«Pese a la alta mortandad de personas desaparecidas no existe conciencia social»

José Antonio Meneses, hijo de Francisca Cadenas, junto a Paco Lobatón. :: HOY/
José Antonio Meneses, hijo de Francisca Cadenas, junto a Paco Lobatón. :: HOY

Participa en Aula HOY junto a Jaime Covarsí, autor del libro 'Lucharé por encontrarte' sobre la desaparición de Francisca Cadenas en Hornachos

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

En Extremadura hay dos casos recientes de desaparecidas que siguen sin resolución, el de Manuela Chavero, cuyo rastro se perdió en julio de 2016, y el de Francisca Cadenas, de Hornachos y sin noticias suyas desde hace más de dos años. Sobre este segundo caso el hijo menor, José Antonio, pidió a un antiguo profesor de literatura, Jaime Covarsí, que escribiera un libro. De ahí salió el galardonado 'Lucharé por encontrarte' que prologa Paco Lobatón.

Este periodista se hizo popular por su programa en TVE 'Quién sabe dónde'. Después creó la Fundación Europea por las Personas Desaparecidas QSDglobal, que ha ayudado a conocer la dimensión real de este problema que se agrava en las personas de edad avanzada. Aula HOY los ha invitado para exponer su punto de vista sobre una cuestión que hasta hace unos años era ignorada por la sociedad.

AULA HOY

Lunes en Cáceres
Lunes, 3 de junio 2019 en Sala Cajalmendralejo. Casa de los Málaga. Avda. de España, 13. 20.15 horas (firma de libros en Librería Pléyade, avda. de España, 17, de 18.30 a 20 horas).
Martes en Badajoz
Martes, 4 Junio 2019. Sala Colegio de Farmacéuticos. C/Ramón Albarrán, 15. 20.15 horas (firma de libros en la sala).

-¿Qué datos tenemos en España sobre personas desaparecidas?

«Cada vez hay más personas con Alzhéimer y esa desorientación inicial puede resultar fatal»

-Hay un informe anual del Gobierno de creación reciente. En 2018 hubo cerca de 30.000 denuncias y de ellas 12.330 permanecen búsquedas activas, que es lo mismo que decir casos sin resolver.

-¿Es una cifra estable o va a más?

-No es estable. Es la foto fija en el momento que se cierra el informe, muchos de estos casos sin resolver hacen variar la cifra, pero luego se producen otras desapariciones. Si se toma como referencia las desapariciones desde 2010, que es cuando se crea la base de datos de personas desaparecidas y restos humanos son más de 176.000 casos. Esa cifra genera una media superior a 25.000 por año.

-¿Cómo suele cerrarse un caso, con la persona viva o muerta?

-A cualquiera de ambas situaciones se denomina búsqueda cesada y provoca la retirada de la denuncia de la familia. En el cómputo total más del 90% se resuelve de manera positiva porque la persona aparece con vida. Si no, la mortandad sería altísima. Aún así, el índice de mortalidad que hay es muy importante.

-¿Sobre todo entre personas mayores?

-Efectivamente, y con alguna enfermedad neurodegenerativa. Hay que tener en cuenta que la población española está en proceso de envejecimiento. Los varones viven unos 80 años y las mujeres 86 y estas enfermedades afectan cada vez a más personas. Para el año que viene habrá 1.350.000 enfermos directos de alzhéimer, lo que supone que más de 3 millones de personas se vean afectadas por esta enfermedad. Con esta patología se desorientan y comienza una deambulación errante y a partir de ahí sufren un accidente o golpe de frío o calor. Nosotros nos alarmamos cuando detectamos que cada semana había una o dos muertes por este motivo. Es una cifra incluso superior a la de víctimas de violencia de género. Sin embargo, no hay una conciencia social proporcional a esa realidad objetiva.

-Hay dispositivos tecnológicos para proteger a este tipo de personas ¿Diría que están lo suficientemente extendidos?

-Hace ahora dos años que la Fundación convocó un foro titulado 'mayores a salvo' y una ponencia sobre alternativas tecnológicas. Existen cada vez más para posibilitar el seguimiento de una persona mayor que se desorienta. Pero para eso hace falta que las familias tengan una respuesta activa porque sean conscientes del riesgo. Muchas no lo son porque por el hecho de tener a un familiar con esta enfermedad ya es un peso en sí mismo y no se prevé que en la primera etapa esa desorientación puede resultar fatal. Nuestra batalla es de información y que crezca la conciencia de ese riesgo. El Ministerio de Interior ha desarrollado una aplicación para el móvil muy práctica en estos casos que se llama 'Alertcops'. Es interesante porque la víctima no es consciente, pero un ciudadano de a pie puede alertar y esto es parte de la conciencia social que tratamos de divulgar.

-Su fundación firmó un convenio con la Fempex para agilizar protocolos de actuación, en 2017 consiguió del Gobierno la creación del Centro Nacional de Desaparecidos, ¿qué pasos siguientes esperan dar?

- Buscamos respuesta a las carencias que son muchas y en 2013 hubo una comisión del Senado que las recalcó. Con la Fundación procuramos reunir a las familias y que sean una fuerza importante para que responda la Administración, a la que le requerimos esas respuestas. Ya hemos conseguido que se publiquen datos desde 2017. Otra es la creación del Centro Nacional que sirva para mejorar la coordinación de los cuerpos y fuerzas de seguridad. El protocolo actualizado para la búsqueda de la persona desaparecida es reciente, se presentó en marzo, tiene unas 140 páginas y está en los cuarteles de la Guardia Civil y las comisarías de policía. También estamos pendientes de la aprobación de una ley específica que es el estatuto de la persona desaparecida que hará que no se archiven los casos de una manera demasiado rápida, como ocurrió a los tres días con Francisca Cadenas, lo cual es una limitación y una barbaridad. Para ello contamos con el apoyo de las principales fuerzas políticas. Otro objetivo prioritario es que la atención a las familias no se demore y que inmediatamente se le acompañe en aspectos jurídicos y psicológicos porque la desaparición produce un efecto demoledor.

-¿Cómo procesan los familiares el paso del tiempo, es común perder la esperanza?

-Esto lo expresé en el libro 'Te buscaré mientras viva' y responde a la pregunta. Las familias viven la desaparición como un golpe que desarbola sus parámetros vitales porque les deja en el desconcierto más enorme. No saben qué ha pasado, qué puede estar pasándole al familiar y cómo resolver la situación. Todo esto es una tenaza tremenda, y en un 99% las familias tienen un comportamiento de persistencia que los psicólogos llaman resiliencia. Generan una fuerza que no se sabe de dónde sacan. No abandonan.