Una placa para los marinos extremeños

Del ilustre extremeño Sebastián Vizcaíno no existe ninguna referencia en la región, y lo más grave de todo es que, aprovechando su apellido, los vascos han querido hacer suya su figura, cuyo nombre está en toda la Baja California

PABLO ROMERO MONTESINO-ESPARTEROCapitán de la Marina Mercante

Nosotros, los extremeños, somos conocidos a través de la historia por las conquistas, los descubrimientos geográficos, nuestro afán de aventura y también por nuestra pasión por el oro –según reza la Leyenda Negra– a la que fueron ajenos aquellos que no robaron a los indios, porque les era más fácil robar a los españoles.

También somos bien conocidos por el maravilloso tratamiento que damos al cerdo, obteniendo de él deliciosos embutidos y jamones. De nuestras quesos de oveja de reconocido renombre por los paladares más refinados de Europa, carnes sabrosísimas de retinto y cerezas picota con las que inundamos los mercados europeos, entre otras cosas. Para nada somos conocidos, en cambio, por nuestra pasión marinera. Está claro.

Afortunadamente, nuestro 'afán de miseria' puesto en el celuloide por insignes cineastas y escritores ha quedado presumiblemente atrás y aunque aún no han sido capaces de filmar una película que cuente una sola de las epopeyas de nuestros conquistadores y navegantes –quizás porque sea demasiado difícil acercarse a la realidad– podemos felicitarnos de que, al menos, ya han dejado de dar por saco.

A qué viene todo esto, se preguntará. Pues viene a cuento de que el Excelentísimo Ayuntamiento de Badajoz, después de más de 20 años, no ha encontrado un motivo para poner una placa conmemorativa al ancla que adorna la isleta de la avenida de Villanueva y que, con buen criterio, alguien la trajo de la costa para hacer ver a quien quiera verlo que los extremeños siempre nos sentimos huérfanos de horizontes marítimos.

Pues bien, desde esta humildes lineas voy a darle al señor alcalde de la ciudad de Badajoz algunos argumentos para que coloque junto al ancla una placa que recuerde a nuestros marinos, ilustres o no, pero extremeños. Entre los ilustres podemos citar a José Solano Bote y Carrasco, almirante. El primero y más importante, el de más alto rango y honores, nacido en Zorita en el año 1726. Fue verdadero látigo para los barcos ingleses de guerra y mercantes de los que hundiría cerca de cien en su lucha a lo largo de su vida, en aguas del Caribe y del Canal de la Mancha. Recordado en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando de Cádiz en una placa de mármol.

Juan Patiño, de Villanueva de la Serena. Acompañó a Colón en su primer viaje. Fue uno de los 38 españoles que desembarcaron en La Española y prestó poderoso concurso al magno descubrimiento del Nuevo Mundo (Enciclopedia Universal Sopena tomo 6 pag. 6272).

Hernando Bustamante, de Mérida (marinero). Uno de los 17 hombres que regresaron con Juan Sebastián Elcano a San Lucas de Barrameda, luego de haber completado la primera vuelta al mundo. Siendo muy humildes, podemos decir que un extremeño fue el decimoctavo hombre que circundara el globo terraqueo.

Juan Morcillo, de Villanueva de la Serena. En la actualidad la investigadora norteamericana Alice B. Gould, estudiosa de los viajes de Colón y sus tripulantes, publica el rol de la nao Santa María, donde en 1492 y en él aparece Juan Morcillo, de Villanueva de la Serena.

Según la obra The Discovery of América, de John Fiske, entre los marinos españoles que acompañaron a Colón en su primer viaje se encontraban Diego Tordoya de Cabeza del Buey; Juan Morcillo de Villanueva de la Serena; Juan de Cueva, de Castuera; Pedro Corbacho, de Cáceres, y Martín Logrosán, de Logrosán.

Del ilustre extremeño Sebastián Vizcaíno existen en internet cientos de páginas hablando de sus navegaciones, descubrimientos, cartografía de costas, tráficos mercantiles, introducción de España en Japón, etc. La mayoría, yo diría el 90% de esas páginas están en inglés, lo cual nos dice la poca autoestima por lo nuestro. Lo más grave de todo es que, aprovechando su apellido, los vascos ya han querido hacer suya la figura de este navegante extremeño del que, desgraciadamente, no hay vestigio alguno en Extremadura que lo recuerde, mientras que en América está por toda la Baja California. Véase si no, que los vascos nos lo quieren birlar. Son admirables, por su exactitud, los planos que realizó sobre la costa de California. Las relaciones de sus viajes fueron publicadas por Martín Fernández de Navarrete (Colección de las navegaciones y descubrimientos de los españoles de fines del siglo XVI) y por Jerónimo Martín de Palacios (Derrotero de la navegación desde el puerto de Acapulco al Cabo Mendocino y boca de las Californias).

Si todo lo anterior no fuera suficiente para ponerle una placa al ancla de la avenida de Villanueva recordando a nuestros marinos, seguiré buscando en la historia de España algunos más, porque haberlos, 'haylos'.