DÍA de Extremadura

Persianas extremeñas para medio mundo

El grupo López Bolaños tiene más de 200 trabajadores en Extremadura y es propietario de una compañía en Brasil

José M. Martín
JOSÉ M. MARTÍN

En cuatro décadas ha convertido a su localidad natal en líder mundial en la fabricación de persianas. Manuel López Pecero comenzó su andadura empresarial en 1981 y tiene previsto que al inicio de 2021 el grupo empresarial López Bolaños, del que es propietario, integre todos los pasos de la cadena de producción, desde la llegada de la chatarra de aluminio hasta la salida del producto terminado.

Para ello, ha iniciado un proyecto con el que trasladará desde Fuente del Maestre hasta la localidad de Villafranca de los Barros toda las fases de producción. En esta iniciativa, el grupo va a invertir más de 40 millones de euros. La maquinaria y los terrenos del polígono industrial ya están comprados y durante el próximo año se van a comenzar a preparar las nuevas instalaciones y a montar las máquinas. «Ahora tenemos que hacer frente a una hipoteca mensual de 500.000 euros para pagar la inversión», certifica el propietario sin ponerse nervioso.

Perfil

Manolo
, como le llama todo el mundo, nació hace 60 años. Tiene dos hijos, Manuel e Inmaculada, pero la fotografía más grande que hay en su despacho es la de, por el momento, su único nieto. Toda la vida ha residido en Fuente del Maestre, donde su familia se dedicaba al campo y, pese a que ha viajado por medio mundo, nunca se ha planteado vivir fuera de la región.

Al ir conociendo el resto de números que maneja el grupo –formado por Cristales y Persianas López, Alumasa y Expalum– la impresión es que se va reduciendo lo que la primera vez que se escucha parece una cantidad inasumible. En la actualidad, las tres firmas facturan más de 135 millones de euros al año y en sus sedes extremeñas desempeñan su labor unos 200 trabajadores de manera directa. «Y otros tantos de empresas externas que nos hacen el mantenimiento o el transporte», comenta López.

La primera de las empresas se dedica a la cristalería; la segunda realiza el proceso de fundición del aluminio y el lacado de las bobinas, y la tercera a la fabricación y venta de persianas.

«Me gusta viajar, pero soy más de polígonos industriales que de ciudades»

En las instalaciones de Expalum se fabrican todos los días persianas para las ventanas de mil viviendas y sus exportaciones llegan a 60 países. Todo desde Extremadura. «En alguna ocasión me he planteado llevar la empresa fuera de la región, pero siempre lo he descartado enseguida», reconoce López, que no ve como una gran complicación los evidentes problemas en las comunicaciones que tiene Extremadura. «Es cierto que solo podemos sacar la producción por carretera y mediante camiones, pero poner un vehículo de gran tonelaje en Madrid me cuesta entre 300 y 400 euros, un porcentaje muy reducido para los 90.000 euros de producto que lleva cada contenedor», indica el propietario del grupo, que considera que permanecer en la región le aporta otras fortalezas a sus empresas.

El precio del suelo industrial es la principal ventaja desde el punto de vista competitivo, pero López también destaca la posibilidad de vivir en su pueblo y rodeado de su gente y de contratar a trabajadores de la zona. «Más del 85% tienen una implicación absoluta con la empresa y miran por el negocio como si fuera suyo», dice orgulloso este empresario.

Encontrar mano de obra cualificada tampoco es una dificultad en el momento actual. La mayoría de los puestos de trabajo requieren una formación específica, pero los institutos y los diversos grados de formación en materias técnicas ayudan a poner en el mercado laboral a muchos profesionales. «Los jóvenes extremeños están muy bien preparados académicamente; cuando empiezan a trabajar en las empresas cogen los procesos al vuelo», admite López.

Pero sí tuviera que mencionar dónde se esconde el secreto de su éxito empresarial, este empresario tiene claro que es la red comercial con la que han conseguido llegar a clientes de diferentes países. «Nuestro mercado es el mundo», apostilla, para mencionar que venden en Serbia, China, Arabia Saudí, Reino Unido, Alemania, Francia, Portugal, Marruecos, Argelia, Túnez, Estados Unidos...

Esa apuesta por la internacionalización fue la que permitió al grupo capear la crisis económica. «Antes de 2007 teníamos el 20% de nuestro volumen de negocio en el exterior y el 80% en el mercado nacional; ahora le hemos dado la vuelta y es completamente al revés», resume López.

Evidentemente, es algo que no se consigue de la noche a la mañana y requiere importantes esfuerzos, tanto económicos como laborales. La presencia en ferias internacionales es una constante y todos los años acuden a varias. En algunas tienen mejores experiencias que en otras. «La de Moscú fue un fracaso, pero la de Alemania funciona muy bien y hace unos días me llamó me hijo para decirme que vamos a mandar unos contenedores a Australia seis años después de que fuéramos a una feria», ejemplifica.

«En alguna ocasión me he planteado sacar la empresa de la región, aunque lo he descartado enseguida»

Es su hijo, con el que comparte nombre, el encargado de la sección comercial del grupo. «Vive en los aeropuertos», bromea el dueño, para añadir que actualmente tiene fijada su residencia en Skopie, la capital de Macedonia, donde vive con su mujer y su hijo. «Desde allí se mueve muy bien a algunos de los destinos donde más clientes tenemos que son los países de la antigua Yugoslavia».

