No son de los nuestros

Cementerio islámico de Asilah (Marruecos), a unos kilómetros de Tánger. :: E.R./
Cementerio islámico de Asilah (Marruecos), a unos kilómetros de Tánger. :: E.R.

El caso de los enterramientos islámicos en Badajoz nos retrata

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

En Cáceres hay un cementerio islámico. Los musulmanes que están enterrados en él vinieron a España e hicieron lo que vieron: pegar tiros y matar españoles. También los mataron a ellos, natural, era una guerra, pero no los enterraron en un cementerio cristiano, tampoco en fosas comunes para republicanos, sino en un cementerio especial que se levantó cerca del cristiano. Eran de los nuestros y a nadie se le ha ocurrido nunca criticar ni eliminar ese camposanto para moros.

En Vilagarcía de Arousa hay un cementerio inglés. Los británicos tienen también sus ritos particulares. Cada cierto tiempo vienen a esa ciudad gallega autoridades de Gran Bretaña, sobre todo de la Armada, y celebran actos litúrgicos y militares en honor a sus compatriotas muertos en España y enterrados en Vilagarcía. Nadie protesta. Es más, los gallegos se sienten muy orgullosos de su British Cemetery y hasta lo utilizan como reclamo turístico. Pero claro, son ingleses y los preceden los tópicos chic: la flema británica, el té de las cinco, la puntualidad exquisita.

Los moros son distintos. Ya saben: no se integran, son machistas, maltratan a sus mujeres, no las dejan trabajar, en sus países, en todos sus países, persiguen a los cristianos y no visten según nuestras costumbres.

Mi experiencia es distinta. Cuando cojo el autobús urbano, coincido a veces con chicas musulmanas. Son madres y, sin embargo, van a trabajar, se comportan con naturalidad cacereña, saludan, charlan, sonríen, compran en el Mercadona y cogen agua para los garbanzos en Fuente Fría. Eso sí, llevan un pañuelo en la cabeza. Claro está que mis tías también llevaban pañuelo y recuerdo haber visto a mi abuela con velo. Las hijas de mis compañeras del bus visten y actúan como adolescentes extremeñas. ¿Que siguen existiendo casos de machismo tremendo en algunas de estas familias? Efectivamente. ¿Que a algunas de estas chicas las obligan a casarse con señores mayores? Cierto. Pero cualquiera puede presentar casos poco edificantes de machismo y discriminación de 'cristianos viejos' y no por ello generalizamos.

Estábamos hablando de muertos, no de vivos, de enterramientos, no de actitudes cotidianas. Pero es que la clave de la polémica de los enterramientos según el rito musulmán está precisamente ahí, en los tópicos, en los vivos, en la histórica aversión al moro. Los hispanoamericanos son inmigrantes buenos y los moros son inmigrantes malos. Se llama xenofobia, rechazo de lo diferente. La teníamos guardada, disimulada, pero en cuanto Vox nos ha entregado la llave de nuestra conciencia, hemos abierto la espita y dado rienda suelta a los sentimientos oscuros que escondíamos.

Una cosa es que no se puedan enterrar los muertos musulmanes según su rito por cuestiones sanitarias o por falta de espacio, pero esto de los enterramientos islámicos en Badajoz va más allá de una norma sanitaria o de un nicho. Va de desprecio al diferente, va de Reconquista y conceptos así de estrambóticos. Llegamos a querer ser como creemos que son ellos: si persiguen a los cristianos en sus países, ¿por qué vamos a soportarlos nosotros?

En Yuste hay un cementerio alemán. En él reposan restos de nazis y de ciudadanos que no lo eran. Es otra curiosidad interesante, otro atractivo turístico. Nadie despotrica de esos enterramientos, al fin y al cabo son occidentales, no miran a la Meca, no vestían distinto, no comían diferente, no tenían costumbres raras como el Ramadán y rollos así. Muchos de ellos vinieron e hicieron lo que vieron, matar españoles. Pero eran de los nuestros.