La Panorama salta el Tajo

Concierto de la Panorama en Malpartida de Cáceres. :: E. R./
Concierto de la Panorama en Malpartida de Cáceres. :: E. R.

La orquesta congregó a 5.200 espectadores en Jaraíz y Malpartida

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

En Galicia, se celebran cada año 10.000 verbenas en las que actúan las 300 orquestas de la región. Una de ellas, Panorama, encabeza el ranking de la App Orquestas desde hace años y triunfa cada verano en las encuestas que hacen los diarios gallegos para elegir a la mejor formación musical. En Galicia, los fichajes y traspasos de cantantes, saxofonistas y bailarines son noticia y es tan importante el nuevo delantero del Celta como la nueva bajista de la París de Noia, el Combo Dominicano o la Optimus, por señalar las tres orquestas que siguen en la clasificación a la Panorama.

Esta orquesta tocó por primera vez en el pueblo fronterizo de O Rosal en la Navidad de 1988 y su líder desde 1993, Lito Garrido, comenzó cantando sobre un remolque de tractor en la localidad rayana de Verín. Hoy, Lito, 51 años, y sus 22 artistas y 33 técnicos llevan una caravana de cuatro gigantescos trailers. Cada noche tocan en una verbena y al acabar, los camiones parten hasta el destino de la noche siguiente, donde montan un escenario gigantesco de dos pisos con 250.000 vatios de luz, pasarelas, plataformas móviles, pantallas inmensas de plasma y un sofisticado sistema de artilugios que permite realizar acrobacias, equilibrismo y otras técnicas circenses.

La Panorama cobra entre 18.000 y 24.000 euros por cada una de sus 200 actuaciones anuales, dependiendo de las fechas, congregando un millón de espectadores. Alrededor del 15 de agosto, el caché sube al máximo y a partir de octubre, baja. Empezaron tocando en Galicia, donde son un fenómeno social de masas. Saltaron pronto a Asturias y León, donde son un reclamo festivo consolidado. Asentados en el norte, iniciaron una campaña de expansión que primero llegó hasta el Duero: son fijos en las fiestas de Tordesillas, Toro o Medina del Campo. Cruzaron después el río machadiano para conquistar Santa Marta de Tormes, Peñaranda de Bracamonte o Guijuelo, localidades salmantinas donde son tan fijos como los espectáculos taurinos. Este verano, el Ayuntamiento de Valladolid quiso contratar a Rosalía para el concierto grande del verano, pero ante su desorbitado caché, trajeron a la Panorama, que arrasó congregando a 22.000 personas.

Lito Garrido (no confundir con Lito Martínez, promotor de esta y otras orquestas condenado por fraude fiscal) y su Panorama pretenden extender la cultura gallega de la verbena. Con ese objetivo, el año pasado saltaron la sierra de Gredos y llegaron a Extremadura, donde tocaron por primera vez en Jaraíz de la Vera metiendo 2.000 personas, que pagaron cinco euros la entrada anticipada y diez euros en taquilla. En Galicia, se hacen cruces porque allí, las verbenas son gratis, aunque en realidad las pagan los vecinos de cada pueblo o parroquia a través de las cuotas que cobra, casa por casa, la comisión de fiestas del lugar.

Tras el éxito del pasado año en su primera incursión extremeña, este año volvieron a Jaraíz y metieron a 3.200 personas en el concierto. Aunque lo más destacable es que la Panorama ha saltado el Tajo este verano para llegar hasta Malpartida de Cáceres, donde el 12 de agosto congregaron a 2.000 personas (diez y cinco euros la entrada), que alucinaban ante aquel espectáculo que rompía con las verbenas de siempre de media docena de músicos, un escenario desnudo y una camioneta.

Jaime Reyes, promotor malpartideño que ha traído a la orquesta Panorama a Jaraíz y a Malpartida, estaba contento: «El concierto ha estado muy bien para ser la primera vez que venían. Los de la Panorama alucinaban con el ambiente. Si este año había 2.000, el que viene, doblamos». Efectivamente, en la noche del 12 de agosto, el público de Malpartida (familias enteras y una divertida mezcla de ancianos y adolescentes) no dejó de saltar y bailar. Abundaban las caras de asombro ante aquel despliegue y una frase era la más repetida cuando los espectadores salieron del concierto y se encontraron con sus conocidos: «Lo que os habéis perdido».