Relevo generacional

Sí vive en Fuente del Maestre su hija Inmaculada, ingeniera de formación, y que también trabaja en el grupo.

Ellos son los que garantizan el relevo generacional, que es el que explica la importante inversión económica que este empresario está realizando para integrar más procesos productivos y modernizar sus instalaciones. «Tiene sentido porque ellos quieren seguir con las empresas, si no fuera así a mis 60 años no lo habría hecho», informa López.

Pese al traslado de la producción a Villafranca de los Barros, algo que responde a las necesidades de más terreno industrial del que existe en Fuente del Maestre, no está previsto abandonar la sede actual o dejar de utilizar las naves en las que ahora se hace la fabricación. Al contrario, aprovecharán el espacio que dejará libre la maquinaria para ampliar sus almacenes y, con ello, incluir más referencias en su catálogo. «Hay muchos productos que la red comercial nos demanda, como toldos o pérgolas, y que no podemos ofrecer por falta lugares donde almacenar», indica López.

Manuel López, en su despacho ubicado en Fuente del Maestre.
Manuel López, en su despacho ubicado en Fuente del Maestre. / Pakopí

Ese afán por crecer y avanzar hizo que este empresario decidiera salir de las fronteras extremeñas e iniciar aventuras empresariales en Suramérica. Así, el grupo desembarcó en Brasil, donde comenzó a fabricar sus productos. También realizó una adquisición similar en Argentina, con la intención de servir desde allí a sus clientes americanos.

La suerte en ambos países ha sido muy desigual. Mientras que la sede brasileña, ubicada en Curitiba, sigue en funcionamiento –«es una fábrica de persianas que va realmente bien», aporta López– recientemente se ha deshecho de la argentina. «Nos ha resultado imposible ponerla en pie; cuando llegamos a Argentina el euro costaba cinco pesos, ahora cuesta cincuenta», explica desde su despacho de Fuente del Maestre. Tampoco oculta las pocas esperanzas que tiene de acabar recibiendo el dinero por la venta que ya ha firmado. «La hemos vendido, aunque no la vamos a cobrar», lamenta, pero su rostro transmite alivio por dejar atrás esa aventura y sus gestos reflejan que quiere olvidar esa experiencia.

Orígenes

Muy conocida es la historia de Steve Jobs, fundador de Apple, que fundó su empresa en un garaje de su familia. Un punto en común tienen los inicios de Manuel López, que se sitúan en una nave que le habilitó su padre en el corralón donde guardaba el mulo que utilizaba para las tareas agrarias. «Él era agricultor y a mí no me gustaban el campo, tampoco era buen estudiante, así que empecé a aprender el oficio con un carpintero que era vecino de mi familia», rememora López, que ahí tuvo su primer contacto con los cristales y las persianas.

«Producimos cada día persianas para mil viviendas y exportamos a más de 60 países»

En 1981 fundó Cristales y Persianas López, la primera de las empresas del actual grupo y con la que comenzó a llenar la nave de cristales y a vender a un par de empresas constructoras, al principio, y a talleres y carpinteros, después. «Junto a los cristales, nos pedían también persiana y nos fue bien», admite López, cuyo espíritu emprendedor le llevó a, como él mismo dice, empezar a «recorrer aguas arriba» los diferentes pasos del proceso productivo en el sector de las persianas.

Su idea era ser cada vez más independiente y depender lo menos posible de empresas externas. Así, adquirió una perfiladora y comenzó a comprar bobinas de lacado para hacer su propia lama de la persiana.

Un gran paso llegó en 1999 con la constitución de Alumasa, la segunda empresa del grupo, que se ubicó en Villafranca de los Barros. «En Fuente del Maestre no había suelo industrial y la corporación de entonces no nos autorizó para asentarnos en unos terrenos rústicos que teníamos», comenta López sobre los motivos para salir por primera vez de su pueblo.

Con el paso del tiempo, en una subasta en Pamplona, esta nueva empresa se quedó con la maquinaria de la colada continua, para poder fundir el aluminio. «La idea era quedarnos con el laminado en frío, pero se nos adelantaron unos ingleses, por ello hay una parte intermedia del proceso que todavía no controlamos», especifica.

Eso será por poco tiempo, porque con el traslado definitivo que tiene previsto el grupo para el próximo año, en 2021 se harán en las nuevas instalaciones de Villafranca de los Barros todos los pasos de la cadena de producción de las persianas. «Se integrará el proceso de laminado en frío, el último que nos falta», expone López Pecero, que añade que solo conoce a otra empresa a nivel mundial que integre todos estos pasos.

«Los jóvenes salen muy bien preparados de sus estudios, cogen muy rápido los procesos»

A sus 60 años no piensa en jubilarse. «Esto es lo único que sé hacer», dice. Aunque eso no significa que no disfrute de sus vacaciones y de sus viajes en familia. «Tengo que reconocer que soy más de polígonos industriales que de ciudades», ríe López, que ha aprovechado su presencia en ferias internacionales para conocer muchos rincones del mundo. «He visto a Pau Gasol jugando en San Antonio, he podido hacer turismo en Australia...».

Este verano sus destinos han sido más cercanos. Ha viajado a Macedonia para ver a su nieto y ha pasado unos días en familia en Venecia. «La verdad es que también hemos aprovechado para comprar una fábrica allí», concluye.

Siguiente página-Mónica Tierno | Cooperativas Valle del Jerte

Temas

Día De Extremadura