María Lemus: «Aquí se me ocurren muchas ideas»

Relax. María en la casa de campo de su familia en Villafranca de los Barros este verano. / LORENZO CORDERO
Relax. María en la casa de campo de su familia en Villafranca de los Barros este verano. / LORENZO CORDERO

La mitad de la marca de moda María Ke Fisherman, nacida en Villafranca de los Barros en 1983 y que hoy triunfa internacionalmente, envidia a otros diseñadores afincados en la capital que van y vienen a su pueblo en tren

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

«Milán, Londres, Barcelona, París... este año ha sido muy Europa», dice la diseñadora de moda María Lemus, la mitad de la marca María Ke Fisherman. El resumen de la temporada lo hace desde la casa de campo que su familia tiene a las afueras de Villafranca de los Barros (Badajoz), donde nació en 1983. Allí está pasando «unos 'diinas'», y a continuación aclara que ese diminutivo tan extremeño no le sobreviene cuando se instala en Extremadura y se mezcla de nuevo con sus paisanos. «Yo llevo diciendo 'diinas' y 'cosinas' desde que me fui a Madrid. A mí esta manera de hablar me sale todo el año».

En 2009 María Lemus crea, junto al madrileño Víctor Alonso, el sello María Ke Fisherman, nombre inspirado tras un viaje a Grecia al acabar sus estudios de moda en Madrid. En 2012 debutan sobre la Mercedes Benz Fashion Week Madrid, en 2014 Vogue, Inditex y M.A.C. la identifican como un talento prometedor y le otorgan su galardón Who's On Next. En 2016, la pareja recoge de la reina Letizia el Premio Nacional de Moda. Ese año ella fue elegida por este diario 'Extremeña de HOY' y en la gala celebrada en Plasencia reivindicó sus orígenes.

Su ropa, de tendencias extremas, lo mismo se inspira en la yakuza japonesa que en una equipación de hockey sobre hielo. La visten celebrities como Katie Perry, Miley Cirus o Lady Gaga, ajenas seguramente a que esa niña que abandonó Extremadura con 18 años tras estudiar COU en el colegio San José necesita estar permanentemente conectada con su tierra.

-¿Cómo de conectada está con Extremadura una diseñadora tan internacional?

-Todavía llamo todos los días a casa, a veces incluso dos veces. Cuando me fui del pueblo a Madrid lo pasé fatal porque aunque parezco muy abierta en el fondo soy muy tímida, así que nada más llegar a Madrid ya me quería volver. Soy la menor de cinco hermanos y reconozco que soy muy familiar, así que este verano decidí venir a Villafranca. Normalmente los desfiles son en septiembre y esta vez la Fashion Week la han adelantado y ha sido en julio, así que he visto la oportunidad de cogerme vacaciones por primera vez en diez años y lo que de verdad quería era estar en mi pueblo».

-¿Cómo es el lugar donde pasa las vacaciones en Extremadura?

-En realidad es una casa de las afueras de Villafranca de los Barros, la típica estancia familiar alejada del bullicio donde tengo el día entero para estar con mis padres y sobrinos. Soy de un pueblo, pero sobre todo soy de mi casa porque la realidad es que no estoy todo el día en la calle. Además, a esta casa le tengo un cariño especial. Aquí pasan mis hermanos el verano y yo nací un 4 de julio, así que el primer lugar al que me trajeron fue éste. Para mí la casa del campo es más casa que la del pueblo.

-¿Consigue evadirse totalmente en Extremadura o eso es imposible?

-Mi madre me ayuda mucho con mi trabajo, concretamente a desarrollar cosas relacionadas con la artesanía de las colecciones, por eso siempre estoy en contacto con ella y esa es la razón por la que me he traído algo de tarea a casa, para poder comentar cosas con ella una al lado de la otra. Disfruto de ello y no me lo tomo como trabajo. Aquí en Extremadura me vienen muchas ideas, se me ocurren cosas, me cuesta desvincularme de una colección porque mi trabajo es algo creativo, aunque me esfuerce para que mi cabeza descanse por una cuestión de salud mental.

