Piden más seguridad para los agentes del Medio Natural durante las inspecciones cinegéticas

En la región el colectivo es de 300 profesionales y hay inquietud por trabajar en un ambiente con gente armada

REDACCIÓN CÁCERES.

El Sindicato General de Trabajadores Extremeños (SGTEX) ha solicitado a la Junta de Extremadura que se apruebe un protocolo de trabajo cada vez que agentes del Medio Natural realizan inspecciones en actividades cinegéticas. La propuesta se remitió el día 3 a tres jefaturas de servicio de la Consejería de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio, y en ella se plantean medidas que persiguen aumentar la seguridad de estos trabajadores -unos trescientos en la comunidad autónoma- durante las cacerías.

El primer punto del protocolo al que se refiere el sindicato plantea que «siempre que sea posible, en el supuesto de que esté un agente solo, se evitará realizar inspecciones o actuaciones que puedan conllevar riesgo, exceptuando las que por su naturaleza o urgencia lo justifiquen». También propone que cada vez que haya que hacer una de estas inspecciones, se informe previamente al coordinador de zona para trasladarle cuantos más datos mejor sobre el lugar de actuación y las personas a las que se va a requerir documentación. Igualmente se establecen de forma detallada las funciones a desarrollar por cada agente cuando trabajan en pareja.

La propuesta de SIGTEX es una forma de encauzar la inquietud que el colectivo de agentes del Medio Natural extremeños ha venido manifestando de forma reiterada en los últimos años en torno a la seguridad laboral en situaciones en las que hay armas de por medio. La preocupación se hizo especialmente patente tras el asesinato de dos agentes rurales catalanes durante una montería en Lérida a principios de este año, a manos de un cazador al que acababan de pedir su licencia de armas. Aquel suceso dio pie a que un grupo de agentes extremeños trasladara a la Junta y a la Fiscalía un oficio en el que dejaban constancia de que la administración conoce los riesgos que estos trabajadores públicos asumen cada vez que se exponen a este tipo de actuaciones. En una información publicada en estas mismas páginas, uno de ellos resumía la situación de forma ilustrativa. «Vamos -afirmaba- a pecho descubierto ante gente armada».