Un pequeño Irak en la dehesa

Francotiradores de la Extremadura XI ayer durante una maniobra en la Base General Menacho. M. / CASIMIRO

Es la segunda vez desde 2015 que la brigada Extremadura XI se desplaza a Oriente Medio para ayudar a combatir el Daesh, ya casi derrotado | En noviembre 150 militares de la base General Menacho parten hacia Besmayah

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

La dehesa que hay junto a la Base General Menacho, en Bótoa, tiene un perímetro de unos 25 kilómetros y la cortan decenas de caminos entre las encinas. En uno de ellos un militar armado levanta el puño derecho, señal internacional para que un vehículo se detenga. El convoy supera el control y sigue adelante.

Este lugar a veinte minutos de Badajoz es ahora mismo una réplica de una parte del desierto iraquí. De hecho, en una explanada que se abre media docena de militares simulan estar enseñando cómo funciona el armamento a otros soldados supuestamente iraquíes. Llevan seis meses ensayando las rutinas que llevarán a cabo a partir del mes que viene, cuando cambiarán su uniforme verde pixelado por otro denominado árido que se mimetiza con el desierto.

La misión está amparada por la ONU, la OTAN y la UE y se desarrolla desde febrero de 2015, cuando una coalición internacional, a petición del Gobierno de Irak, empezó a mandar a sus soldados profesionales para instruir al ejército de esta república árabe. La finalidad era frenar el avance del Daesh, islamistas radicales que pretendían crear un estado y que llegó a controlar varias ciudades debido a que los militares del país apenas sabían cómo oponer resistencia.

«La situación es de calma, pero tensa, porque todos sabemos cómo es Oriente Medio»

«La situación es de calma, pero tensa, porque todos sabemos cómo es Oriente Medio» César García del Castillo | Coronel al mando del contingente

De repente se oye «¡green on blue, green on blue!». Es la señal de que entre los alumnos hay un infiltrado, un islamista radical que pretende herir a los instructores. No ha ocurrido todavía, pero el Ejército español lo considera una posibilidad. De manera ordenada, abren fuego contra varias dianas con forma humana. Dos francotiradores situados a más de cien metros también disparan al agresor mientras los instructores se ponen a resguardo en una maniobra ensayada. Fin del ejercicio.

Como se sabe, a mediados de noviembre será la segunda vez que la Brigada Extremadura XI (ahora mismo tiene desplegadas 206 personas en Letonia) aporte un contingente a esta operación que tiene lugar en Irak. Volarán unos 400 hombres y mujeres de varias unidades del Ejército de Tierra. De todos ellos, en torno a 150 personas saldrán del acuartelamiento de Bótoa, donde la mayoría son extremeños.

Al mando de todos ellos estará el coronel César García del Castillo. Según explicó ayer, hay que coordinar dos elementos, el de los instructores y el de la vigilancia para repeler cualquier ataque. No ha habido ninguno desde que se inició la misión. «La situación es de calma, pero tensa, porque todos sabemos cómo es Oriente Medio. La base española está en un campo de maniobras aislada totalmente y en estos cuatro años el ejército iraquí ha mejorado hasta el punto de que el Daesh como tal ha sido derrotado y solo queda alguna célula remanente».

En época muy lluviosa

Trabajarán en la Base Gran Capitán, en Besmayah, al sudeste de Bagdad. Pasarán allí seis meses, es decir, todo el invierno. Hará calor, pero es una época muy lluviosa en un terreno que apenas filtra el agua. Por esta razón otro de los ejercicios que ensayan en la dehesa extremeña lo desarrollan ingenieros militares y consiste en reparar caminos.

A apenas unos kilómetros otros militares de la Extremadura XI ensayaban ayer lo que sería otra instrucción con soldados iraquíes, en este caso enseñándoles a avanzar y combatir en una zona urbanizada, de la que también hay una réplica entre las encinas con su calle, ventanas, contenedores o papeleras.

Sobre el terreno, el adiestramiento al Ejército iraquí lo realiza un equipo conjunto hispano-portugués apoyado por personal de Estados Unidos. Son más de sesenta países los que colaboran en esta misión que tiene lugar en cinco ámbitos de actuación: operación militar, prevención de flujos de combatientes extranjeros, corte de las fuentes de financiación, ayuda humanitaria y deslegitimación de la ideología yihadista del Daesh.

Según el coronel García del Castillo, esta misión estaba prevista en cuatro fases y se encuentran en la última. El acto oficial de despedida del contingente tendrá lugar en la Base General Menacho el próximo 25 de octubre.