-¿Viene con frecuencia a su tierra?

-Aunque el contacto telefónico es permanente, diario, vengo menos de lo que me gustaría. Hay temporadas largas en las que no puedo venir porque son más de cuatro horas de coche. Me da mucha envidia cuando hablo con otros diseñadores de Madrid y me dicen que han cogido el tren y han estado el fin de semana en sus casas o tienen el taller en su pueblo y cogen el tren por la mañana y luego vuelven a Madrid por la noche. Suelo venir a Extremadura en coche cuando vengo con Víctor (Alonso), aunque esta vez ha sido en autobús, como cuando era más joven. Me lo esperaba peor, pero el viaje no ha estado mal.

-¿Sabe que un tren más rápido es ahora mismo una reivindicación muy extendida en Extremadura?

- Claro que lo sé. Me parece horrible la situación actual.

-¿Está de acuerdo en que no tener unos medios de transporte más eficaces lastran el desarrollo de una región?

- Totalmente, es algo súper importante. La prueba son todas las ciudades del mundo. Estar comunicados es algo vital para una comunidad, es algo básico, muy necesario.

-Más de 24 personas acaban de participar en un certamen de moda en Villanueva de la Serena, ¿le llama la atención que haya cada vez más concursos de este tipo enfocados a detectar nuevos diseñadores?

-No estaba al tanto de este certamen, pero sí es verdad que cuando yo empecé a estudiar moda este tipo de formación no estaba tan extendida (hay que recordar que al llegar a Madrid su primera opción fue Administración y Dirección de Empresas y la segunda Educación Infantil antes de matricularse en Instituto Europeo de Diseño para encontrar en la moda su auténtica vocación), pero ahora hay mucha gente que quiere estudiar moda, es una carrera que está llegando a todos lados y hay más gente joven, es increíble. Nosotros y la comunidad de gente joven que trabaja a nuestro lado y que ahora son diseñadores si no consagrados al menos reconocidos han ayudado a esto, a que la gente quiera estudiar moda porque en España había un panorama... no sé cómo llamarlo porque no quiero decir nada malo, pero estaba algo estancado con unos pocos diseñadores y parecía que esto no iba a cambiar nunca e íbamos a estar escuchando los mismos nombres toda nuestra vida. Ha llegado un momento en que gracias a los que hemos entrado nuevos y hemos luchado estamos consiguiendo lavar un poco la cara a la moda con nombres y propuestas nuevas, lo cual anima a los jóvenes a estudiar moda porque ven que esto no está cerrado a ideas nuevas. Si lo que hemos conseguido ha servido para abrir el camino a otros jóvenes diseñadores a mí eso me encanta.

-¿Se ve con mucho recorrido profesional por delante?

-Sí y también con mucho camino ya hecho. A veces pienso que en este tiempo no me he dado cuenta de lo que hemos conseguido Víctor y yo. Me paro a pensar y para mí algunos premios no eran muy importantes aunque lo fueran. No los he llegado ni a disfrutar por el trabajo y el esfuerzo que hacíamos, y cuando paras un poco te das cuenta de todo lo conseguido. Estoy muy contenta con el último desfile y cada vez que hemos hecho una colección más artesanal y hemos trabajado con más gente de Extremadura te das cuenta de todo lo bueno que tiene la gente de aquí, la humildad, la constancia, la naturalidad, no sé, de algo muy especial que ha existido siempre pero hasta que no creces no lo ves realmente. Me encanta ser extremeña por muchas cosas. Aunque a veces estés en sitios, al final siempre tienes esa humildad por la que te da igual tener al lado a una persona u otra. Yo sigo siendo yo, no me creo nada y eso es muy bonito, por eso tengo muchas ganas de seguir haciendo cosas aquí y no quiero desvincularme de Extremadura en ningún momento.