en Extremadura son mujeres

Alicia Arroyo, Mónica Durán y Purificación Díez en la puerta de la comisaría de la Policía Nacional de Badajoz. :: PAKOPÍ/
Alicia Arroyo, Mónica Durán y Purificación Díez en la puerta de la comisaría de la Policía Nacional de Badajoz. :: PAKOPÍ
ÁLVARO RUBIOCáceres

Hace cuatro décadas que la mujer llegó a la Policía Nacional. En el verano de 1979, un total de 42 pioneras se adentraban en un mundo que hasta ese momento era exclusivamente de hombres. Desde entonces ese número no ha parado de crecer y hoy en día hay 9.000 mujeres policías en España. Las agentes que prestan servicio en Extremadura son actualmente 80, lo que representa el 8% del millar de trabajadores que tiene este cuerpo de seguridad en nuestra región.

Jóvenes y veteranas coinciden. Por lo general ya no se enfrentan a miradas de asombro en las calles, tampoco escuchan comentarios con afán de protección de compañeros, han avanzado en conciliación familiar y roto techos de cristal. Sin embargo, queda camino por recorrer. Dicen que lo principal es que más mujeres se pongan el uniforme.

Actualmente hay 4.000 personas formándose en la academia de Ávila. De ellas, 954 son mujeres, es decir, el 23%. Tras ese período harán prácticas durante un año en alguna de las comisarías repartidas por España. En julio de 2018, por ejemplo, 55 de esos agentes en formación recalaron en Extremadura, aunque solo cuatro eran mujeres.

Una de ellas es Patricia Alonso. Tiene 36 años y se incorporó al cuerpo de la Policía Nacional en septiembre de 2017. Actualmente hace prácticas en la comisaría de Cáceres. «Somos 15 en esta situación y hay dos mujeres. Somos menos en número, pero a todos los niveles somos iguales», asegura Patricia, quien confiesa que «todavía es muy pronto para plantearse ascensos» y busca la especialización.

Patricia Alonso y Gwendoline Roncero. ::
Patricia Alonso y Gwendoline Roncero. :: / A. MÉNDEZ

Quien sí ha ascendido en varias ocasiones es Alicia Arroyo, inspectora de Policía en Badajoz. Lleva 15 años en el cuerpo y actualmente es delegada de formación. Durante este tiempo ya ha pasado por el grupo de Seguridad Ciudadana y la Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco). «Cuando entré la imagen de la mujer en la Policía no estaba muy normalizada. Los ciudadanos se extrañaban al vernos patrullando. Ahora eso ya no sucede», comenta. Aunque le cuesta reconocerlo, dice que «incluso los propios compañeros, sobre todo los de edad más avanzada, también se asombraban y tenían la iniciativa en muchas intervenciones». Aclara que demostraban un afán de protección hacia ellas.

El 23% de los futuros policías que actualmente se encuentran formándose en la academia de Ávila son mujeres, exactamente 954. Tras ese período pasan a hacer prácticas en diferentes comisarías de España

Su compañera Mónica Durán, con 16 años de experiencia, vivió situaciones similares. Su primer destino fue Huelva. «En ese momento no había mujeres en el servicio de radiopatrullas en esa ciudad, era la única entre hombres. Te cuidaban más que si fueras un chico, pero a los pocos meses daba igual que fueras hombre o mujer. Todos somos policías», afirma tras recordar que en sus primeros años escuchó comentarios como «conduzco yo, que soy un hombre». Dice que eso pasaba hasta que se daban cuenta de que la vocación de servicio es la misma.

La Policía Nacional ha ido evolucionando en todos los sentidos, señala. «Ahora entra gente muy joven y muchos con estudios, aparte de la formación que reciben por parte de la Policía», asegura Mónica, que además es licenciada en Económicas y Empresariales.

Purificación Díez en la sala del 091. :: PAKOPÍ
Purificación Díez en la sala del 091. :: PAKOPÍ

Gwendoline Roncero apunta que ya se ha avanzado mucho. Pertenece al grupo de participación ciudadana de Cáceres, pero en los 13 años que lleva en el cuerpo ha estado en radiopatrullas, salas del 091 y Judicial. En su caso, nunca ha sentido ese tipo de comentarios por ser mujer. «En 2005 ya muchas compañeras habían avanzado por nosotras», explica Gwendoline, que comenzó su carrera en Madrid y asevera que «era muy normal ver a mujeres patrullando por las calles».

24 horas

No obstante, reconoce que todavía quedan barreras que romper. «Hay servicios de 24 horas que nos hacen difícil conciliar la vida laboral y familiar, pero al igual que les sucede a los hombres». Respecto a ese asunto, con motivo de todas las modificaciones legislativas en este área, en mayo de 2013 una circular de la Dirección General de la Policía abordaba nuevas medidas de conciliación. Entre ellas introducía la flexibilidad horaria como una medida de conciliación para los miembros de la Policía Nacional con hijos menores de 12 años, personas mayores, con discapacidad o que tengan a su cargo a un familiar con enfermedad grave.

Desde el mes de julio hay 55 policías en prácticas en comisarías extremeñas y solo cuatro son mujeres

Donde también queda camino por recorrer es en la llegada de la mujer a los puestos de mando. «Cada vez hay más. Es sólo una cuestión de números. Dentro de unos años seguro que el porcentaje aumenta», comenta Purificación Díez, que es operadora de la sala 091 en Badajoz.

Ella alude a compañeras que también han sido pioneras en la región extremeña. Es el caso de María Elisa Fariñas, que en 2017 fue comisaria jefe de la Policía Nacional en Mérida. Nunca antes una mujer lo había logrado. También fue la primera de España en acceder a ese cargo tras haber entrado a través de la escala básica.