Pensionistas insolidarios

Pensionistas insolidarios
Antonio Tinoco
ANTONIO TINOCO

El pasado sábado, miles de pensionistas se manifestaron en Bilbao festejando el primer aniversario de su lucha 'por unas pensiones dignas'. Los pensionistas vizcaínos fueron los primeros en protestar en la calle porque, a raíz de los cambios legislativos aprobados durante la crisis, las pensiones en nuestro país, salvo las mínimas, sólo se han revalorizado un 0,25% cada año. Ese movimiento de protesta prendió y las manifestaciones de pensionistas, generalmente los lunes, tienen lugar en muchas ciudades de nuestro país, incluidas algunas extremeñas. Dos son sus principales demandas: pensiones mínimas de 1.080 euros y revalorización de acuerdo al IPC.

Llama la atención que ningún partido ni sindicato, sin duda temerosos de perder votos y de enemistarse con un colectivo sobre el que pugnan para que se vea cuál lo cuida más, muestre crítica alguna ante unas protestas que no superarían ningún test de solidaridad. También llama la atención que los medios de comunicación den cuenta de este movimiento coincidiendo en el mismo enfoque de simpatía por los enérgicos pensionistas que protestan sin informar de que esa protesta descansa sobre una base que olvida que ni están solos ni mucho menos son ellos quienes tienen más razones para quejarse. Y es que lo que ocurre cada lunes en Bilbao y en otras ciudades es un ejercicio de corporativismo que, de haber sido otros los protagonistas, se les habría descalificado desde primera hora con argumentos que pusieran en evidencia su actitud descarnadamente egoísta. No hay ni un solo estudio que no concluya que uno de los principales problemas de nuestro país es la insostenibilidad del sistema de pensiones, cuyas condiciones de acceso se están endureciendo paulatinamente y lo harán más en el futuro y de las que los pensionistas actuales se encuentran afortunadamente a salvo; tampoco existe un solo estudio que no deje de poner de manifiesto que, a pesar de que los quebrantos han sido generalizados (ayer mismo este periódico titulaba que 'Una de cada seis familias españolas cayó en la pobreza durante la crisis y no se ha recuperado') han sido los pensionistas quienes mejor han escapado de ese periodo negro cuyo final estamos lejos de ver. Los datos son incontestables: la pensión media ha subido desde 2007 hasta 2018 un 40% (de 766 a 1.074 euros) y el número de pensionistas un 20% (de 4,8 millones a 5,8 millones). La hucha de la Seguridad Social ha desaparecido en estos años y cada vez más frecuentemente el sistema de pensiones precisa de la inyección de fondos de los Presupuestos, es decir, de los impuestos. Ayer mismo, la versión digital de HOY daba cuenta de que para acabar con el déficit de las pensiones vía impuestos sería preciso que el IRPF subiera ¡un 23%!.

La dignidad de las pensiones es consecuencia de la dignidad de las prestaciones y éstas de la dignidad de los salarios. La crisis ha arrasado con las segundas y con los terceros. Los pensionistas deberían protestar, sobre todo, porque no suben los salarios. Eso sería solidaridad. Olvidarlo es buscar privilegios.

 

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